En contra
Myriam Fuentes se jubila tras 20 años como directora del Institut Antoni Maura: «Gente que no encaja en otros, se halla a gusto en el Maura»

Myriam Fuentes, directora del Institut Antoni Maura. / GUILLEM BOSCH
Myriam Fuentes Milani (Salamanca, 1966) llegó en 1992 como profesora de inglés al Institut Antoni Maura de Palma, donde a finales de mes se jubila tras veinte años como una de las directoras de centro educativo mas carismáticas de Mallorca. Tiene un máster en hipnosis.
Para que se haga cargo del tipo de entrevista: «¿Por qué se jubila tan joven?».
Tras cuarenta años de profesora, tengo la impresión de que la etapa ha concluido, se ha cerrado. Quiero retomar la formación como terapeuta que tenía arrinconada, y mi familia está dispersa por todo el mundo. Me siento feliz.
No se le ocurra hipnotizarme.
Jajaja. Podría, tengo un máster en hipnosis terapéutica o visualización guiada. Estudié psicología, que en mi trabajo me ayuda a saber cómo reaccionan las personas, sus necesidades y compromisos, sean profesores o alumnos.
¿Y cuál es la conclusión de esta profundización psicológica?
Que cada uno ha de encontrar su lugar. Por ejemplo, nosotros nos diferenciamos en que gente que no encaja en otros centros, se siente a gusto en el Antoni Maura. Alumnos y profesores.
¿Cómo se consigue ser una directora de leyenda?
Lo más importante es que no soy una persona autoritaria, me gusta más acompañar que dirigir o mandar. Escucho mucho, no me siento ofendida cuando me llevan la contraria ni amenazada por personas que brillan más que yo. Al revés, las promuevo.
No es autoritaria, pero los profesores quieren ser «autoridad», policías.
Debemos ser autoridad, para que la sociedad entienda que tenemos una función importante, y una formación que permite que nuestra palabra tenga más peso. No lo entiendo en el sentido coactivo.
¿Dirigir se ha puesto imposible?
Se ha complicado, por varios factores. La normativa es cada vez más estricta y restringe la libertad, hay una enorme complejidad social, crecen los problemas emocionales entre alumnos y la burocracia es tremenda.
Chenoa y Rossy de Palma se educaron en el Antoni Maura.
El Maura marca mucho, es un elemento de libertad, un lugar donde se podía participar. Los alumnos de nuestro Institut se distinguen porque salen como los profesores a quienes han admirado y convertido en referentes.
El Antoni Maura es también un «centro de especial dificultad».
Así está calificado hoy en día. Es una categoría que se establece cada año según el porcentaje de alumnos con necesidades especiales, o el nivel socioeconómico y cultural de sus familias. Con mil quinientos alumnos, también somos un centro de integración de estudiantes con deficiencias motoras.
Nada me ha gustado más que dar clase. Hoy, ni loco me meto en la jaula de las fieras.
He tenido que evolucionar mucho, en la forma de dar clase o de tratar a los alumnos y a sus familias. No es mejor ni peor pero, con las ideas que tenía en 1992, me estrellaría. Hay profesores a quienes les cuesta, pero no les ha quedado otra que adaptarse.
Los alumnos huyen a la privada, a pagar diez veces más a cambio de diez veces menos.
Nosotros tenemos una parte del alumnado en obligatoria con una capacidad económica baja. Nos hemos esforzado para que reciban la misma educación que en un centro privado, y con más medios, para que disfruten de igualdad de oportunidades. Por ejemplo, con la tecnología.
En los colegios privados puedes elegir el menú de la comida y la nota que te ponen.
Puede haber centros privados que lo hagan, pero es una forma de engañar a los alumnos. Las notas hay que ganárselas, pero nosotros no nos limitamos a las evaluaciones, empleamos métodos variados de valoración.
La presupongo contraria a la meritocracia, a cada cual según su valía.
¿Cómo se demuestra la valía? Las notas tienen su importancia, pero la formación de la personalidad es tan importante como la académica. Han de cocinar, coser, educarse en actividades plásticas, trabajar con robots.
Mire que lo intento, ¿nada la desarma?
No llevo una coraza, sino que permito que la gente me conozca y consigo el afecto de las personas a mi alrededor. Además, me siento apoyada, mi cuarto proyecto de dirección fue aprobado por unanimidad.
¿Sus hijos se han educado en la pública?
Mi única hija estudió en un colegio público, en un instituto y en la UIB. Hoy da clases de algoritmos en Australia. Y los profesores del Antoni Maura llevan a sus hijos al Institut, antes no pasaba.
¿Conserva la camiseta verde?
Sí, me la pongo de vez en cuando. Hay una parte de lucha que es inherente a la educación, y mi única norma es que nuestras conquistas como profesores han de estar ligadas con mejoras para los alumnos.
Conozco una alumna de trece años que la admira, ¿algún consejo?
Si me admira, será por mi forma de tratarla. Me siento halagada al saber que puedo ser referente no solo para adultos, sino también para adolescentes.
Suscríbete para seguir leyendo
- Descontento entre alumnos y familias por “incidencias” en el acto de graduación de la UIB en Son Moix
- El Govern sanciona con 45.000 euros al propietario de un piso de Palma que alquilaba la sala de estar como dormitorio
- La alcaldesa de Campos se presenta en la manifestación de es Trenc provocando momentos de tensión
- Malestar de una decena de estudiantes de la UIB que se han quedado fuera de la graduación en Son Moix por no inscribirse a tiempo: “Queremos vivir un momento que llevamos años esperando”
- Las caravanas inundan el recinto del palacio de Marivent, ya son 17
- Más currículums que nunca para ser camarero en Mallorca, pero cada vez duran menos: 'Hizo medio turno, se fue y no regresó ni para devolver el uniforme
- Los hoteleros de Mallorca instalan una gran lona en el aeropuerto para pedir a los turistas que respeten a los residentes
- Casi 1.400 estudiantes de la UIB se gradúan en Son Moix entre interrupciones durante el discurso del rector
