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El hospital de Son Espases realiza menos operaciones que hace un año pero dispara su coste

Vinculan la disminución de la actividad a el modelo de incentivos implantado por la gerente, Cristina Granados, que premia a determinados servicios quirúrgicos mientras deja fuera a una gran parte de los profesionales

El hospital de referencia ha destinado 731.000 euros más a actividad extraordinaria de enero a abril

La gerente del hospital de Son Espases, Cristina Granados.

La gerente del hospital de Son Espases, Cristina Granados. / B. Ramon

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Irene R. Aguado

Irene R. Aguado

Palma

Son Espases está sumido en una crisis de funcionamiento interno que ya está teniendo consecuencias sobre la actividad asistencial. Así lo denuncian fuentes solventes que conocen la dinámica del centro, y que atribuyen buena parte de esta situación a un sistema de incentivos económicos que ha implantado la gerente del hospital, Cristina Granados, para premiar a unos servicios (principalmente quirúrgicos) en detrimento de otros. Según estas fuentes, este sistema ha acabado "generando tensiones" entre profesionales, agravando los "problemas de organización" y provocando importantes desequilibrios. La muestra más palpable de esta disfunción es que el hospital ha realizado un 11% de actividad quirúrgica extraordinaria, pero ha disparado su gasto un 60%.

En concreto, en los cuatro primeros meses de este año se realizaron 7.371 intervenciones, frente a las 8.546 del mismo periodo de 2025. Son 1.175 menos, una caída de casi el 14%. Sin embargo, lejos de reducirse, el gasto total destinado a las cirugías extraordinarias se ha disparado de 1,58 millones a 2,32 millones de euros (731.000 euros más), según los datos asistenciales a los que ha tenido acceso Diario de Mallorca. "Se está gastando mucho más dinero para hacer menos actividad", resumen estas fuentes.

Que las intervenciones quirúrgicas hayan salido mucho más caras, pese a que se hayan realizado menos, se explica por el sistema de pluses económicos que ha implantado la gerente. Granados ha establecido un mecanismo que multiplica la retribución que reciben algunos profesionales (tanto médicos como enfermeras, auxiliares y celadores) por operar en horas extra, es decir, en horario de tardes, lo que se conoce coloquialmente como 'peonadas'.

La diferencia económica entre ambos sistemas de 'peonadas' (el que ha implantado la gerente de Son Espases y el general del Ib-Salut para todos los hospitales) es notable. En el modelo general, un cirujano cobra una cantidad por cada operación realizada, que varía en función de su complejidad. Por las cirugías más sencillas, como podría ser una operación de cataratas o la extración de un lunar, un médico cobra 35 euros y una enfermera 16 euros. Para las más complejas, como una cirugía valvular o una operación de escoliosis, pueden llegar a cobrar hasta 550 y 230 euros respectivamente.

En cambio, el sistema de pluses de Son Espases cambia completamente la forma de pagar estas intervenciones. En lugar de abonar una cantidad por cada operación realizada, se remunera al equipo en función de cuánto se prolongue la actividad quirúrgica por la tarde. Así, en servicios como Urología o Ginecología, un médico cobra 525 euros si la sesión termina entre las 17.30 y las 19.00 horas; 725 euros si se prolonga hasta las 20.30; y 920 euros si finaliza entre las 20.30 y las 22.00 horas. A partir de esa hora, además, se añaden 70 euros más por cada media hora extra.

La diferencia con el sistema ordinario es evidente: un médico puede llegar a cobrar por una sola tarde de quirófano casi lo mismo que por algunas de las operaciones más complejas contempladas en la instrucción general del Ib-Salut, y varias veces más que por muchas de las intervenciones habituales que se realizan cada día en los hospitales públicos. El resto del equipo también se beneficia de estas retribuciones reforzadas. Las enfermeras perciben el 46% de la cantidad asignada al facultativo, por lo que pueden cobrar entre 241 y 423 euros por una sola sesión. Los técnicos auxiliares reciben el 18% y los celadores el 15%.

Para que una intervención quirúrgica se realice por esta vía (y por tanto se cobre a un precio mucho más alto) tiene que llevar más de seis meses en lista de espera o ser de alta complejidad, es decir, que por sus características solo se pueda hacer en el hospital de referencia. En principio, si no cumplen este requisito, la operación debería cobrarse al precio de la 'peonada' más barata. El objetivo, en principio, es aprovechar los quirófanos también por las tardes para reducir las demoras y acelerar la atención de los casos más complejos, pero la realidad es que las listas de espera en Son Espases no han parado de crecer.

Lo llamativo es que el gasto destinado a estos incentivos para determinadas cirugías se disparó un 72% en 2025 (hasta alcanzar los 2,7 millones de euros), pero las intervenciones que se realizan por la vía tradicional, es decir, las que no están incluidas en estos pluses económicos, han descendido un 29%. Según explican estas mismas fuentes hospitalarias, en los últimos años se ha producido una progresiva derivación de cirugías desde el sistema ordinario hacia estos acuerdos específicos, que están mucho mejor remunerados. Es decir, cada vez más intervenciones se están canalizando a través de un modelo que supone un mayor coste para las arcas públicas y que concentra una parte creciente del gasto extraordinario del hospital.

Prueba de ello es que el número de operaciones que se realizaron a través del modelo más caro implantado por Granados han crecido un 112% en los cuatro primero meses de este año respecto al anterior, y las que se hacen a través de las 'peonadas' tradicionales han caído un 53%. El resultado, en cualquier caso, es que se destinan más recursos a combatir las listas de espera mientras continúan creciendo sin parar.

Otro problema es que este sistema ha abierto una profunda brecha entre los distintos servicios del hospital, sostienen rotundas estas fuentes. Los servicios quirúrgicos son los que tienen acceso a estas retribuciones extraordinarias, a diferencia de muchos otros servicios médicos (los que no operan) que sostienen el funcionamiento diario del hospital, pero que "han quedado al margen" de estos pluses precisamente porque no realizan cirugías, pese a que sí participan en el resto del proceso: diagnóstico, ingreso, seguimiento... Esta diferencia ha generado un "creciente malestar" entre profesionales que desempeñan un papel clave en la gestión de ingresos, altas hospitalarias y camas, pero que no pueden acceder a los mismos incentivos económicos. Según estas mismas fuentes, los sanitarios ven cómo compañeros de otros servicios cobran "cantidades muy superiores" haciendo horas extra mientras ellos asumen el mismo volumen de trabajo sin esa posibilidad, ya que el sistema "premia" únicamente a una parte del hospital.

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