BOULEVARD
El hombre más buscado de Mallorca, en la red de Zapatero
Simon Leendert ‘Leo’ Verhoeven diseñaba tramas financieras desde Santa Maria, y la Interpol lo persigue como «principal persona» del caso Plus Ultra

Recreación de la imagen de Simon Leendert ‘Leo’ Verhoeven, a partir de una de las escasas fotografías existentes de su rostro en la plataforma LinkedIn.
Simon Leendert ‘Leo’ Verhoeven es el hombre más buscado de Mallorca. El registro de su domicilio de difícil acceso, en una de las parcelas segregadas de la posesión Torrent Fals de Santa Maria camino de Consell, permitió intervenir tres ordenadores y la «información relevante» que según la Audiencia Nacional lo convierten en la «principal persona que da cobertura a la organización» de la trama de la compañía aérea Plus Ultra. Se le atribuye la creación de un auténtico «pseudobanco», al servicio de la red en cuyo vértice se ha colocado a José Luis Rodríguez Zapatero.
Nacido en Holanda 66 años atrás, Verhoeven tiene doble residencia en el Camí Torrent, 113 de Santa Maria y en Thônex, la comuna del cantón suizo de Ginebra donde ha radicado diversas sociedades junto a otros miembros de su familia. La súbdita colombiana Lorena Rendón Gallego es su compañera en empresas inscritas en Mallorca y Suiza. El presunto papel criminal del holandés «en la generación de facturas falsas utilizando varias sociedades», para desviar los 53 millones concedidos por el Gobierno de Pedro Sánchez a Plus Ultra, coloca a Mallorca en el hub de países tan diversos como:
España, Francia, Suiza, Reino Unido, Gibraltar, Dominica, Panamá, Estados Unidos, Luxemburgo, Venezuela, Mauricio, Montenegro, Malasia, Puerto Rico, Dubai, Abu Dabi. El centro del Universo se llama Mallorca.
El último número del mago de las finanzas ha consistido en ejecutar su propia desaparición, que ha obligado a cursar una «Orden Europea e Internacional de Detención» contra su persona. Como mínimo, la evaporación cuestiona su inocencia en el escándalo Plus Ultra. Su compinche peruano Luis Felipe Baca, otro fenómeno de filiación bancaria implicado en la presunta organización criminal, también se esfumó pero fue localizado en la isla caribeña de Aruba.
El abultado rastro societario del residente de Santa Maria contrasta con su discreción enfermiza pero, quién es realmente:
«Simon Leendert Verhoeven tiene una larga experiencia como gestor de fortunas. Es un economista empresarial, asesor financiero, contable certificado, consultor, gestor de fondos de capital riesgo y auditor forense, que ha trabajado en varias compañías basada en el Reino Unido. Ocupa cargos directivos y ejecutivos en el ámbito internacional. Las sociedades asociadas con su persona han experimentado un tremendo crecimiento en el valor para sus accionistas. Es ético y trabaja pacientemente con cada cliente, ayuda a prevenir errores y a mantener la salud financiera. También ha trabajado en la industria de subastas de lujo (ver más adelante)».
En resumen, Verhoeven está donde está el dinero, desde su aislamiento en Santa Maria. Como no podía ser menos, la isla le emparenta con uno de sus principales clientes venezolanos antes de Plus Ultra. Desde niño, el retraído Luis Alfonso de Borbón es un veraneante de la Costa de Calvià junto a su madre, Carmen Martínez Bordiu. El heredero de una dinastía fantasmagórica emparentó con el gran capital caribeño vía su matrimonio con María Margarita Vargas. Su padre y jinete de polo Víctor Vargas acuñó la denominación de «banquero de Chávez», y se atribuye al «banquero de Zapatero» mallorquín que lo salvara de una peliaguda situación financiera en torno a la compra de un canal televisivo venezolano. Como de costumbre, la actuación se sustanció a través de un enjambre societario alrededor de Leeuwarden Investments, administrada por el desaparecido de Santa Maria en compañía de una allegada.
El mallorquín más buscado ha adquirido la infamante «Notificación Roja» en la base de datos de Interpol, acusado de delitos de apropiación indebida, tráfico de influencias, pertenencia a organización criminal y blanqueo de capitales. Pese a la decisión radical de esconderse, la investigación en firme del juez José Luis Calama no mide su primer choque con las imputaciones criminales. Antiquorum SA es una prestigiosa casa de subastas de relojes de alta gama que, en 2o14, actuó en los tribunales de Nueva York contra Verhoeven y otro varón por una enrevesada trama que conllevaba la desaparición de los preciados cronómetros de lujo.
La actividad de subastador de Verhoeven obliga a recordar que en el registro de su casa de Santa Maria se intervinieron hasta doce relojes de alcurnia, con marcas como Rolex, Omega, Patek Philippe, Breguet o Montblanc. Siempre en la intersección entre la legalidad y el mundo oscuro, el sumario sospecha que el tráfico ilegal a partir de Plus Ultra se habría canalizado por medio de compraventas de oro y tráfico relojero.
En la imagen que hoy nos ilustra, se ha adaptado una de las escasas fotografías existentes de Verhoeven, el retrato facial que aparecía en su perfil de LinkedIn antes de adquirir notoriedad. Su desaparición ha interrumpido un futuro promotor en el mundo de las criptomonedas, donde se había introducido con determinación a través de Dogecoin.
Reflexión dominical defensiva: «En Mallorca, apuntas en cualquier dirección y le das a un mafioso».
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