La visita del Papa León XIV a España se cuela en el pleno del Parlament: "Estoy siendo atacada por exhibir un símbolo religioso"
Marga Prohens reprocha las críticas recibidas tras su asistencia a los actos del Papa mientras la izquierda recuerda a la presidenta que "está sujeta a crítica por sus contradicciones, le guste o no"

Prohens saluda al Papa en su visita a España. / CAIB

La visita del Papa León XIV ha servido para constatar que la sociedad va perdiendo la fe pero conserva intacto el lenguaje religioso. El cristianismo ya no ordena el mundo como antes, las iglesias se vacían y el catolicismo pierde influencia sobre la vida cotidiana, pero sus símbolos continúan vivos y proporcionando metáforas para comprender la realidad. Un vocabulario moral común que continúa ocupando un lugar central en la imaginación colectiva.
La sombra del viaje apostólico del Pontífice estuvo presente durante toda la sesión plenaria. Cada grupo encontró en las palabras y en la imagen del Papa un argumento para reforzar sus propias posiciones. La izquierda apeló a sus mensajes sobre la dignidad de los migrantes, mientras el PP reivindicó la libertad religiosa y Vox recordó sus pronunciamientos contra el aborto y la eutanasia.
La primera en abrir fuego fue la diputada socialista Pilar Costa. Durante un debate relacionado con la política migratoria del Ejecutivo autonómico, la parlamentaria del PSIB aprovechó la reciente presencia de la presidenta del Govern, Marga Prohens, en los actos presididos por León XIV para denunciar lo que considera una contradicción entre los gestos y las políticas del Govern. Costa sostuvo que el entusiasmo mostrado por los dirigentes populares durante la visita papal tuvo una duración efímera. "El efecto les ha durado sólo los siete minutos que estuvieron aplaudiendo ayer en el Congreso", afirmó desde su escaño. La diputada elevó el tono al acusar al PP de quedarse en los símbolos y olvidar el contenido de los mensajes del Pontífice. "No basta con arrodillarse y besar crucecitas, hay que predicar con el ejemplo", remachó.
Las palabras encontraron respuesta poco después. No llegó durante el mismo debate, sino algunos minutos más tarde, cuando la presidenta intervenía para responder a una pregunta del portavoz de Més per Menorca, Josep Castells, sobre una cuestión distinta. Prohens aprovechó entonces el turno para expresar su malestar por las alusiones recibidas. "Estoy siendo atacada por exhibir un símbolo religioso", denunció desde la tribuna. La presidenta interpretó las críticas como una descalificación personal por su participación en los actos religiosos celebrados durante la visita papal. Acto seguido, recuperaba el lema elegido para la visita pontificia y lanzaba una apelación dirigida al conjunto de la Cámara, utilizando el lema de la visita papal: "Alzad la mirada".
La referencia religiosa no quedó ahí. Lejos de apagarse, fue reapareciendo durante la mañana en distintos momentos del pleno, como un hilo conductor inesperado de la sesión. Uno de esos episodios se produjo durante el enfrentamiento entre Prohens y el portavoz de Més per Mallorca, Lluís Apesteguia. La discusión giraba en torno a las políticas turísticas impulsadas durante los anteriores gobiernos del Pacte, pero la presidenta decidió recurrir nuevamente al lenguaje religioso para exigir autocrítica a la oposición. Prohens recomendó a Apesteguia "entonar el mea culpa" por la gestión desarrollada durante los años de gobierno progresista.
La expresión encendió de nuevo los ánimos en la bancada de la izquierda. El portavoz parlamentario socialista, Iago Negueruela, acusó a la presidenta de incurrir exactamente en aquello de lo que se había quejado minutos antes. Si Prohens había denunciado ser objeto de ataques por motivos religiosos, argumentó el dirigente socialista, resultaba contradictorio utilizar después referencias religiosas para desacreditar políticamente a sus adversarios.
Negueruela fue más allá y rechazó que la presencia de la presidenta en los actos con el Papa pueda quedar blindada bajo el paraguas de las convicciones personales. A su juicio, Prohens no acudió a Madrid únicamente como creyente, sino como máxima representante institucional de Baleares. "Fue en condición de presidenta del Govern", sostuvo el portavoz socialista. Y precisamente por ello, añadió, sus gestos y sus contradicciones forman parte del debate político y pueden ser objeto de crítica pública. "Está sujeta a crítica por sus contradicciones, le guste o no", afirmó.
El dirigente del PSIB cerró su intervención recurriendo a las propias palabras pronunciadas por León XIV durante la misa celebrada en Madrid. Citó una de las frases más comentadas del Pontífice para cuestionar las políticas migratorias defendidas por el Ejecutivo autonómico: "Nadie puede arrodillarse ante el Señor y menospreciar a su hermano". Durante décadas la izquierda veía en Roma una estructura conservadora y reaccionaria. Este martes fue el PSIB quien citó al Papa para atacar al Govern mientras Vox reivindicaba el Estado Vaticano. Basta con que León XIV mencione a los migrantes, la pobreza o la desigualdad para que la izquierda española reivindique súbitamente la profundidad intelectual del Vaticano. El mundo gira deprisa.
La visita papal también encontró eco en la bancada de Vox, aunque desde una perspectiva muy distinta. El diputado Sergio Rodríguez aprovechó el debate para reprochar a los partidos de izquierda una lectura selectiva de los mensajes del Papa. Según ironizó, los grupos progresistas sólo parecen recordar aquellas intervenciones que encajan con sus postulados ideológicos. "La parte donde hablaba de las leyes del aborto y la eutanasia no la oyeron", lanzó desde su escaño.
Aunque la intervención más llamativa llegó, sin embargo, de la portavoz parlamentaria de Vox, Manuela Cañadas. En plena disputa sobre el significado político de la visita de León XIV, la dirigente fue un paso más allá y reivindicó abiertamente el modelo institucional de la Santa Sede: "Queremos la misma política del Estado Vaticano". La frase resumió el tono de una jornada en la que el Papa, ausente físicamente de Palma, terminó ocupando buena parte del debate parlamentario. Un pleno en el que se discutían asuntos tan diversos como la inmigración, el turismo o la acción del Govern acabó orbitando alrededor de símbolos religiosos, citas pontificias y acusaciones de hipocresía política. León XIV no estaba en la Cámara autonómica, pero la visita papal tuvo una gran presencia entre las paredes del Parlament.
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