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Último pleno antes del verano

Crónica | Prohens sueña con una "mayoría de estabilidad" mientras Vox exige una mejor relación: "Izquierda mala, nosotros buenos"

El último pleno antes del verano deja al PP y al partido de Santiago Abascal sacando pecho de los éxitos compartidos de la legislatura, pero también sus diferencias sobre inmigración, vivienda y las condiciones para pactar las últimas cuentas autonómicas antes de las elecciones de 2027

Marga Prohens, esta mañana en el pleno del Parlament.

Marga Prohens, esta mañana en el pleno del Parlament. / Caib

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Guillem Porcel

Guillem Porcel

Palma

Queda 341 días para las elecciones autonómicas de 2027, pero el Parlament ya está inmerso en un escenario de precampaña electoral. El último pleno antes del paréntesis veraniego de este martes ha servido para que el Govern haga balance de sus tres años de gobierno y para que Vox recuerde a sus socios que buena parte de ese balance también lleva su firma.

La presidenta del Govern, Marga Prohens, ha aprovechado la sesión para presentar una valoración global de la legislatura. Un balance positivo, aunque matizado por una llamada a la prudencia. "Satisfacción, pero con cautela para no caer en la autocomplacencia", ha resumido.

La líder del Ejecutivo defiende que su Govern ha cumplido el 95% de los compromisos adquiridos con los ciudadanos y cita como principales logros la rebaja de impuestos, la eliminación del impuesto de sucesiones, las bonificaciones para la compra de la primera vivienda por parte de los jóvenes, la gratuidad de la educación de 0 a 3 años, la cuota cero para autónomos, las leyes de simplificación administrativa o las medidas para impulsar la vivienda.

Pero más allá de las medidas concretas, Prohens ha querido reivindicar el relato político de la legislatura. A su juicio, tampoco se han cumplido los pronósticos que la izquierda lanzó cuando PP y Vox comenzaron a entenderse. "No se ha cumplido el discurso del miedo", afirma. Según la presidenta, no han llegado los recortes en los servicios públicos, ni el retroceso de derechos, ni la desaparición de la lengua propia, ni tampoco la continuidad de las políticas de crecimiento turístico que atribuye a los anteriores gobiernos progresistas.

La presidenta sostiene que Baleares dispone hoy de más recursos que nunca para los servicios públicos y defiende que el Govern ha sabido mantener sus líneas rojas pese a gobernar en minoría y depender de acuerdos parlamentarios. Sin embargo, también reconoce que siguen existiendo problemas importantes por resolver, si bien Prohens atribuye las dificultades en materia de vivienda, la presión sobre los servicios públicos y la saturación de las infraestructuras a la "herencia envenenada" recibida tras los ocho años del Pacto.

La presidenta ha vuelto a señalar el incremento de la población y las 115.000 plazas turísticas autorizadas durante la etapa del Pacte como algunos de los factores que explican la situación actual de las Islas. "Hemos puesto las bases para cambiar el rumbo", ha asegurado antes de comprometerse a dedicar el último año de legislatura a consolidar ese cambio y ampliar la confianza de los ciudadanos para gobernar con una mayoría estable.

Mientras el PP ha dedicado la jornada a reivindicar su gestión, Vox ha aprovechado para remarcar su influencia. La portavoz parlamentaria de la formación, Manuela Cañadas, ha celebrado el éxito de buena parte de las medidas impulsadas por el Ejecutivo, pero deja claro que su partido no está dispuesto a que el PP capitalice en solitario esos resultados. "El éxito del acuerdo entre PP y Vox es innegable, pero la ciudadanía debería recordar una verdad: sin nosotros nada de esto hubiese sido posible", afirma.

Según defiende, cada rebaja fiscal, cada avance en materia de libertad lingüística y cada medida de apoyo a las familias lleva también el sello de Vox. "Ustedes gestionan, pero nosotros también hemos impulsado medidas", resume. La dirigente de Vox asegura además que su partido ha actuado como "el ancla" que ha impedido que el PP se desplazara hacia posiciones más próximas a la izquierda y ha aprovechado para reprochar al Govern una supuesta falta de contundencia en materias como la inmigración o la vivienda.

A su juicio, el Ejecutivo ha reaccionado con retraso ante la presión migratoria y sigue apostando por soluciones insuficientes para resolver la crisis residencial. Por ello reclama al PP que aproveche el último tramo de la legislatura para aplicar íntegramente los acuerdos alcanzados con Vox en los presupuestos autonómicos.

Presupuestos de 2027

Las diferencias han quedado todavía más visibles durante el debate sobre las cuentas de 2027, la última gran negociación política antes de las elecciones. El portavoz adjunto de Vox, Sergio Rodríguez, ha reprochado al Govern el tono empleado en las últimas semanas hacia su partido y ha recordado que prácticamente todas las leyes relevantes aprobadas durante la legislatura han salido adelante gracias a acuerdos entre PP y Vox. "Estos tres años de legislatura han sido de PP y Vox, no solo del Govern de Marga Prohens", ha insistido.

Rodríguez critica las referencias del PP a posibles "chantajes" de Vox y afirma que las negociaciones entre ambas formaciones siempre han concluido con acuerdos beneficiosos para Baleares. Por ello exige al Ejecutivo que se siente a negociar "de verdad" los presupuestos y no busque apoyos en la oposición: "Izquierda mala, nosotros buenos".

La respuesta ha llegado de la mano del vicepresidente del Govern, Antoni Costa, quien ha confirmado que el Ejecutivo iniciará formalmente este mes la elaboración de las cuentas autonómicas. Costa asegura que el Govern hablará con todos los grupos, aunque admite que Vox será su interlocutor prioritario. También reivindica el cumplimiento de los acuerdos presupuestarios alcanzados durante la legislatura y expresa su voluntad de seguir avanzando en las mismas líneas: rebajas fiscales, fortalecimiento de los servicios públicos, saneamiento de las cuentas y transformación del modelo económico.

Sin embargo, el vicepresidente también ha querido marcar límites. El Govern, apunta, está dispuesto a negociar cuestiones presupuestarias y económicas, pero no aceptará incorporar a la negociación asuntos ajenos a las cuentas públicas ni renunciar a las líneas rojas que mantiene desde el inicio de la legislatura.

Así ha concluído el último pleno antes del verano, con un PP que ensalza los resultados de tres años de gobierno, un Vox decidido a cobrar la autoría de buena parte de esos logros y unos presupuestos de 2027 que aparecen como la última gran prueba de una alianza que necesitará entenderse una vez más antes de enfrentarse en las urnas.

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