Los profesores del Centro de Tecnificación de Baleares piden paciencia a las familias y denuncian una "caza de brujas" contra la dirección
Docentes defienden la solidez del sistema ante el malestar de la AMIPA, mientras otro sector del claustro tacha la investigación de la Conselleria Educación de "absolutamente ruin"

Entrada principal del Centro de Tecnificación de Baleares. / Manu Mielniezuk

La profunda crisis que atraviesa el Centro de Tecnificación Deportiva de Baleares (CTEIB) —que también integra el IES CTEIB, en Palma— suma de nuevo la voz de los docentes tras la tormenta institucional de los últimos meses. Frente al malestar y la sensación de "indefensión" expresada por la Asociación de Madres y Padres de Alumnos (AMIPA) debido a la investigación al orientador, el profesorado rompe su silencio. Los testimonios reflejan una plantilla dividida entre quienes piden calma y quienes denuncian una campaña de "acoso" contra la cúpula saliente.
El relevo directivo, que a partir del próximo curso asumirá el docente externo Miguel Ángel Lorenzo, ha reactivado las alarmas entre las familias, temerosas de que las denuncias por la atención a los menores queden en el olvido. Sin embargo, desde el claustro algunos reclaman sosiego y otros defienden la gestión del centro.
"A las familias les diría que el sistema es garantista y simplemente que todo va poco a poco", explica la profesora Margalida Moll a este diario. "Poco a poco todo fluirá, haciendo de este un centro de tecnificación del que muchos se sentirán orgullosos porque tenemos unos excelentes deportistas", añade, subrayando la necesidad de equilibrar la parte académica y la deportiva.
Moll insiste en que la administración autonómica ha actuado con rigor, desmarcando el trabajo técnico de las interpretaciones. "La Inspección Educativa ya ha hecho su trabajo. El sistema es garantista y ahora hay que dejarlo actuar. Estoy convencida de que la tarea de la Inspección ha sido extraordinaria", recalca la docente, apelando al respeto por los tiempos legales de la Conselleria de Educación y Universidades.
"Caza de brujas"
Una visión mucho más crítica comparte otro profesor del centro, que prefiere mantener el anonimato. Según su testimonio, el origen de la crisis no se encuentra en la gestión económica o el absentismo de la cúpula, sino en la actuación del propio orientador, al que califica como el "germen de todo lo que ha pasado". Este docente asegura que la comunidad educativa está viviendo bajo una preocupante "situación de terror" y fractura interna debido a la contundencia de los expedientes.
"Desde mi punto de vista, algo que comparto con muchos más compañeros, la mayoría, la verdad, aquello ha sido una caza de brujas contra el equipo directivo", afirma de forma tajante este profesor. Según su versión, la investigación de la Inspección se basó en declaraciones sesgadas. "De los 50 que estábamos, nadie parecía haber dicho nada. Lo que se ha utilizado para los informes han sido declaraciones de gente que estaba absolutamente en contra de ellos. Ha sido una posición absolutamente ruin, miserable y cobarde", lamenta.
Una fractura interna por cerrar
Este segundo testimonio defiende a la destituida directora, Sonia Gabaldón, asegurando que el claustro y el Consell Escolar respaldaron su gestión por "mayoría abrumadora". "A quien han hecho daño de verdad ha sido a esta señora; la han machacado a nivel psicológico, a nivel humano y a nivel laboral", denuncia, al tiempo que describe un ambiente "caótico y horroroso" en los departamentos durante el último año.
A pesar de la tensión, los docentes coinciden en que el día a día dentro de las aulas se ha intentado mantener al margen del conflicto por el bien de los alumnos. "Hay excelentes profesionales en el centro. Cuando hemos entrado al aula lo hemos hecho con la ilusión máxima de hacer lo mejor posible para nuestro alumnado", sostiene Moll.
Una mirada feminista
Ante el nuevo escenario que se abre en los despachos a partir de septiembre, el profesorado exige un cambio de rumbo ético y valores sociales compartidos para recoser la convivencia. Margalida Moll lanza una petición directa al nuevo director: "Es una oportunidad de tener un nuevo equipo que ponga una perspectiva feminista en la que la igualdad, la gestión pública y la ética pública estén presentes".
Por su parte, el sector del claustro descontento con la Conselleria ve con buenos ojos que el nuevo director no pertenezca a ninguna de las facciones internas del instituto. El colectivo docente confía en que el CTEIB supere este cisma y recupere el prestigio institucional. "Estamos locos porque esto acabe. A ver cómo se nos da el año que viene", concluyen, evidenciando el agotamiento de una plantilla que urge a cerrar las heridas laborales y personales.
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