La alianza que puede relanzar la agricultura en Mallorca
El sector hotelero tiene la oportunidad y las herramientas para ser tractor de la actividad agraria
La excelencia del producto local mejora la experiencia turística

Guillem Bibiloni, Paula Pujol, Joan Simonet, Marisa Goñi, Catalina Alemany, José Carlos Martínez y América Matas. / MANU MIELNIEZUK
El circuito Planeta Agro volvió a recalar en el Club Diario de Mallorca el pasado jueves en una jornada que, como en ediciones anteriores, dio voz al mundo rural. El encuentro, impulsado por AgroBank, la línea de negocio agroalimentario de CaixaBank, y organizado por Diario de Mallorca en colaboración con Riu, tuvo como objetivo analizar de qué forma pueden crear alianzas el sector primario y el hotelero para garantizar la pervivencia del producto local mallorquín.
Joan Simonet, conseller de Agricultura, fue el encargado de abrir el acto deseando en primer lugar construir puente sólidos entre los sectores convocados a esta mesa. Más que centrarse en las dificultades que supone ser agricultor en Mallorca y que enumeró brevemente -escasez de agua, gestión del teritorio o insularidad- Simonet quiso centrarse es las fortalezas del campo mallorquín. «Tenemos la capacidad de tener producciones muy vinculadas al teritorio, de calidad y de variedades locales que nos dan esa diferenciación para llegar a segmentos relevantes de consumidores» entre los cuales también se encuentra el residente: «Tenemeos que convencer al consumidor de aquí, que parece que se ha dado cuenta del valor del producto local cuando el extranjero lo ha reconocido». Por último, apeló a la sostenibilidad como una de las razones de peso para elegir el producto local ya que su consumo «también tiene un impacto ambiental y social favorable para nuestro territorio».
La jornada avanzó con la intervención de José Carlos Martínez, coordinador de la Red Nacional AgroBank de CaixaBank, quien destacó la relevancia del circuito Planeta Agro por cuanto trata las cuestiones de interés de las personas que conforman el sector. Martínez resaltó que «es fundamental aunar el turismo con el sector primario» y recordó la relevancia de los payeses en la construcción de la Mallorca de hoy: «Las islas Baleares son lo que son gracias a lo que han hecho agricultores y ganaderos durante generaciones». Martínez ensalzó la calidad del producto del campo mallorquín y el trabajo que hay detrás de ello. También valoró el impulso que la administración está dando al producto local y la implicación de algunas hoteleras que están aumentando la compra de productos de proximidad.
Martínez recordó que CaixaBank, a através de AgroBank, su línea de negocio agroalimentario; acompaña a agricultores y ganaderos desde la cercanía y el asesoramiento para cada cliente concreto. Destacó que para prestar esta atención cercana disponen de 20 oficinas especializadas en los productos AgroBank, con gestores que conocen el sector, sus peculiaridades y sus necesidades. «Tenemos 9.000 clientes , de los cuáles 500 son empresas todo esto lo hacemos con una apuesta clara en la especialización, con personas que se dedican exclusivamente a esto para entender de verdad lo que los clientes requieren de nosotros», resumió. Por otro lado Martínez señaló la necesidad de dar a conocer el instrumento financiero puesto que «es una posibilidad para poder crecer en la financiación
La mesa de expertos que se tituló Del campo al hotel: el futuro KM0 en Mallorca contó con la participación de Miquel Coll, presidente de APAEMA; Joan Llabrés, director general de Calidad Agroalimentaria y Producto Local; Aina Canaleta, jefa de la oficina de Economía Circular y Desarrollo Sostenible de Tirme; Catalina Alemany, directora de RSC de Riu Hotels; Joan Bauçà, chef del Agroturismo Son Cardaix; y Joan Gayà, coordinador de Unió de Pagesos. La periodista Mar Ferragut fue la encargada de conducir el debate que se centró en la situación actual del campo mallorquín, su relación con el sector hotelero y cómo debería ser esa relación para que la actividad turística sea un motor que impulse el mantenimiento del sector agrario.
