El Consell de Mallorca admite que "el turismo no deja de crecer año tras año" pese a su discurso de contención
La exposición de motivos de la proposición de ley para limitar la entrada de vehículos impulsada por la institución insular habla de sobreocupación turística, carreteras al límite de su capacidad y una creciente presión sobre los recursos de la isla

Horas de saturación en Palma. / DM

La proposición de ley impulsada por el Consell de Mallorca para regular la entrada y permanencia de vehículos en la isla, que hoy se aprobará en pleno extraordinario antes de empezar su tramitación en el Parlament, contiene algo más que un sistema para limitar coches durante los meses de mayor afluencia turística. Su exposición de motivos, el texto con el que la institución insular justifica la necesidad de la norma, se convierte en una extensa fotografía de la situación actual de Mallorca y de los efectos que, según sostienen los propios redactores del documento, está provocando el crecimiento continuado del turismo.
La justificación de la norma choca con el discurso de contención turística que el PP ha venido defendiendo desde las instituciones que gobierna. Tanto el Consell de Mallorca como el Govern han abanderado en los últimos años la necesidad de contener el crecimiento turístico, una idea que el presidente insular, Llorenç Galmés, resumió durante el Debate de Política General de 2024 al afirmar que había llegado el momento de "parar y apostar por la contención". En la misma línea, el Ejecutivo de Marga Prohens aprobó el pasado año un decreto de contención turística. Sin embargo, la exposición de motivos de la ley parte de un escenario en el que la saturación ya es una realidad que, en la actualidad, requeriría no solo de contención, sino de medidas que reduzcan la presión sobre el territorio y permitan aliviar los efectos de la masificación.
A lo largo de una docena de páginas, el Consell describe una isla sometida a una presión cada vez mayor sobre sus carreteras, sus recursos y sus infraestructuras. Pero es especialmente significativa una de las reflexiones que aparecen en el tramo final de la exposición de motivos. Allí, la institución insular sostiene que la propia condición insular hace más evidente la insuficiencia de recursos para atender una demanda que continúa creciendo y que el volumen alcanzado ya provoca una "sobreexplotación" y una "sobrecarga" de unos recursos limitados, no solo desde el punto de vista ambiental, sino también en el uso de las infraestructuras y, especialmente, de las carreteras.
El texto va incluso más allá. El Consell afirma que, en una isla donde "el turismo no deja de crecer año tras año", la regulación de la entrada de vehículos durante determinados periodos se presenta como la única medida capaz de proteger no solo el territorio y el medio ambiente, sino también la salud pública y la calidad de vida de residentes y visitantes.
La afirmación resulta especialmente llamativa porque sitúa el problema mucho más allá de la congestión del tráfico. Según la propia exposición de motivos, la presión actual "atenta contra la calidad de vida de los residentes" y afecta negativamente a la experiencia de quienes visitan Mallorca. Una situación que, advierte el documento, repercute sobre la sostenibilidad turística de la isla y que incluso podría acabar teniendo consecuencias económicas y sociales si no se adoptan medidas para corregirla.
Este diagnóstico atraviesa prácticamente todo el texto. Ya en sus primeras líneas, la proposición de ley sostiene que Mallorca sufre una "presión notable y creciente" sobre sus infraestructuras viarias y sobre su entorno natural, especialmente durante los meses de máxima afluencia turística. También afirma que el modelo turístico ha evolucionado desde una concentración en determinadas zonas hacia una distribución mucho más extensa por todo el territorio, una transformación que, según los redactores, ha incrementado las necesidades de movilidad y ha intensificado la presión sobre los recursos naturales y las infraestructuras insulares.
La exposición de motivos vincula directamente ese crecimiento con los problemas de saturación que se registran en la isla. El Consell sostiene que la situación genera impactos sobre las carreteras, el medio ambiente, la calidad de vida de la ciudadanía y la sostenibilidad del propio modelo turístico. Incluso utiliza expresiones poco habituales en un texto legislativo para referirse a una Mallorca que, según recoge literalmente el documento, padece desde hace años una situación de "sobreocupación turística" y una sobrecarga de su parque móvil.
Los datos
Los datos que incorpora la proposición de ley buscan respaldar esa tesis. Entre ellos, la constatación de que una parte significativa de la red convencional de carreteras se encuentra al límite de su capacidad. El texto recuerda que, antes de la pandemia, únicamente en un 30% de la red se podía circular sin demoras, mientras numerosos tramos presentaban situaciones de saturación o se encontraban muy cerca de alcanzarla.
La norma también pone el foco sobre el aumento de vehículos llegados a Mallorca por vía marítima. Según el estudio de carga elaborado por el propio Consell, en 2023 entraron en la isla cerca de 100.000 vehículos más que en 2019, lo que supone un incremento del 34% en apenas cuatro años.
Otro de los elementos sobre los que insiste el documento es el peso de los vehículos vinculados a personas no residentes o a flotas externas. La exposición de motivos señala que el 71% de los vehículos que han entrado y permanecido en Mallorca desde 2020 no se han incorporado al parque móvil local. Según sostiene el Consell, estos vehículos representan un incremento significativo del número de coches que circulan por las carreteras de la isla y contribuyen a agravar la congestión en numerosos puntos de la red viaria.
De hecho, el texto asegura que la movilidad de los no residentes es superior y que esta circunstancia intensifica la congestión en tramos que ya registraban problemas incluso fuera de la temporada turística. Además, añade que durante los meses de verano aparecen nuevos puntos de saturación, especialmente en zonas costeras y de gran afluencia de visitantes.
La proposición de ley dedica también varias páginas a justificar por qué considera necesaria una regulación específica de la entrada de vehículos. Sus redactores sostienen que se han analizado y descartado otras alternativas, como la ampliación de carreteras, los peajes de congestión, las zonas de bajas emisiones o las restricciones horarias de circulación. Sin embargo, concluyen que ninguna de estas medidas actúa sobre el origen del problema.
"La regulación de la entrada en los puntos de origen", sostiene el texto, es "la única medida capaz de incidir eficazmente en la causa del problema y no solo en sus efectos". Una conclusión que sirve de base para defender la futura limitación de vehículos durante los periodos de mayor afluencia.
Más que una simple justificación para limitar la entrada de vehículos, la exposición de motivos elaborada por el Consell de Mallorca acaba funcionando como una descripción detallada de los problemas asociados al crecimiento de la movilidad y de la presión turística sobre la isla.
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