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Martina Moncada, religiosa mallorquina, tras el encuentro con el Papa en la Nunciatura: “Fue muy cercano, estábamos en familia”

La superiora general de las Agustinas Hermanas del Amparo fue una de las nueve mujeres que el domingo se reunieron con León XIV, junto a otros miembros de la Orden de San Agustín

“El Papa empatizó con el silencio e hizo una mención especial a las monjas de clausura”, recuerda Moncada

El Papa saluda a la religiosa mallorquina Martina Moncada.

El Papa saluda a la religiosa mallorquina Martina Moncada. / D.M.

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B. Palau

B. Palau

Palma

Fue un encuentro muy emotivo y cercano. Estábamos en familia, fue muy bonito”. Martina Moncada fue la única mujer mallorquina que participó en el encuentro con el Papa este domingo en la Nunciatura, en Madrid.

En total fueron nueve religiosas quienes se reunieron con León XIV, junto a otros miembros de la Orden de San Agustín. “Había más frailes, pero nosotras estuvimos ahí también”, explica la superiora general de las Agustinas Hermanas del Amparo, congregación fundada por el sacerdote mallorquín Sebastià Gili Vives en Palma en 1859.

El Papa fue muy cercano, fue un encuentro muy distendido”, destaca Moncada. La Nunciatura acogió el acto con la Orden de San Agustín, a la que pertenece el sumo pontífice. “Habíamos solicitado al Nuncio poder ir una representación de las Agustinas”, detalla la superiora mallorquina. Finalmente, fueron nueve mujeres, entre las que había monjas misioneras.

“Fue un encuentro con la familia agustiniana. Oramos y el Papa nos dirigió unas palabras”, recuerda con emoción Martina Moncada.

“La impresión con la que me quedo es que se está manifestando muy cercano a todos. Se le notó esa cercanía y esa familiaridad. Estábamos en familia. Nos habló más de tu a tu”, subraya la religiosa mallorquina.

Encuentro del Papa León XIV con los agustinos de España el domingo en la Nunciatura, en Madrid.

Encuentro del Papa León XIV con los agustinos de España el domingo en la Nunciatura, en Madrid. / D.M.

La superiora remarca que esa proximidad se debió en gran medida a que todos los presentes forman parte de la misma Orden. “Nos animó a luchar por la unidad y por la comunión en este mundo fragmentado”, precisa Moncada.

“Nos animó a que los Agustinos tenemos mucho que aportar a la Iglesia y al mundo, a ser conscientes de lo propio que podemos dar”, añade la superiora general de las Agustinas Hermanas del Amparo.

La importancia del silencio

El Papa empatizó con el silencio. Dijo que se está perdiendo el silencio”, hace hincapié la religiosa. “El silencio es muy importante. Por ello, invita a los jóvenes a practicar el silencio”, agrega Martina Moncada.

“También empatizó con la presencia de la Federación de Agustinos españoles, símbolo de comunión y de unidad”, remarca la mujer.

Además, León XIV se refirió a la presencia de las monjas de clausura. “El Papa hizo una mención especial a las monjas de clausura y a que se promuevan las vocaciones de clausura”, señala la superiora de la congregación mallorquina.

El pontífice estuvo “distendido” y “en familia”, reitera la religiosa. Al final, se hizo una foto de grupo y se retrató con cada uno de los presentes.

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