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Una joven camarera de un hotel en Playas de Muro acusa a su jefe de acoso sexual: “Tenía mucho miedo de ir a trabajar, lloré cuatro noches”

“Me dijo si quería hacer un trío con otra compañera y otra vez me pidió una foto sexi o un vídeo y me propuso ir a su casa, le dije que no”, manifestó ayer la víctima en el juicio celebrado en Palma

El acusado, que se enfrenta a un año y medio de cárcel, negó los cargos en rotundo: “Sería lo último que haría, faltar el respeto a una mujer”

El acusado de acoso sexual, tras un biombo, ayer durante el juicio en Palma.

El acusado de acoso sexual, tras un biombo, ayer durante el juicio en Palma. / B.P.

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B. Palau

B. Palau

Palma

Una joven camarera de un hotel en Playas de Muro acusó ayer a su jefe de acosarla sexualmente en el verano de 2023 con comentarios, insinuaciones y proposiciones inapropiadas durante el juicio celebrado en Palma. “Me dijo si quería hacer un trío con otra compañera y otra vez me pidió una foto sexi o un vídeo y me propuso ir a su casa, le dije que no”, recordó la perjudicada.

Tenía mucho miedo de ir a trabajar, me sentía muy presionada y con mucho miedo. Me pasé toda una noche sin dormir hasta que pedí una baja, estuve tres o cuatro noches que solo lloraba. No podía ni comer, tenía ansiedad”, aseguró la joven empleada.

“En marzo de 2024 me llamaron y me dijeron si me quería reincorporar al trabajo. Yo era fija discontinua. Él seguía allí y mi trabajo sería el mismo. Dije que no por dos motivos: él estaba allí y no me sentía segura con la empresa”, añadió la denunciante, en referencia a la cadena hotelera.

“Yo tuve que buscar un nuevo trabajo. Ahora, estoy en otra empresa. Un compañero con el que coincidí en el hotel me dijo: ‘yo estuve tres días y me fui de la empresa porque era una orgía, ese le tiraba a todas las tías’”, destacó la víctima.

El acusado, de 41 años, que trabaja como responsable de bar en el establecimiento hotelero desde 2007, negó los hechos en rotundo ayer al mediodía ante la sala. “No he hecho nada de lo que se me acusa, esto sería lo último que haría, faltar el respeto a una mujer”, subrayó en el turno de la última palabra.

El hombre, que carece de antecedentes, solo respondió a las preguntas de su abogado. Según su versión, tenía una relación laboral con la joven camarera. “El ambiente era bueno, nos llevábamos bien, yo soy una persona abierta y soy el primero en ayudar. Soy uno más aunque sea el jefe”, indicó.

El encausado rechazó haber actuado con ánimo libidinoso. “No he tenido ningún interés sexual, no le he propuesto tener relaciones sexuales ni le he pedido fotos íntimas ni vídeos sexuales; no le he propuesto que viniera a mi domicilio, mi mujer trabaja en el hotel”, señaló el sospechoso.

También descartó haberle dicho la frase de hacer un trío. “Y si lo dije, sería en tono de broma”, aclaró. “No la encerré en el cuarto de los aires acondicionados, ni le bloqueé la salida, tampoco le toqué la mano. Nunca he recibido una queja por otras mujeres. Es la primera vez que se me abrió un protocolo de acoso sexual en la empresa y el resultado fue que no hubo acoso”, insistió el hombre.

El fiscal solicitó para él una pena de un año y medio de cárcel por un delito de acoso sexual en el ámbito laboral, 21 meses de inhabilitación para el ejercicio de su profesión, dos años de libertad vigilada y la prohibición de aproximarse y comunicarse con la perjudicada durante dos años. En concepto de responsabilidad civil, interesó una indemnización de 2.000 euros por el daño moral causado.

Situación de superioridad

El ministerio público en sus informes remarcó: “Jamás un jefe puede prevalerse de su situación de superioridad”. El fiscal puso en valor la declaración de la denunciante, “es consistente e incriminatoria, no hay ánimo de venganza y viene corroborada por otros testigos; hay una reiteración de hechos”.

La acusación particular reclamó dos años de prisión, otros dos años de inhabilitación para su trabajo y una indemnización de 10.000 euros por los daños y perjuicios sufridos. “Creemos que es ajustado y proporcionado por los elevados perjuicios que ha sufrido la víctima”, argumentó el letrado de la acusación.

Mientras, la defensa pidió la libre absolución de su representado por falta de pruebas. El abogado alegó que hay lagunas y contradicciones en este caso. “Él puede acabar defenestrado en su trabajo por un comentario desafortunado”, apuntó.

La víctima recordó que vivía “en alerta” por comentarios como “qué guapa eres, con esta sonrisa”. Según indicó, “si me agachaba, me decía no te pongas así”. En una ocasión, ambos entraron en un cuarto de los aires acondicionados para hablar de un conflicto laboral. “Me dijo tienes el móvil aquí y me pidió una foto sexi o un vídeo. Le dije que no y le pedí por favor que me dejara salir, con el brazo lo intenté apartar, me cogió con fuerza del brazo, no sé cuál era su intención, se acercó mucho”, detalló la joven.

Una antigua compañera de ambos confirmó que el hombre dijo lo de hacer un trío y que la joven le explicó que él la había encerrado en la sala y le había pedido fotos. Otro trabajador del hotel, ya jubilado, reconoció que él no vio nada, pero cuando la afectada le contó lo ocurrido activó el protocolo de acoso. El testigo mencionó otros dos episodios de dos mujeres distintas que tuvieron problemas con el sospechoso. El juicio quedó ayer visto para sentencia.

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