Brecha Económica
La diferencia entre los colegios de Mallorca públicos y de pago en los viajes de estudio: capitales europeas o ciudades españolas
Las actividades multiaventura ganan terreno como una de las opciones favoritas
Las agencias de viaje tradicionales son protagonistas: «Las empresas online no pueden competir fácilmente»

Ilustración de diferentes destinos. / DM
Mientras miles de estudiantes de España y Europa aterrizan cada año en Mallorca para celebrar sus viajes de estudios, los alumnos de la isla también preparan durante meses el suyo. ¿Cuáles son los destinos más habituales y cómo se organizan?
La respuesta depende del presupuesto, de las modas y también de cada centro educativo. En una generación para la que viajar se ha convertido cada vez más en una forma de acumular experiencias, profesores, familias, alumnos y agencias coinciden en una idea: se trata de uno de los momentos más esperados de la etapa escolar que se producen desde Primaria hasta Bachillerato.
Actividades constantes
Aunque viajar se esté convirtiendo en una necesidad más que en un lujo, el entretenimiento y las múltiples actividades que se realicen cobran un mayor protagonismo en detrimento de una propuesta más cultural. «Los niños ahora son menos independientes, están más sobreestimulados y necesitan que todo esté más pautado. Eso hace que tengamos que organizar viajes con más actividades, más control y menos tiempos muertos», apunta Jaume Sabater, profesor de ESO en un centro concertado.
Después de consultar con varios centros algunas de las propuestas más demandadas son los viajes a zonas de montaña que permitan realizar rafting, canoa y diferentes actividades de aventura. Además de disfrutar también en muchos casos de un día en un parque de atracciones, sobre todo si viajan a Cataluña.
Cataluña, de lo más solicitado
«Ahora los niños viajan mucho más y el viaje de estudios ya forma parte casi del plan lectivo», reconoce Pedro Fiol, presidente de AVIBA (Agrupación Empresarial de Agencias de Viajes de Baleares), que explica la diferencia entre los destinos más concurridos según el lugar donde estudian: «En los centros públicos suelen ser nacionales y los precios están más ajustados, como Valencia, Cataluña, Cantabria o propuestas de multiaventura, mientras que en muchas concertadas y privadas hay más margen para organizar viajes por Europa o incluso semanas de esquí».
«Uno de los destinos que más me sorprende es Canarias. Es un lugar que entre las personas de 20 a 55 años no es recurrente, pero para las otras franjas de edad, sí. Otras ciudades como Varsovia, Praga y Sofía están aumentando su demanda, aunque los destinos europeos predilectos son Viena, Berlín, París, Londres o Roma, entre otros», apunta. El precio varía entre los 280 y 600 euros en un viaje de Primaria y uno de instituto está entre los 650 y 850 euros.
Sin competencia digital
Los viajes de estudio son un segmento con mucha actividad para las agencias porque este tipo de reservas requieren una gestión compleja y personalizada: «Se han convertido en un nicho de mercado importante para muchas agencias. Las empresas online no pueden competir fácilmente porque hablamos de mover grupos muy grandes, con decenas de plazas de avión, hoteles y actividades. Hace falta una organización constante y mucha dedicación», subraya.
Además, muchas agencias colaboran regalando papeletas para ayudar a financiar el viaje: «Siempre recomendamos a los centros que organicen estas salidas con agencias legalmente constituidas por la responsabilidad y la gestión que implican».
Fiol deja también una última reflexión sobre el turismo juvenil: «A veces olvidamos que nuestros hijos también son turistas cuando viajan fuera y que nos gusta que los traten bien».
Un plan más exigente
La organización de estos viajes también ha cambiado desde dentro de los centros educativos. Ramón Pons, profesor de Primaria en un centro concertado, explica que el proceso se ha vuelto mucho más exigente: «Ahora todo está mucho más protocolizado: autorizaciones, seguros, medicación, alergias, ratios, normativa de protección del menor… y además las familias quieren información prácticamente en tiempo real, algo que antes no ocurría».
Pons reconoce que el mayor reto es el equilibrio entre disfrute y seguridad: «Durante el viaje el profesor prácticamente no desconecta. Supervisas todo: habitaciones, horarios, desplazamientos, conflictos, salud, convivencia… estás pendiente 24 horas».
Y es claro sobre el impacto de la normativa: «Sí, hoy en día la normativa y la responsabilidad hacen más difícil organizar viajes de estudios. Hay mucho más papeleo y cualquier incidente puede tener consecuencias importantes, pero aun así siguen mereciendo la pena porque los alumnos aprenden muchísimo fuera del aula».
Más confianza
Las aulas, sin embargo, aportan otra mirada. María López de Toro, tutora de sexto de Primaria, explica que estos viajes suponen también un cierre de etapa muy emocional: «Estamos con ellos durante dos años y es una manera muy bonita de cerrar esta etapa. Los mejores momentos, sin duda, son los de la noche, cuando ya están relajados y nos cuentan más cosas. Es ahí donde se crea una confianza muy especial».
También reconoce la carga de responsabilidad que asumen los docentes: «Entiendo que haya profesores que no quieran ir de viaje porque la responsabilidad es grande trabajando varios días 24 horas y que tengan miedo de que ocurra alguna desgracia, pero aun así merece la pena».
Añade también que en el viaje de este año a Menorca asistió prácticamente la mitad del alumnado, sobre todo por miedo: «El de las familias. Nunca se habían separado varios días de sus hijos y les preocupaba que viajaran en barco por primera vez».
En su caso, hicieron actividades durante todo el curso y redujeron el coste de 330 a 220 euros.
Sabater, que lleva varios años participando en viajes escolares, reconoce que sigue aceptando porque le permiten conocer a los alumnos fuera del aula: «Es una manera de que ellos también te conozcan fuera del ambiente habitual. Muchas veces no son conscientes del esfuerzo que haces por ellos y lo valoran más adelante, cuando vuelven a visitarte. En un colegio pequeño puedes crear una relación más cercana y piensas que te gustaría que ellos vivieran recuerdos como los que viviste tú hace 20 años».
Ámbito familiar en Mallorca
Desde el ámbito familiar, la FAPA pone el foco en la dimensión económica y organizativa. Miquel Àngel Guerrero explica que los cambios se deben sobre todo al aumento de los costes: «Son recompensas lúdicas que sirven para reforzar vínculos entre los estudiantes».
Guerrero advierte además de las dificultades administrativas: «Las exigencias de control económico han aumentado mucho y muchas familias y centros tienen que buscar fórmulas para poder gestionar los viajes, a veces con actividades durante el curso para recaudar dinero e intentar que ningún alumno se quede fuera por motivos económicos».
Sea cual sea el destino, todos coinciden en una idea: el viaje de estudios sigue siendo una experiencia que los alumnos recuerdan durante años.
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