Medio ambiente
Jesús Carrera da este viernes en Mallorca una lección magistral sobre las aguas subterráneas: “Estamos haciendo el ridículo, tenemos que cambiarlo”
El ingeniero de caminos e investigador del CSIC presenta su conferencia a las 12 horas en la Sala de Seminarios del Imedea

Retrato del científico. / Fotografía facilitada por Jesús Carrera.
Jesús Carrera, ingeniero de caminos e investigador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), ofrecerá este viernes a las 12 horas en el Imedea en Esporles la lección magistral titulada Las aguas subterráneas: la última oportunidad para recuperar el ciclo hidrológico. El científico alerta sobre la situación del agua y el impacto que determinados contaminantes pueden tener sobre la salud humana, el estado de ánimo o la fertilidad, aunque también defiende soluciones para revertir una crisis que considera "urgente" afrontar.
Pregunta: ¿Tenemos un problema mundial con la salud de las aguas subterráneas?
Respuesta: Bueno, no solo de las aguas subterráneas, sino del agua en general. Tenemos un problema muy grave de calidad del agua en todo el mundo. Afecta a ríos, mares, embalses y lagos. De hecho, las aguas subterráneas son las que se salvan un poco más. Es un problema generado por nosotros, por la actividad humana.
¿Qué se puede hacer para revertir esta situación?
Lo primero es analizar las causas. Hay dos grandes fuentes de contaminación. Una son las aguas residuales que salen de las depuradoras y terminan en ríos o mares. Las depuradoras eliminan la contaminación más evidente, pero no están diseñadas para retirar muchos contaminantes nuevos introducidos desde mediados del siglo XX: compuestos químicos que la vida nunca había conocido. La mayoría son inertes, pero algunos tienen efectos importantes sobre la salud humana.
¿A qué efectos se refiere?
Hay sustancias cancerígenas y otras que actúan sobre el sistema hormonal. Algunas investigaciones las relacionan con depresión, ansiedad, pérdida de energía o problemas de fertilidad. Es muy difícil establecer relaciones causa-efecto absolutas, pero es probable que exista conexión con determinados contaminantes.
¿La contaminación del agua puede provocar depresión o pérdida de fertilidad?
Puede influir en ambas cosas. Hay compuestos llamados inhibidores endocrinos que interfieren en la producción de hormonas. Nuestro estado de ánimo depende mucho del sistema hormonal. También sabemos que algunas de estas sustancias afectan a la fertilidad. En animales acuáticos, especialmente peces, sus efectos son muy evidentes.
Me está preocupando un poco la situación del agua.
Y hay más problemas, como la resistencia a los antibióticos. Yo empiezo la conferencia planteando cuál es el gran reto global de nuestra sociedad y, sinceramente, creo que es la contaminación. No digo esto para generar miedo, sino porque creo que es urgente actuar.
¿De qué trata su lección magistral?
La conferencia forma parte de una iniciativa creada para homenajear a Emilio Custodio, que fue un gran hidrogeólogo. El título es “Las aguas subterráneas: la última oportunidad para recuperar el ciclo hidrológico”. La idea es que, mediante la recarga artificial de acuíferos con agua regenerada, puedes evitar que ciertos contaminantes se expandan, eliminarlos y, además, recuperar los niveles de agua subterránea.
El título suena casi apocalíptico.
Puede sonar así, pero no creo que haya que tener miedo, sino gestionar los riesgos. Hay problemas reales: el aumento de la ansiedad, la pérdida de fertilidad o la expansión de contaminantes son cuestiones que ya están ocurriendo. Lo importante es reaccionar. Estamos haciendo el ridículo, tenemos que cambiarlo.
¿Cómo llegan estos contaminantes a las personas?
Principalmente a través de la cadena alimentaria. El agua potable suele recibir tratamientos muy intensos y yo, por ejemplo, bebo agua del grifo. El problema está más en cómo estos compuestos se acumulan en peces, carne o productos agrícolas.
Greenpeace asegura que el 100% de las aguas subterráneas de Baleares presentan algún grado de contaminación por nitratos. ¿Qué le dice esa cifra?
Creo que ese 100% probablemente es exagerado, porque zonas como la Serra de Tramuntana tienen aguas de muy buena calidad. Pero sí es cierto que gran parte de las zonas agrícolas tienen problemas de nitratos. La Unión Europea lleva años advirtiendo sobre ello.
¿Qué amenaza hoy más a las aguas subterráneas?
La sobreexplotación. Para que los acuíferos funcionen bien, tienen que estar llenos. Cuando se vacían, los ecosistemas acuáticos dejan de funcionar correctamente y la contaminación se agrava. El cambio climático influye, pero el gran problema es extraer demasiada agua.
Mallorca tiene una situación particular porque no tiene ríos.
Eso ocurre mucho en territorios mediterráneos con roca caliza y sistemas cársticos, como Grecia o Croacia. El agua se infiltra rápidamente y circula por los conductos cársticos.
¿Cómo entra exactamente el nitrato en el subsuelo?
Principalmente a través del regadío agrícola. Cuando se fertiliza y se riega, siempre hay una parte del agua que se infiltra arrastrando nitratos hacia el acuífero. El problema es que los nitratos son difíciles de eliminar de manera natural.
La agricultura intensiva y la ganadería industrial aparecen señaladas como responsables.
Claro que tienen responsabilidad. La agricultura intensiva utiliza mucho fertilizante y la ganadería genera enormes cantidades de estiércol. Si no se gestionan bien, los nitratos terminan llegando al subsuelo.
¿Mallorca vive por encima de sus posibilidades hídricas?
Como ambientalista te diría que sí. Como ingeniero, te diría que técnicamente hay soluciones: reutilización, desalación y recarga artificial. Israel, por ejemplo, reutiliza prácticamente toda su agua. Pero eso no significa que podamos hacer cualquier cosa sin límites.
¿Es compatible seguir creciendo y proteger las aguas subterráneas?
Desde un punto de vista ambiental, al crecimiento siempre hay que ponerle límites. Desde el punto de vista técnico, hay herramientas para reducir el impacto. Pero no quiero transmitir la idea de que todo vale.
¿Cuánto tarda un acuífero sobreexplotado en recuperarse?
Depende del caso. Hay acuíferos que podrían tardar décadas. El gran reto del Mediterráneo es que cada vez tenemos lluvias más intensas y sequías más largas. Mucha agua cae de golpe y se pierde en el mar. La clave sería aprovechar esas lluvias para recargar los acuíferos.
¿Tiene futuro ser científico en España?
Sí, yo creo que sí. Nadie sabe cómo evolucionará el mundo, pero creo que harán falta más perfiles científicos y técnicos para afrontar retos como los que estamos hablando.
¿Por qué son tan importantes las aguas subterráneas?
Porque son la gran reserva de agua dulce líquida del planeta y porque sostienen los ecosistemas acuáticos. Un río desconectado de su acuífero deja de ser un río y se convierte en un canal. Los acuíferos son fundamentales para mantener el ciclo hidrológico y la salud ambiental.
¿Hay motivos para el optimismo?
Sí. Hemos comprobado que muchos de estos contaminantes se pueden eliminar. En nuestros estudios vemos que, tras ciertos procesos de recarga y tratamiento natural, los organismos acuáticos recuperan prácticamente intacta su fertilidad. Hay soluciones, pero hay que aplicarlas.
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