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El jefe de una cafetería de Cala Rajada acepta tres años y medio de cárcel por acosar y violar una trabajadora

La Audiencia de Palma le ha prohibido entrar en el término de Sant Llorenç y Cala Millor durante cuatro años y medio

El procesado, de 31 años y que está preso, deberá indemnizar a la víctima con 70.000 euros

El acusado, de 31 años, sentado en el banquillo esta mañana en la Audiencia de Palma.

El acusado, de 31 años, sentado en el banquillo esta mañana en la Audiencia de Palma. / B.P.

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B. Palau

B. Palau

Palma

El jefe de una cafetería de Cala Rajada ha aceptado esta mañana en la Audiencia de Palma una condena de tres años y medio de prisión y una multa por acosar sexualmente y violar a una trabajadora en 2024.

El procesado, de 31 años y que permanece encarcelado, ha reconocido los hechos ante el tribunal de la Sección Segunda y se ha declarado autor responsable de un delito de acoso sexual y otro continuado de agresión sexual con penetración.

Inicialmente, la fiscalía solicitaba para él penas que sumaban 22 años de prisión por cuatro delitos: uno de acoso sexual, otro de agresión sexual con penetración y otros dos de agresión sexual sin penetración.

Esta mañana el ministerio público ha rebajado su petición de condena al apreciar la circunstancia atenuante muy cualificada de reparación del daño porque el hombre ya consignó en la cuenta del tribunal de instancia 38.000 euros para resarcir a la víctima. La acusación particular se ha adherido al fiscal y han alcanzado un acuerdo con la defensa, lo que ha evitado la celebración del juicio.

Tras confesar los cargos, la Sala ha dictado sentencia in voce contra el encausado. Le ha impuesto tres años y medio de cárcel, una multa de cuatro meses a razón de cuatro euros diarios, la prohibición de aproximarse y comunicarse con la empleada perjudicada durante trece años y medio, cinco años de libertad vigilada y una indemnización de 70.000 euros por el daño moral ocasionado a la joven.

Además, el tribunal le ha prohibido entrar en el término de Sant Llorenç y Cala Millor por un periodo de cuatro años y medio, así como le ha inhabilitado para ejercer cualquier actividad en contacto con menores durante nueve años y también para desempeñar actividades de restauración y hostelería por cinco meses.

El acusado se ha mostrado conforme con las penas y poco después ha regresado al centro penitenciario de Palma. El fallo ya es firme porque las partes han anunciado que no van a recurrirlo.

Entre mayo y noviembre de 2024

Los hechos ocurrieron entre los meses de mayo y noviembre de 2024 cuando el hombre, en su calidad de jefe del establecimiento, sometió a su empleada a un continuo trato asfixiante. El acusado le hacía proposiciones sexuales, se acercaba físicamente a ella, le tocaba la cintura, el trasero y el cabello, al tiempo que le decía “tu marido no te deja vivir la vida” o “eres muy guapa”.

Aprovechándose de su relación de superioridad laboral, en muchas ocasiones le pedía que le esperase a la salida del trabajo para llevarla a su casa en coche. En estos trayectos, él le indicaba que tenía que ser su novia y le proponía tener relaciones sexuales, a lo que la joven se negaba, pese a que la amedrentaba con que su esposo podría perder el trabajo. En una ocasión, durante la jornada laboral, el jefe hizo una videollamada a su empleada en la que le mostró sus genitales y le indicó que tenía ganas de ella y que no se podía aguantar.

Durante uno de los viajes en coche de regreso a Manacor en el verano de 2024, el procesado volvió a insistir en que quería tener sexo con ella. La víctima se opuso en rotundo y, entonces, el hombre comenzó a dar volantazos mientras le espetaba “¿y ahora qué hago, te mato?”. A continuación, detuvo el vehículo, le desabrochó el cinturón y la agarró de los brazos y la cara para darle un beso en la boca.

Otra vez, también en el verano de 2024, cuando ambos volvían a Manacor, paró el automóvil en un aparcamiento público de Cala Millor, se apeó del turismo, abrió la puerta del copiloto donde viajaba la víctima y se puso encima de ella y empezó a someterla a tocamientos por todo el cuerpo por encima de la ropa. Ella gritó, pero él la agarró del cuello y le advirtió de que no contara nada a su marido, que podía matarle y que no sabía de lo que era capaz.

Finalmente, el 22 de noviembre de 2024, cuando ambos se hallaban dentro del coche del inculpado a las afueras de Manacor, él se subió encima de ella, la agarró de las muñecas, le bajó el pantalón y la violó. Como consecuencia de todo lo ocurrido, la perjudicada sufre un trastorno de estrés postraumático y un perjuicio de su estado emocional.

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