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Polémica por un cambio de pañal en Artà: la visita de un turista alemán a un restaurante de Mallorca termina con la intervención de la Policía

El cobro por el uso del aseo en un establecimiento desencadenó una discusión. Ambas partes tienen versiones diferentes sobre quién fue el responsable del conflicto

Un cambio de pañal en el aseo de un restaurante fue el detonante de una discusión entre una familia alemana y el propietario del local.

Un cambio de pañal en el aseo de un restaurante fue el detonante de una discusión entre una familia alemana y el propietario del local. / Mallorca Zeitung

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Ralf Petzold

Hace 45 años, Bernhard Sieffert visitó Mallorca por primera vez. Sin embargo, según afirma, su estancia actual probablemente será la última en la isla para este turista procedente de Renania del Norte-Westfalia. El hombre, de 64 años, considera que Artà, hasta ahora uno de sus lugares favoritos, no es un destino especialmente amigable para las familias con niños. La gota que colmó el vaso fue una visita a un restaurante el pasado lunes (15 de junio). Según su versión, en el establecimiento le exigieron pagar dos euros por cambiar un pañal. El propietario, por su parte, relata los hechos de manera muy distinta: asegura que el turista lo amenazó e incluso tuvo que llamar a la Policía.

"He viajado a cerca de cien países a lo largo de mi vida. A Mallorca habré venido entre veinte y treinta veces. Nunca me había ocurrido algo así", declaró Sieffert al diario Mallorca Zeitung. El padre de cuatro hijos y abuelo de siete nietos se encontraba aquella noche en el local junto a su nuera y dos de sus nietos.

"El niño, de tres años, necesitaba que le cambiaran el pañal. Mi nuera fue con él al baño", explica el alemán. Mientras tanto, él pidió la carta.

"Pregunté si tenían menú infantil, pero no era así", relata el turista. Por ese motivo, cuando su nuera regresó del aseo, decidieron buscar otro restaurante. Fue entonces cuando, según su versión, una camarera se acercó para recordarles que el uso del baño por parte de personas que no consumen tiene un coste de dos euros. Un cartel en el local así lo indica.

"Mido casi dos metros y puedo parecer intimidante, pero en realidad soy una persona pacífica", asegura Sieffert. Sobre la camarera, sin embargo, se expresa en términos muy duros, calificándola de "malintencionada". Afirma además que, durante la discusión que siguió, le hicieron el gesto del dedo corazón hasta en cuatro ocasiones.

Los ánimos se fueron caldeando y la familia alemana abandonó el establecimiento sin pagar los dos euros. Poco después, según cuenta, apareció la Policía, que interrogó a los turistas y tomó sus datos personales.

"Llegué a pensar que me llevarían detenido y esposado. Al final, los agentes se marcharon sin reclamar los dos euros", afirma Sieffert.

Tras el incidente, asegura que no volverá a pasar sus vacaciones en Mallorca. "No volveré a gastar ni un céntimo aquí".

No obstante, reconoce que su enfado se suavizó algo cuando, al día siguiente, agentes de la Policía Local lo reconocieron y, según afirma, le pidieron disculpas por todo el revuelo ocurrido la jornada anterior.

La versión del propietario del restaurante

La versión del dueño del establecimiento difiere considerablemente. Según él, el turista era un "individuo maleducado y sin modale"». Afirma que la familia alemana no consumió nada y que, tras utilizar el baño, abandonó el local sin decir una sola palabra.

"Como mínimo, uno espera un “gracias” o un “hasta luego”, ¿no?", comenta el restaurador. Añade que, en más de veinte años de actividad, nunca había tenido problemas con el cobro por el uso del aseo y que tampoco suele exigirlo si antes se le pide permiso de forma amable.

Sin embargo, sostiene que el turista perdió las formas y llegó a amenazarlo.

"Me dijo que se sentaría en mi terraza para advertir a todos los clientes de que no comieran en mi restaurante".

Según explica, fue en ese momento cuando decidió llamar a la Policía Local. Los agentes, asegura, indicaron al turista que regresara a su hotel. Una vez allí, el alemán publicó una reseña negativa en Google sobre el restaurante que, según el propietario, estaba "llena de mentiras".

Consultada por Mallorca Zeitung, la Policía Local de Artà señaló que no existe ningún informe oficial sobre la intervención. Entre líneas, la agente que atendió la consulta dejó entender que la patrulla no consideró el incidente lo suficientemente relevante como para redactar un atestado.

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