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La gerente de Son Espases descarga la crisis sobre la huelga de médicos y se niega a dimitir

Granados saca pecho de sus proyectos, evita responder a críticas y atribuye el caos en el hospital a las protestas de los facultativos

La oposición pide su dimisión y le reprocha el aumento de las listas de espera, el encarecimiento de las cirugías, los colapsos en urgencias, escándalos como las acusaciones de boicot y la pérdida de confianza de todo su equipo directivo

La gerente de Son Espases, Cristina Granados, en su comparecencia ayer por la tarde en el Parlament balear para rendir cuentas sobre su gestión.

La gerente de Son Espases, Cristina Granados, en su comparecencia ayer por la tarde en el Parlament balear para rendir cuentas sobre su gestión. / GUILLEM BOSCH

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Irene R. Aguado

Irene R. Aguado

Palma

La gerente de Son Espases, Cristina Granados, atribuye el caos del hospital y el deterioro de los indicadores a la huelga de médicos. La responsable protagonizó ayer una comparecencia en la que, lejos de hacer autocrítica, sacó pecho de los proyectos que ha impulsado, cerró filas en torno a su gestión y dejó claro que su intención no es dimitir, tal y como le ha pedido la oposición después de las informaciones que han trascendido estos días sobre un boicot en el hospital, la pérdida de confianza de todo su equipo o una guerra interna entre profesionales por el reparto de los pluses económicos que ha implantado.

En una comparecencia en el Parlament balear, la gerente dedicó más de la mitad de su intervención a repasar sus proyectos e iniciativas, sin hacer mención a las polémicas que han situado a Son Espases en el centro del debate esta semana. Acudió acompañada de sus cuatro directores (estaban Vicente Torres, Natalia Vallés, José Antonio Visedo y Luis Miguel Alegre, pero ninguno de los ocho subdirectores que completan el equipo directivo) en una imagen que pretendía transmitir unidad no por casualidad, ya que una de las principales críticas se centra en la división y las fisuras en su equipo.

Después de una larga intervención en la que hizo gala de sus iniciativas, tuvo que responder a los reproches de la oposición. La diputada socialista Patricia Gómez le reprochó el incremento del gasto quirúrgico pese a la caída de la actividad, el aumento de las listas de espera, los episodios de saturación en urgencias o la pérdida de confianza de su equipo. Marta Carrió, de Més per Mallorca, cuestionó la eficacia de su modelo de gestión y le pidió que reflexionara sobre las numerosas salidas que se han producido en su equipo.

La principal línea de defensa de Granados consistió en atribuir casi todos los problemas a la huelga médica. "El 95% de las no intervenciones en lista de espera quirúrgica son consecuencia de la huelga", aseguró. También sostuvo que el paro explica el 40% de la reducción de actividad en consultas y pruebas diagnósticas y defendió que ni ella ni la conselleria de Salud tienen capacidad para resolver el conflicto, porque eso depende del Ministerio de Sanidad: "¿Qué puedo hacer yo por la huelga? Pedirle a la ministra que lo solucione, no puedo hacer otra cosa".

Insistió en varias ocasiones en este argumento y lo convirtió en la explicación central de los malos indicadores que acumula el hospital. Entre otras cosas, negó de forma tajante que haya un boicot por parte de los médicos en su hospital: "Eso es absolutamente mentira", afirmó. Aseguró que "no es cierto que se estén evitando las altas" y que el aumento de la estancia media solo responde a la mayor complejidad de los pacientes y a las dificultades para derivarlos a recursos sociosanitarios. Sin embargo, no aportó datos que sostuvieran este argumento. Cabe recordar que el IEMA (Índice de Estancia Media Ajustada), el indicador que mide la complejidad de los pacientes atendidos, no ha experimentado variaciones significativas que justifiquen por sí solas un incremento tan acusado de la estancia media, por lo que la complejidad no explicaría estos datos, según aseguran fuentes hospitalarias a este diario.

No respondió a las preguntas sobre si sigue contando con el respaldo de su equipo directivo, se limitó a señalar que "los cambios de liderazgo forman parte de una dinámica normal de todas las organizaciones", y atribuyó las numerosas salidas registradas durante su mandato a motivos personales, profesionales o familiares: "Que se vayan tranquilamente", expresó.

Sobre otras polémicas, negó que el hospital haya cerrado "nunca" las urgencias y rechazó que exista una situación de colapso estructural. A su juicio, son "picos de demanda" vinculados principalmente al aumento de pacientes crónicos y a la falta de recursos sociosanitarios para derivarlos. En este sentido, evitó referirse al episodio del pasado mes de marzo, cuando Son Espases tuvo que dejar de recibir ambulancias de forma generalizada y el 061 comenzó a derivar pacientes a otros hospitales ante la imposibilidad de absorber más ingresos.

También negó de forma contundente haber dado instrucciones para que los sanitarios no avisaran a los pacientes de las cancelaciones por la huelga médica. La gerente aseguró disponer de los correos electrónicos que demuestran su versión y afirmó que los tenía consigo en ese momento. Pero no los leyó ni los mostró, aunque los diputados le pidieron que lo hiciera.

La comparecencia concluyó sin que asumiera responsabilidades, con una defensa cerrada de su gestión y con la huelga médica como principal explicación a los problemas que atraviesa el hospital.

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