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Infraestructuras. Puertos

Gustavo Santana Hernández, presidente de Puertos del Estado: «El proyecto del puerto de Palma redefine parte del modelo urbano y económico de la isla»

«La transformación busca convertir espacios históricamente dominados por tráfico, actividad industrial y circulación portuaria en áreas más integradas con la ciudad»

Gustavo Santana Hernández, presidente de Puertos del Estado

Gustavo Santana Hernández, presidente de Puertos del Estado / Jaime Reina Alcocer

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Marisa Goñi

Marisa Goñi

Palma

Balears depende del transporte marítimo para prácticamente todo: mercancías, combustible, alimentos y movilidad. ¿Desde Madrid se entiende la complejidad de la realidad insular?

18 puertos del sistema portuario de titularidad estatal -de los 46 que lo conforman-están en islas (Baleares y Canarias), Ceuta y Melilla, en definitiva, territorios fuera de la Península Ibérica, por lo tanto, en Puertos del Estado entendemos y compartimos la importancia de estas infraestructuras estratégicas para el comercio y la movilidad de sus ciudadanos, así como para la cohesión territorial. Y esto es algo en lo que quiero incidir porque tengo una especial sensibilidad y conocimiento del tema tanto por mi experiencia personal como profesional. Casi siempre que hablamos de los puertos del Estado pensamos en los grandes hubs de tráfico de contenedores y aunque los puertos son clave para el abastecimiento de todo el país, para un porcentaje importante de población, entre los que me incluyo como ciudadano de las Islas Canarias, son imprescindibles en su día a día. Por eso, tanto desde el Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible como desde Puertos del Estado trabajamos para impulsar iniciativas que tengan en cuenta las particularidades de la realidad insular.

El Paseo Marítimo de Palma ha sido una de las obras más emblemáticas y también más polémicas de los últimos años. ¿Qué balance hace Puertos del Estado de la remodelación y qué cree que ha cambiado realmente en la relación entre el puerto y la ciudad?

El nuevo Paseo Marítimo de Palma representa una transformación histórica de la fachada marítima de la ciudad. Somos conscientes de que una obra de esta magnitud generó molestias y también debate público, pero destacamos el trabajo de gestión de grupos de interés, expectativas y necesidades que se realizó desde la Autoridad Portuaria de Baleares para escuchar y adaptar las obras a las peticiones que se realizaron por parte de vecinos, comerciantes y asociaciones. Una actuación con una visión a largo plazo, pensando no solo en las necesidades actuales, sino también en la Palma de las próximas décadas

Con las obras acabadas, ahora es fácil reconocer que la remodelación ha permitido ganar espacio para el peatón, mejorar la movilidad, incorporar zonas verdes y modernizar infraestructuras críticas como canalizaciones e instalaciones eléctricas que llevaban décadas necesitando una actualización profunda. Pero, además, hay un cambio de fondo más importante: el puerto deja de ser visto como un espacio separado o exclusivamente operativo para convertirse en un entorno más integrado, accesible y conectado con la vida urbana. Compatibilizar la actividad portuaria, esencial para el abastecimiento de la isla, con la mejora de la calidad urbana y ambiental era un reto complejo, y creemos que se ha dado un paso decisivo en esa dirección.

¿Cuáles son hoy las principales inversiones previstas por Puertos del Estado y la Autoridad Portuaria en Mallorca?

En el marco de Horizonte 2030, el plan inversor para el sistema portuario de titularidad estatal, están previstos casi 525 millones de euros en inversiones para los puertos de Baleares entre 2025 y 2029, que sin duda contribuirán a mejorar la competitividad de unas instalaciones, como comentábamos antes, clave para el abastecimiento y el movimiento de sus ciudadanos, garantizando la cohesión territorial de las islas. Baleares es la sexta comunidad autónoma en volumen de inversión para los próximos años, y la cifra prevista para los próximos años duplica la de los últimos siete años, con 203 millones de euros. De esos casi 525 millones de euros, 335 millones está previsto que se destinen a mejora de infraestructuras e instalaciones y en torno a 90 millones, para sostenibilidad, las dos principales partidas. La inversión prevista para proyectos puerto-ciudad para acercar los puertos a los ciudadanos y mejorar su calidad de vida superará los 62 millones de euros. Las inversiones de 2025 a 2029 las completan 18 millones de euros para mejorar la conectividad de las instalaciones portuarias; 11,5 millones para digitalización; y 7,7 millones para reforzar la seguridad de unas instalaciones estratégicas.

