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Baleares se tiñe de azul: el proyecto Openred demuestra que la radiación en las islas es "mínima"

El proyecto de ciencia ciudadana Openred concluye tres meses de mediciones en el archipiélago impulsado por el CSN, la Fundación Ibercivis y la UIB

Captura de las medidas tomadas en Mallorca.

Captura de las medidas tomadas en Mallorca. / Fundación Ibercivis

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Nair Cuéllar

Nair Cuéllar

Palma

Baleares completa su primer mapa ciudadano de radiación gamma con niveles mínimos de radiactividad. Tras tres meses de actividad sobre el terreno, el proyecto Openred encara su recta final en el archipiélago habiendo logrado su principal objetivo: confeccionar el primer mapa interactivo de radiación gamma ambiental de las islas gracias a la implicación directa de sus propios ciudadanos. Esta iniciativa nace del convenio entre el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) y la Fundación Ibercivis, y ha contado con la alianza estratégica del Laboratorio de Radioactividad Ambiental de la Universitat de les Illes Balears (UIB) para coordinar la distribución de los dispositivos entre los voluntarios.

La campaña en Baleares, que arrancó a mediados de febrero, buscaba cubrir un vacío histórico en este tipo de estudios de vigilancia ambiental. Olga Varela, investigadora de la Fundación Ibercivis, explica a este diario los motivos que impulsaron el nacimiento de la red: "Vimos la necesidad de crear una red de medición ciudadana para cambiar la mala prensa que tiene la radiactividad. Queremos que la gente entienda mejor qué es la radiación, cómo se usa, en qué es buena o mala, qué niveles son perjudiciales y cuáles no".

A lo largo de este trimestre, los participantes —entre los que se han encontrado alumnos, profesores de institutos de secundaria y diferentes asociaciones— han portado sensores portátiles conectados a sus teléfonos móviles. Los datos volcados en tiempo real han permitido dibujar un mapa que ya se puede consultar en la plataforma web del proyecto.

Dispositivo utilizado para la medición.

Dispositivo utilizado para la medición y la 'app' utilizada para la misma. / A.Costa/UIB

Un territorio "en azul" y sin peligro

Los resultados obtenidos arrojan total tranquilidad para la población balear. Según explican las expertas, los niveles de radiación gamma en las islas se sitúan en una franja "mínimísima", de entre 0 y 0.08 microsieverts por hora. "Es lo esperado por la composición geológica de la isla, lo que hay es radiación de fondo, la que hay es natural", aclara Laura Ferrer, directora del laboratorio de la UIB. Ferrer insiste en lanzar un mensaje de calma frente al desconocimiento generalizado: "No por el hecho de que estés detectando alguna radiactividad hay peligrosidad, porque eso ocurre con la acumulación a largo plazo de la dosis".

Los niveles detectados son lo esperado por la composición geológica de la isla, lo que hay es radiación de fondo, la que hay es natural

Como curiosidad del proceso, las investigadoras relatan que en Formentera los sensores detectaron un pequeño repunte puntual de 0,5 microsieverts, algo insignificante si se tiene en cuenta que los niveles de alerta se sitúan por encima de 20. "Un paciente quizás", apunta Ferrer, señalando que las personas sometidas a ciertos tratamientos médicos se convierten temporalmente en fuentes emisoras que pierden actividad a los dos días.

Olga Varela muestra los niveles registrados en Mallorca.

Olga Varela muestra los niveles registrados en Mallorca. / Nair Cuéllar

El reto de la percepción social

El proyecto también ha servido para analizar cómo la sociedad percibe el riesgo radiológico. Varela destaca que existe una notable confusión en la calle sobre los diferentes tipos de ondas: "Es curioso porque para muchos es más peligrosa la radiación de los móviles que llevar una piedra de uranio en la mano. Es muy importante un proyecto así para que la gente entienda que los tipos de radiación son diferentes, si hay ionizantes o no, hay algunas que alteran los tejidos y tienen daño biológico y otras no, etc.".

El equipo de Openred se ha desplazado este miércoles a Palma para proceder al cierre oficial de la campaña y a la recogida de los dispositivos. Con el horizonte puesto en una segunda fase "que profundice en el estudio social", Varela asegura que la plataforma seguirá abierta para continuar mejorando la cultura de protección radiológica en España.

Ferrer y Varela, este miércoles en el laboratorio de la UIB junto a los grandes detectores de radiación gamma con los que trabajan habitualmente.

Ferrer y Varela, este miércoles en el laboratorio de la UIB junto a los grandes detectores de radiación gamma con los que trabaja la Universitat. / Nair Cuéllar

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