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El nuevo Centro de Control de Vuelos de Baleares que se construirá en Son Bonet "está alineado con los objetivos de crecimiento", asegura Enaire

El gestor de navegación aérea saca a concurso la nueva instalación, que considera "estratégica" y fue aprobada en mayo por el Consejo de Ministros: costará 80 millones de euros, levantará cuatro edificios y se adjudicará en octubre

Recreación de los cuatro nuevos edificios del Centro de control de vuelos de que se construirán en el aeródromo de Son Bonet

Recreación de los cuatro nuevos edificios del Centro de control de vuelos de que se construirán en el aeródromo de Son Bonet / Enaire

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Miguel Vicens

Miguel Vicens

Palma

Enaire, el gestor de navegación aérea y tráfico de aeronaves en España, ha sacado a concurso por 80,2 millones de euros la construcción del nuevo Centro de Control de Vuelos de Baleares, que levantará en el aeródromo de Son Bonet en un plazo de 32 meses y que estará formado por un conjunto de cuatro edificios. "La construcción representan una oportunidad estratégica de modernización, alineada con los objetivos de crecimiento, eficiencia y mejora del sistema de navegación aérea nacional", justifica en la descripción de la obra la empresa pública, dependiente del Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible.

A la vez explica que promueve el proyecto de traslado del actual Centro de Control de Baleares y las dependencias de la dirección regional, ubicadas en el aeropuerto de Palma, a otro emplazamiento localizado en el aeródromo de Son Bonet, debido a la afección que produce, en la parcela actual propiedad de Enaire, el proyecto de AENA de reforma y ampliación de Son Sant Joan que se desarrolla desde 2022 y terminará a finales de 2026 tras una inversión de 560 millones de euros . Y detalla que el plazo de presentación de ofertas para la construcción de la nueva infraestructura finalizará el próximo 14 de junio, mientras que el proceso de adjudicación a la mejor oferta se pondrá en marcha a partir del próximo 13 de octubre con la apertura de las ofertas económicas.

"Con esta reubicación se atenderá las actuales necesidades del Centro de Control Baleares en cuanto a la ampliación de espacios destinados a nuevos equipos de navegación aérea, renovación de equipos e instalaciones, así como disponer de un edificio de contingencias con una mayor separación física necesaria de las instalaciones principales que la actual, aumentando así la resiliencia de los servicios, garantizando la redundancia y seguridad del sistema"

Recreación del nuevo Centro de Control de Vuelos de Baleares, que se levantará en Son Bonet y supondrá una inversión de 80 millones de euros

Recreación del nuevo Centro de Control de Vuelos de Baleares, que se levantará en Son Bonet y supondrá una inversión de 80 millones de euros / Enaire

Cuatro nuevos edificios y nueva tecnología

El nuevo centro de control estará conformado por cuatro construcciones. En primer lugar el propio Centro de Control de Baleares, que es la unidad encargada de gestionar el tráfico aéreo de Baleares, las instalaciones donde los controladores aéreos dirigen las aeronaves durante la fase de ruta, que en el caso de las nuevas instalaciones también será centro de formación. En segundo lugar, se construirá un edificio de contingencias, las instalaciones de respaldo o emergencia. Su función será garantizar que, si el centro principal queda inoperativo por cualquier incidente (fuego, fallo eléctrico o fallo de sistemas), el servicio de control aéreo pueda continuar desde este edificio separado físicamente, manteniendo la seguridad y la continuidad del tráfico aéreo. El tercer edificio será la central eléctrica. Y el cuarto el centro de seguridad.

Además, las nuevas infraestructuras de Enaire en Son Bonet permitirán cambiar la tecnología de control del tráfico aéreo, pasando de un sistema de radares y radioayudas terrestres a otro completamente satelital, por ahora solo implantado en el aeropuerto de Palma de una forma muy inicial. El nuevo sistema tendrá también un impacto directo en la operativa y el entorno del aeropuerto de Palma, siguiendo los estándares europeos, ya que se reducirá el impacto acústico en los núcleos de población más afectados hasta ahora por la proximidad de los aviones en sus maniobras aterrizaje y despegue. Y también permitirá rutas más directas y perfiles de descenso continuo, con lo que se reducirá el consumo de combustible y, por tanto, también las emisiones de CO2.

Según Enaire, el proyecto incluirá otros beneficios operativos en el aeropuerto de Palma cuando esté completamente implantado. Entre ellos, una mejora en la calidad del servicio de navegación aérea al disminuir los retrasos y disponer de un espacio aéreo más eficiente en términos de diseño. Además, también supondrá mejoras en la recuperación de las operaciones después de fenómenos meteorológicos adversos o incidencias aeroportuarias

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