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La Selectividad de las segundas oportunidades en la UIB: "Las otras veces no me fue bien, espero que esta sea la definitiva"

Las pruebas de la PAU reúnen estos días en el campus de la UIB a estudiantes recién salidos del instituto, universitarios que quieren cambiar de carrera y aspirantes que regresan años después para perseguir una nueva vocación

Arranca una Selectividad en la UIB marcada por los detectores de móviles y los nervios de casi 5.000 alumnos

Luana C.L.

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Irene R. Aguado

Irene R. Aguado

Palma

Los nervios son habituales en cada comienzo de Selectividad, pero entre los pasillos del edificio Jovellanos de la Universitat de les Illes Balears (UIB) hoy había perfiles muy distintos a los que tradicionalmente se asocian a la PAU. Junto a los estudiantes que acaban de terminar Bachillerato convivían alumnos de Formación Profesional, universitarios que buscan cambiar de carrera e incluso graduados que han decidido volver a examinarse para perseguir una vocación que se les ha quedado pendiente.

Es el caso de Alejandra Merino, de 22 años. Mientras la mayoría de quienes la rodean se enfrentan por primera vez a la Selectividad, ella ya está terminando Psicología en la UIB. Ha vuelto a presentarse al examen de acceso porque quiere estudiar Medicina. "Me presento a Biología y Química para subir nota", explica.

No es la primera vez que pasa por este proceso. En los últimos años ha repetido varias veces las pruebas específicas para intentar acercarse a la nota que necesita. "El temario no cambia demasiado, aunque sí el modelo de examen. Al final vas mirando convocatorias anteriores y te pones al día", comenta. Reconoce que sigue teniendo nervios, pero menos que cuando acabó Bachillerato: "Llevo cuatro años de carrera. Ya tengo una titulación y no tengo esa sensación de que me juego todo a una sola carta", señala.

A pocos metros de ella espera Carla Forteza, de 19 años. Llega desde un curso de Formación Profesional y también tiene un objetivo claro: estudiar Enfermería en la UIB. En su caso también necesita examinarse de Biología y Química. "Eso me ha permitido venir un poco más tranquila porque tengo menos exámenes", cuenta, aunque la tranquilidad es muy relativa. La nota de corte ronda el 10,5 y sabe que necesitará una buena nota para conseguir plaza.

"He tenido muy poco tiempo para prepararlo porque hace apenas unas semanas estaba haciendo los exámenes finales del ciclo", explica mientras repasa apuntes por última vez antes de entrar al aula. La asignatura que más teme es Química: "Los números se me dan fatal. Soy más de letras, me resulta mucho más fácil estudiar teoría que hacer cálculos". Para Carla esta tampoco es su primera Selectividad. Ya se ha presentado en otras ocasiones y espera que esta vez sea la definitiva. "Estoy nerviosa, pero también con ganas de que salga bien".

Para María Vaquer, también de 19 años, es diferente. Después de repetir curso en segundo de Bachillerato por las dificultades que tuvo con la asignatura de Química, afronta ahora la PAU con la intención de cursar Enfermería en una universidad privada. "Solo necesito hacer las troncales", explica. Entre las materias que más se le han resistido cita precisamente Química e Historia de España. Filosofía y Catalán, en cambio, han sido sus puntos fuertes.

Reconoce que durante el Bachillerato no siempre ha tenido los mejores hábitos de estudio: "Muchas veces me ponía el día antes, y no lo recomiendo a nadie porque me ha ido fatal", ríe. "En cambio, para estudiar Selectividad sí he cogido una rutina y me he organizado mucho mejor", añade.

Uno de los casos más llamativos es el de Luis Ricardo, de 24 años. Ya es graduado en Bioquímica, pero el futuro no acaba de convencerle: "El panorama de la investigación y los laboratorios en España es complicado. Las salidas estables son muy limitadas", explica. Por eso ha decidido volver a la casilla de salida para intentar entrar en la carrera Medicina.

Con una nota de la fase general cercana al 10, se presenta a Biología y Química para conseguir los puntos que necesita. "Con dos nueves tendría suficiente", calcula. Asegura que no llega especialmente preocupado por los contenidos, sino por adaptarse al formato de la prueba: "Tengo los conocimientos, pero hay que acostumbrarse a cómo preguntan en Selectividad". Medicina siempre ha sido una asignatura pendiente: "Es una espina que tengo desde hace años. Quiero intentarlo ahora y ver si me gusta".

Sin embargo, la imagen más habitual es la de los estudiantes que acaban de terminar Bachillerato y afrontan por primera vez una prueba que llevan meses preparando. Es el caso de Víctor Francisco, de 17 años, y su amigo Philippe, de 18, ambos alumnos de un instituto de Santa Maria. La asignatura más difícil para los dos ha sido Historia de España: "Por la cantidad de conceptos, definiciones y fechas que tienes que tener en la cabeza", explica Víctor. Philippe coincide: "Las preguntas largas son lo peor. A veces, por los nervios, mezclas una respuesta con otra y acabas liándote".

La mañana no les ha dejado del todo satisfechos. "Me ha entrado justo la parte que había descartado estudiar", lamenta Víctor. "He podido defenderme un poco, pero cuando decides dejar temas fuera siempre corres ese riesgo". os nervios, aseguran, han sido más intensos a primera hora: "Ahora ya estamos más tranquilos porque nos queda Matemáticas", explica Philippe.

Sus planes para el futuro también son distintos: Víctor quiere opositar a Policía Nacional y ve la Selectividad más bien como una puerta que conviene dejar abierta. Philippe, en cambio, todavía duda entre estudiar Derecho o Criminología. Si puede elegir, le gustaría marcharse a la Península: "Me atraen ciudades como Sevilla, Málaga o Salamanca. Si no me queda otra, me quedaré en Mallorca".

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