¿Qué supondrá para la ciudad y para el conjunto de la isla el proyecto de transformación del puerto de Palma?

El proyecto de transformación del puerto de Palma puede tener un impacto muy amplio porque no afecta solo a una infraestructura portuaria: redefine parte del modelo urbano y económico de la isla. Para la ciudad, la principal consecuencia será una nueva relación con el mar. La transformación busca convertir espacios históricamente dominados por tráfico, actividad industrial y circulación portuaria en áreas más integradas con el tejido urbano: paseos peatonales, zonas verdes, movilidad más sostenible y mayor continuidad entre barrios y frente marítimo. Y esto se va a hacer siempre teniendo en cuenta que el puerto de Palma es esencial para el abastecimiento de la isla, por lo que se deben compatibilizar las funciones de puerto comercial e infraestructura crítica del Estado con las de espacio para los ciudadanos y visitantes. En definitiva, es una modernización necesaria tanto para el puerto como para la integración urbana. Además, quiero resaltar el consenso detrás de ese proyecto de transformación que se ha desarrollado mediante un proceso participativo con consultas y reuniones con más de 65 grupos de interés, y es un ejemplo de la cooperación entre Administraciones clave para el desarrollo con éxito de este tipo de iniciativas.

En los últimos años ha habido críticas sobre el modelo de concesiones portuarias, especialmente en amarres y actividades vinculadas al lujo, frente a la náutica social. ¿Considera que el actual sistema antepone realmente el interés general?

Los puertos deportivos y marinas, aunque puedan parecer algo minoritario respecto a la actividad principal de los puertos de interés general, son estratégicos porque más allá de su dimensión recreativa, representan un motor económico, social y medioambiental de gran relevancia para las zonas costeras y el conjunto del país; y son además una pieza fundamental en la integración puerto-ciudad. En el caso de Baleares, se está impulsando, a través de los pliegos de concursos y concesiones, un modelo más centrado en el retorno social que el económico, como en los recientes casos de los clubes marítimos de Mahón e Ibiza. Lo que se pretende es, mediante la inclusión entre los criterios de valoración de aspectos como la planificación deportiva y de actividades de carácter social y medioambiental, fomentar el deporte náutico y acercarlo a toda la sociedad.

Desde Puertos del Estado mostramos nuestra disposición para escuchar a los principales actores en este sector, y hemos creado un grupo de trabajo con varias asociaciones de náutica de recreo para avanzar en la búsqueda de soluciones a los retos presentes y futuros en beneficio de todos.

¿Cómo contempla el equilibrio entre uso turístico, uso ciudadano y actividad industrial en los puertos baleares?

Los puertos en general, y por supuesto los baleares también, son hoy mucho más que lugares donde se carga y descarga mercancía, son centros de innovación, impulsores de la transición energética, y cada vez más el corazón de las ciudades en las que se ubican, y conjugar todos esos roles es un reto para el que es necesario trabajar coordinados entre Administraciones y con el sector privado. En Baleares, además, ese equilibrio es especialmente sensible porque hablamos de puertos muy integrados en el entorno urbano y con una enorme importancia para la economía turística, pero también imprescindibles para garantizar el abastecimiento diario de las islas. Puertos del Estado y la Autoridad Portuaria de Baleares están haciendo un esfuerzo importante para compatibilizar esas funciones, apostando por una mejor ordenación de espacios, por la sostenibilidad y por proyectos de integración puerto-ciudad que permiten acercar el puerto a los ciudadanos sin perder competitividad logística.

¿Defiende un techo de cruceristas para Palma o considera que el actual modelo es compatible con la sostenibilidad?

