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Nómadas digitales o dueños de segundas residencias en Mallorca: Hacienda aclara cuándo empiezan a pagar impuestos en la isla

La responsable de la Agencia Tributaria en Baleares explica cómo funciona realmente la regla de los 183 días y qué hace saltar las alarmas sobre posibles residentes fiscales

Ana Julia Fernández Cachafeiro, máxima responsable de la Agencia Tributaria en Baleares.

Ana Julia Fernández Cachafeiro, máxima responsable de la Agencia Tributaria en Baleares. / NELE BENDGENS

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Patrick Schrimer Sastre

Palma

La noticia causó un enorme revuelo en España: el Estado deberá devolver a la cantante Shakira 60 millones de euros después de que la Justicia concluyera que en 2011 no era residente fiscal en España, pese a lo que sostenía Hacienda. Un caso que ha vuelto a poner el foco en una cuestión que preocupa especialmente a muchos extranjeros en Mallorca: ¿cuándo se considera realmente que alguien es residente fiscal en España?

La respuesta no es tan sencilla como muchos creen. Y para aclararlo, Mallorca Zeitung habló con Ana Julia Fernández Cachafeiro, máxima responsable de la Agencia Tributaria en Baleares.

La famosa regla de los 183 días

Cualquiera que viva parcialmente en Mallorca conoce la llamada “regla de los 183 días”. En teoría, quien pase más de 183 días al año en España se convierte automáticamente en residente fiscal.

Para muchos extranjeros con vivienda en la isla, especialmente alemanes, esta cuestión genera auténtica preocupación. Algunos temen tener que tributar por todo su patrimonio mundial si superan ese límite. Otros intentan buscar fórmulas para no llamar la atención de Hacienda.

Según explica Fernández Cachafeiro, incluso circulan estrategias para aparentar menos tiempo de estancia, como comprar billetes de avión a Alemania sin llegar a utilizarlos. La directora de Hacienda se muestra sorprendida por este tipo de prácticas: “¿De verdad la gente compra vuelos para intentar engañar con el número de días?”, comenta.

Además, recuerda que, llegado el caso, Hacienda puede comprobar con las aerolíneas si una persona realmente tomó ese vuelo.

No solo cuentan los días

La responsable de la Agencia Tributaria subraya que los 183 días son solo uno de los criterios. El otro gran factor es el llamado “centro de intereses económicos y personales”.

Es decir: alguien puede pasar buena parte del año viajando fuera de España, pero si vive aquí con su familia, obtiene aquí sus ingresos o tiene aquí la mayor parte de su patrimonio, seguirá siendo considerado residente fiscal español.

“Todo depende del caso concreto”, insiste Fernández Cachafeiro.

El intercambio de datos en Europa

La jefa de Hacienda explica que actualmente existe una intensa cooperación fiscal entre países europeos. Las administraciones intercambian constantemente información sobre cuentas bancarias, intereses, acciones, ventas de participaciones o movimientos financieros.

“Muchas veces una persona entra en el radar porque en su país de origen declara que reside en España. Entonces esa información nos llega y comprobamos si realmente está correctamente registrado aquí”, señala.

Según explica, existen personas que intentan no tributar en ningún país, algo que Hacienda vigila especialmente.

Cómo investiga Hacienda

Los grandes casos como el de Shakira son excepcionales. Fernández Cachafeiro deja entrever que en Mallorca las investigaciones de este tipo afectan cada año a un número reducido de personas.

Además, reconoce que se trata de investigaciones complejas y laboriosas: análisis de movimientos bancarios, uso de tarjetas, multas, registros y otros indicios.

Por ejemplo, si alguien utiliza su tarjeta de crédito en España de forma intermitente, Hacienda puede considerar que entre esos movimientos también permaneció en el país y sumar esos días al cómputo total.

Sin embargo, existe un matiz importante: si la persona puede demostrar que es residente fiscal en otro país, Hacienda no puede simplemente añadir automáticamente esos días.

Eso sí, advierte Fernández Cachafeiro, si aun así consideran que el verdadero centro económico de esa persona está en España, podrían seguir considerándola residente fiscal española.

También afecta a los nómadas digitales

Quien vive y trabaja desde Mallorca debe tributar en España, independientemente de que trabaje para una empresa española o de forma remota para clientes en Alemania.

Eso incluye a muchos nómadas digitales, aunque algunos pueden acogerse actualmente a ventajas fiscales específicas, como las incluidas en la conocida “Ley Beckham”.

Las zonas grises aparecen, por ejemplo, cuando alguien tiene una empresa en Alemania pero pasa largas temporadas trabajando desde su finca en Mallorca. Fernández Cachafeiro admite que la legislación actual no siempre se adapta bien a las nuevas formas de trabajo remoto.

El “empadronamiento” no es decisivo

Una de las dudas más habituales entre los extranjeros es si estar empadronado convierte automáticamente a alguien en residente fiscal.

La respuesta es clara: no.

“Puede ser un indicio, pero nada más”, explica la directora de Hacienda. Muchos no residentes aparecen igualmente registrados ante la Agencia Tributaria por disponer de NIE, tener una vivienda o presentar el modelo 210 para no residentes.

“Los verdaderos problemas son otros”

Fernández Cachafeiro insiste en que el objetivo de Hacienda no son las personas que pasan algunos días más de la cuenta en la isla.

A su juicio, los auténticos problemas fiscales son las grandes estructuras empresariales que trasladan beneficios entre países para pagar menos impuestos.

Pone como ejemplo empresas que generan beneficios en España pero cargan costes artificiales desde sociedades en Luxemburgo u otros territorios con baja tributación para reducir así su factura fiscal.

Cuando Hacienda actúa

La responsable de la Agencia Tributaria también quiere desmontar la imagen de una Hacienda “implacable”. Reconoce que en muchos casos hay extranjeros que ni siquiera saben que deben tributar en España, por ejemplo pensionistas residentes en la isla.

“En la mayoría de los casos, cuando se les explica, lo entienden rápidamente”, afirma.

Eso sí, advierte: si alguien actúa de forma llamativa o contradictoria —por ejemplo, declarando en otro país que reside en España— entonces sí puede ponerse en marcha toda la maquinaria de control fiscal.

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