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Opinión

‘Ale’ se sigue burlando de ‘Malle’

Los ‘Ale’ no destacan por su creatividad, así que el gigantesco cartel desplegado en el aeropuerto de Palma es una burda copia del eslogan que la conselleria de Turismo de Las Vegas concibió a principios de este siglo.

Los ‘Ale’ no destacan por su creatividad, así que el gigantesco cartel desplegado en el aeropuerto de Palma es una burda copia del eslogan que la conselleria de Turismo de Las Vegas concibió a principios de este siglo. / P. Vicens

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Matías Vallés

Matías Vallés

Palma

Alemania es el país que se siente propietario de Mallorca porque se la ha comprado. El desprecio que siente por «nuestra isla» (portada de ‘Der Spiegel’) le impulsa a negarle un nombre propio y a escupir la simplificación de ‘Malle’, asociada genéticamente al turismo de borrachera y al ‘Ballermann Sechs(x)’. Por tanto, a partir de ahora hablaremos de ‘Ale’, que tampoco debe implicar un insulto sino la abreviatura de una denominación desagradable en su totalidad.

Los ‘Ale’ no destacan por su creatividad, así que el gigantesco cartel desplegado en el aeropuerto de Palma es una burda copia del eslogan que la conselleria de Turismo de Las Vegas concibió a principios de este siglo. En concreto, «What happens in Vegas, stays in Vegas». O sea, «Lo que ocurre en Vegas, se queda en Vegas», una invitación al vicio y desenfreno con la discreción garantizada.

Con el espíritu colonial de costumbre, el cartel de ‘Ale’ en el aeropuerto reza que «Lo que ocurre en Malle, se queda pagado en Malle». En futuro, para ser más prusianos. Al margen de la escasa originalidad, y de la burla a una isla que el país citado trata como una cloaca, se advierten algunas peculiaridades.

‘Ale’ no bromea como Vegas con su nombre propio, y probablemente bombardearía a quien se atreviera a hacerlo. A cambio, ofende con tipografía gigantesca a Mallorca con ‘Malle’, una denominación controvertida que obligó a intervenir a la Unión Europea sobre su registro como marca. Y tampoco es «trivial», por utilizar una palabra que existe sin cambios en alemán y castellano, que la sábana despectiva se coloque en una isla que ha renunciado a defender su identidad. A ver si los ‘Ale’ tienen narices, «Nase», de plantar en Córcega un cartel donde se hable de ‘Corci’. No duraría un minuto.

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