Desde Puertos del Estado apostamos por un tráfico de cruceros sostenible, en los tres niveles: económica, social y ambientalmente. Para ello, el sistema portuario trabaja de la mano de navieras, comunidad portuaria e instituciones locales, para que el modelo beneficie a todos. No podemos olvidar que el tráfico de cruceros tiene un impacto muy positivo sobre las economías locales. Cada escala de un crucero genera actividad adicional en sectores como hostelería, transporte, comercio y servicios turísticos, en ciudades pero también en pueblos cercanos. La clave está en buscar ese equilibrio que permita el desarrollo de un turismo sostenible.

Al mismo tiempo, somos conscientes de que la sostenibilidad y la convivencia con la ciudad son elementos esenciales. Por eso, en Palma y en Ibiza, la Autoridad Portuaria de Baleares ha impulsado medidas de planificación y coordinación institucional pioneras en España para ordenar las escalas y evitar concentraciones excesivas. La clave está precisamente en buscar ese equilibrio que permita el desarrollo de un turismo sostenible y compatible con la calidad de vida de los residentes.

Puertos del Estado habla de una gran apuesta inversora en sostenibilidad y transición energética. ¿Qué parte de esos fondos se destinarán Baleares? ¿Qué calendario manejan para que los principales puertos del archipiélago puedan operar con suministro eléctrico a buques de forma generalizada?

Como hemos comentado anteriormente, la sostenibilidad es el segundo capítulo en las inversiones previstas para los puertos de Baleares en los próximos años, con en torno a 90 millones de euros entre 2025 y 2029. Gran parte de esa inversión se destinará a impulsar la instalación de suministro eléctrico a buques (conexión OPS), que permite a los barcos que atraquen conectarse a la red eléctrica apagando sus motores auxiliares, lo que reduce ruido y emisiones a la atmósfera. El puerto de Palma, en concreto la terminal de ferries muelle de Peraires ya dispone de dos conexiones OPS que dan suministro a los ferries que conectan la isla con la Península. Además, se está desarrollando la instalación de puntos de suministro para ferries en: muelles Comerciales del puerto de Palma; muelle de Poniente del puerto de Alcudia; muelle de Botafoc del puerto de Ibiza; muelle del Cós Nou del puerto de Mahón; y en el puerto de la Sabina (Formentera). El objetivo que marca la Unión Europea es que los puertos estén en condiciones de ofrecer este suministro eléctrico a los buques portacontenedores, ferries y cruceros que lo soliciten para 2030, y Baleares está avanzando de forma decidida para alcanzarlo.

¿Qué impacto están teniendo los conflictos geoestratégicos en las rutas marítimas, y más en concreto las que abastecen a Balears? En un contexto internacional tan inestable, ¿existe riesgo real de encarecimiento estructural del transporte marítimo hacia las islas?

Vivimos un momento de gran incertidumbre tanto geoestratégica como económica, y los conflictos tienen impacto sobre las rutas marítimas internacionales, especialmente en puntos críticos como el Canal de Suez, el Estrecho de Ormuz o el Mar Rojo. Aunque Baleares no depende de rutas oceánicas tan largas como las grandes economías industriales europeas, sí se ve afectada de manera indirecta porque forma parte de una cadena logística global altamente interconectada. Desde finales de 2023, los ataques en el Mar Rojo obligaron a muchas navieras a evitar el Canal de Suez y rodear África por el Cabo de Buena Esperanza. Esto ha incrementado tiempos de tránsito, consumo de combustible, primas de seguros y costes operativos de los buques. Aunque las mercancías que llegan hasta las islas Baleares suelen hacerlo desde la Península Ibérica, gran parte de los productos que abastecen los mercados españoles —materias primas, componentes industriales o bienes de consumo— proceden de Asia y atraviesan precisamente esas rutas. Sí existe por tanto una tendencia a costes logísticos más altos, pero habrá que estar atentos a la evolución de la situación internacional.

