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El sector crítico del GOB se impone tras la crisis interna y Joan Moranta asumirá la presidencia

El conflicto interno del GOB estalló definitivamente hace menos de una semana con la dimisión de la presidenta, Teresa Cuennet, y de una decena de miembros de la junta directiva. Ahora, el biólogo Joan Moranta, representante del sector más crítico con el rumbo adoptado por la entidad ecologista en los últimos años, asume la presidencia interina del GOB Mallorca

Toni Font, tesorero y representante de la Junta Interinsular, y Joan Moranta, presidente interino del GOB Mallorca.

Toni Font, tesorero y representante de la Junta Interinsular, y Joan Moranta, presidente interino del GOB Mallorca. / Biel Perelló

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Pere Morell

Pere Morell

Palma

El sector crítico sale vencedor de la gran guerra interna que ha partido en dos al GOB Mallorca y que provocó hace menos de una semana la dimisión de la presidenta, Teresa Cuennet, y de una decena de miembros de la junta directiva. Joan Moranta, representante de la línea más crítica con el rumbo iniciado por la entidad ecologista en los últimos años, ha asumido ahora la presidencia interina del GOB Mallorca.

En un comunicado, la entidad informó de que la junta directiva reunida el lunes 25 de mayo acordó que Moranta asuma provisionalmente la presidencia y lamentó "profundamente el clima de división y enfrentamiento vivido en la última asamblea", así como las dimisiones producidas en un momento en el que "todas las manos son necesarias para hacer frente a los grandes problemas socioecológicos que padece nuestra isla".

Así, Joan Moranta, biólogo del Centre Oceanogràfic de Balears y socio del GOB desde hace más de tres décadas, sale como el máximo beneficiado del enfrentamiento que divide al grupo entre un sector crítico, más centrado en la conservación de especies y espacios naturales, y el sector oficialista, con una visión más enfocada en ámbitos sociales y transversales.

La fractura entre las dos partes se hizo especialmente visible tras  la salida de la responsable de Territori i Campanyes, Margalida Ramis, que abandonó definitivamente el GOB tras 17 años vinculada a la entidad y después de haber sido presidenta durante un año, fue la chispa que acabó de encender el conflicto y evidenció las profundas discrepancias internas.

En la junta directiva del lunes también fue elegida Antonina Siquier como vicepresidenta. Mercè Morató continuará como secretaria y Toni Font, además de seguir como tesorero, asumirá también la representación en la Junta Interinsular. Las vocalías estarán ocupadas por Jaume Canals, Maria Fullana, Xavier Garí, Margaret Hayles, Antònia Llabrés, Aina Llauger, Catalina Massutí, Biel Pomar y Marina Tyosse.

La nueva junta directiva expresó además su voluntad de "reforzar la entidad, recuperar espacios de confianza y continuar trabajando ante los grandes retos que afronta Mallorca", entre ellos la destrucción del territorio, especialmente del suelo rústico, la masificación turística y sus efectos sobre la calidad de vida y el acceso a la vivienda, la desprotección de los espacios naturales o la gestión del agua, la energía y los residuos.

Asimismo, el GOB hizo un llamamiento a socios y simpatizantes para implicarse "activamente" en el día a día de la entidad y animó a participar en la próxima asamblea de aprobación de cuentas, prevista inicialmente para el 18 de junio.

Crisis en el GOB

Las diez integrantes de la junta directiva de la entidad ecologista GOB que dimitieron el pasado viernes, 22 de mayo, durante la celebración de una asamblea extraordinaria aseguran que lo hicieron como consecuencia de una «situación interna sostenida de confrontación, desgaste personal y falta de respeto que ha acabado haciendo insostenible la continuidad del proyecto que defendíamos» y no por «diferencias sobre la defensa del territorio o las campañas ambientales», como había trascendido.

En la asamblea de las dimisiones, miembros del sector crítico también respondieron, algunos de ellos con dureza, denunciando la falta de consenso y evidenciando dos posturas que parecen ya irreconciliables y que amenazan el futuro de la entidad. Este sector firmó recientemente una tribuna en este diario que no contribuyó a rebajar la tensión. En ella expresaban su voluntad de "contribuir a reconstruir y reactivar el GOB desde dentro, reforzando la participación en las campañas, el territorio, el voluntariado y los espacios colectivos de trabajo". También reivindicaban la experiencia acumulada por sus integrantes tras años de implicación en distintas juntas, etapas y ámbitos de trabajo de la entidad.

La crisis estalla además en uno de los momentos más delicados para una entidad histórica del ecologismo balear, responsable de algunas de las mayores conquistas medioambientales de las islas. Hace apenas tres años el GOB celebró sus bodas de oro tras medio siglo de lucha en defensa del territorio y de espacios naturales emblemáticos.

Entre sus principales victorias figuran la paralización de la urbanización de sa Dragonera, la protección de espacios como la Serra de Tramuntana, Mondragó o Llucalcari, así como la recuperación del buitre negro en Balears.

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