La agricultura vive un momento complejo, de cambios, según señaló Miquel Coll al inicido de l debate. «Hay dificultades para sacar adelante un proyecto agrario en las islas. Además de payeses, tenemos que ser comerciales e industriales, y community managers», ejemplificó. Debilitado y sin capacidad de inversión, el sector primario puede reflotar si halla puntos de encuentro con el sector turístico y establecer una relación similar a la que mantuvieron en los años del boom los touroperadores con los hoteleros, según mencionó Coll. «La excelencia turística no es posible sin el producto local», dijo Joan Gayà, para resaltar la necesidad de que ambos sectores trabajen de forma conjunta, una idea en torno a la cual giró gran parte del debate.
Desde Riu Hotels Catalina Alemany reconoció que en este contexto, la responsabilidad social corporativa del grupo hotelero se entiende como un compromiso con el destino turístico. «El producto que ofrecemos, lo que el cliente come y lo que bebe genera calidad de experiencia turística», apuntó. Alemany también reconoció que «el sector hotelero ha de ser tractor del sector primario». Por otro lado, Alemany admitió que el sector hotelero tiene capacidad para influir en el consumidor final y en el intermediario: «ha de haber un compromiso empresarial. Si trabajamos con alianzas el crecimiento es exponencial» y apostó por ser «más ambiciosos» en cuanto a la presencia del producto KM 0 en los hoteles.
Aina Canaleta explicó que la cadena agroalimentaria es uno de los pocos segmentos que permite aplicar la circularidad en un contexto de insularidad. Señaló el impacto que esto puede tener no solo a nivel ambiental si no también social y económicamente. «Tenemos pocas posibilidades de cerrar círculos por las dificultades que supone la insularidad, pero si lo conseguimos podemos ser eficientes en muchos aspectos». Para Canaleta, la puesta en marcha de un proyecto local de economía cirucular liderado por Tirme que puso en contacto productores y hoteleros demuestra que se puede avanzar en este camino.
Captar al consumidor local
Mallorca cuenta con más de 900.000 habitantes y recibe, además, la visita de millones de turistas cada año. Sin embargo, los productores locales no ven reflejadas en ventas esta realidad demográfica. «Con la cantidad de gente que viene a Mallorca no entiendo cómo no tenemos todo el género vendido», lamentó Coll. Falta compromiso, conocimiento y estima hacia los productos propios no sólo por parte de gran parte de los visitantes, sino también por parte de los residentes. De hecho, y aunque la mesa se enfocó a la relación entre turismo y sector primario, una de las conclusiones a las que se llegó fue la necesidad de captar al consumidor local. Tal y como apunto Joan Gayà: «Tenemos que darnos a conocer y ofrecer calidad, ya que no podemos confiar solamente en la marca ‘Mallorca’ para vender».
Y aunque se señaló la necesidad de hacer pedagogía enfocada al consumidor final, el chef Joan Bauçà opinó que «hay que educar a los cocineros para que hagan cocina de aquí». Bauçà admitió que «para mí es más sencillo cocinar con lo que tengo cerca» y sin embargo señaló que uno de los punto a mejorar por parte de los productores es la disponibilidad de género.
En este sentido Joan Llabrés recordó que «en temporada nuestros productos pueden ser igual de competitivos en precios». También reclamó que en las escuelas de hostelería se enseñe a cocinar con ingredientes propios, recuperar, por ejemplo, las recetas con pescado local. Llabrés asumió que el papel de la administración es promocionar el producto local y realizar una labor de control sobre el mismo. Pero también dar ejemplo: «Si exigimos a los hoteles que el 3% de los productos que ofrecen sean de origen local, autoimponernos un porcentaje superior en todas las licitaciones públicas donde haya alimentos».
Aliados contra el cambio climático
Quedó claro también que es preciso que los payeses también crean en la calidad de sus productos. «La excelencia gatastronómica está ahí, pero nos lo tenemos que creer para poder defender nuestros productos», dijo Joan Gayà. Un reconocimiento que debe ser global: desde el payés al administración, pasando por el hotelero y el tejido social. También llamó la atención sobre el papel del payés más allá de ser productor de alimentos: «Somos aliados para frenar el cambio climático, para gestionar el territorio y el paisaje y para producir mejores alimentos por tanto, es hora que reivindiquemos el papel que tenemos en la sociedad».
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