¿Está preparado el sistema portuario balear para responder a posibles crisis logísticas o interrupciones del tráfico marítimo internacional?

El sistema portuario de titularidad estatal ya ha demostrado en anteriores crisis que está preparado para afrontar cambios impulsados por factores externos. La prioridad siempre será garantizar la resiliencia de la cadena logística y la continuidad del comercio exterior.

En el caso de Baleares, además, existe una conciencia muy clara de que los puertos son infraestructuras críticas para la vida diaria de los ciudadanos. Por eso se está invirtiendo en modernización, digitalización, seguridad y mejora de la capacidad operativa, con el objetivo de reforzar todavía más esa capacidad de respuesta ante situaciones extraordinarias.

¿Cómo ha evolucionado el tráfico de pasajeros y mercancías entre Balears y la Península en los últimos años? ¿Qué horizonte de futuro manejan?

El tráfico de mercancías entre los puertos de la Autoridad Portuaria de Baleares y los puertos peninsulares ha seguido en los últimos años una senda alcista. Por poner un ejemplo, de los 26,6 millones de toneladas registrados en 2023, se pasó a 27,7 millones de toneladas en 2024, y 29,1 millones de toneladas en 2025 (el último año con cierre completo). Respecto a los pasajeros, se mantiene en una cifra estable en torno a 6,4-6,5 millones anuales en los últimos tres años. Pero más allá de los números, quiero destacar que detrás de esas cifras hay unas instalaciones portuarias que garantizan el suministro y la movilidad de los ciudadanos, y que trabajan para seguir garantizándolo en el futuro, con inversiones y con proyectos que mejorarán la competitividad y la resiliencia.

Hay quien sostiene que el crecimiento turístico está tensionando infraestructuras portuarias y marítimas. ¿Comparte que Balears ha llegado a un límite en determinados momentos del año?

En lo que respecta a los puertos de Baleares, es cierto que durante los meses de verano se producen picos de actividad, tanto en tráfico de pasajeros como de mercancías, pero hablamos de infraestructuras preparadas para responder a esa demanda. El debate hoy no puede centrarse únicamente en si crecemos más o menos, sino en cómo gestionamos mejor esos flujos para hacerlos compatibles con la sostenibilidad, la calidad de vida de los residentes y la eficiencia logística. Precisamente ahí es donde el proyecto de transformación del puerto de Palma adquiere una relevancia estratégica. Estamos hablando de una actuación de gran alcance, consensuada con más de 60 grupos de interés y que supondrá la reordenación de cerca de 400.000 metros cuadrados del recinto portuario para redefinir la relación entre el puerto y la ciudad. El proyecto se articula en torno a cuatro grandes líneas estratégicas. La primera es la diversificación y mejor organización de los tráficos de mercancías y pasajeros, garantizando la eficiencia operativa y el abastecimiento de la isla. La segunda es la concentración de la actividad industrial náutica en el dique del Oeste, reforzando el papel de Palma como referente internacional del sector. La tercera pasa por una ordenación más eficiente de la actividad crucerística, concentrándola en espacios específicos para minimizar impactos y mejorar la movilidad. Y la cuarta, probablemente la más visible para la ciudadanía, es la recuperación de espacios portuarios para uso ciudadano, con nuevos espacios públicos, equipamientos náuticos, zonas verdes y una integración mucho más fluida entre el puerto y Palma. Por tanto, más que hablar de límites, lo importante es avanzar hacia un modelo de puerto más ordenado, sostenible y mejor integrado con la ciudad.

Si tuviera que definir en una frase cuál es el gran reto de los puertos baleares en la próxima década, ¿cuál sería?

En general, el gran reto de los puertos de interés general es impulsar la resiliencia y competitividad en un contexto de incertidumbre internacional con muchas tensiones sobre las cadenas logísticas, para lo que hay que seguir trabajando hacia la triple sostenibilidad: económica, social y medioambiental. En el caso específico de los puertos baleares, además, el reto es seguir garantizando el suministro a las islas y seguir avanzando en ese modelo de integración que ya se ha iniciado, en beneficio de la sociedad.

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