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Opinión

El cartel le parece suave a Aena

el polémico anuncio alemán en el aeropuerto de Palma que indigna a la isla

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La empresa pública Aena (51 por ciento del capital) rechazó retirar un gigantesco cartel en Son Sant Joan, que le negaba a Mallorca incluso su nombre. El PSOE local no movió los labios, los activistas miraron hacia Gaza, solo el Govern se atrevió a alzar la voz porque el PP todavía no gobierna en España. En cuanto desembarquen Feijóo/Abascal, ya podrán volverse a colgar pancartas denigratorias para los mallorquines.

El cartel «Lo que pasa en Malle, se queda pagado en Malle» está pues avalado por el literato Maurici Lucena, destacado líder del PSC catalán al frente de Aena y con maldisimuladas aspiraciones a La Moncloa. Al margen de reprobaciones tardías que solo demuestran la ansiedad de Més por votar al servicio del PP, cabe preguntarle al político barcelonés si la empresa pública que extorsiona a Mallorca aceptaría un cartel en la fachada del aeropuerto del Prat con esta leyenda:

«Lo que te roban los catalufos, se queda en Polonia».

Seguro que el erudito del PSOE también aprobaría esta otra pancarta de un banco alemán, para la terminal T4 de Barajas:

«Lo que te gastas en Ayusolandia, se lo quedan los Cayetanos».

En realidad, el cartel contra Mallorca le parece suave a Aena, que debió exigir un eslogan más terminante al banco alemán. Del estilo de:

«Lo que robamos a Malle, nos lo llevamos crudo a Madrich».

Es comprensible que Aena reproche al banco alemán la retirada del cartel, estos prusianos se han vuelto unos blandos. La empresa pública del PSOE se sorprende de que dada la tortura a la que se somete diariamente a los mallorquines dentro de Son Sant Joan, los aborígenes se molesten por un cartel en el exterior del aeropuerto que retrata con fidelidad la idiosincrasia de la isla.

Y razón no le falta a Aena. Durante la semana pasada, miles de mallorquines han desfilado dóciles y sumisos bajo el cartel que les agravia colectivamente. Sin rechistar. Solo hay algo peor que contar con un exceso de revolucionarios, no tener ni uno. El cartel demuestra que la degradación programada de Mallorca a Malle puede continuar sin sobresaltos.

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