Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Carles Recasens, presidente del Colegio de Médicos de Baleares: «No se puede sustituir a los médicos por figuras que no tienen sus competencias»

Natural de Girona (1978), acaba de ser reelegido presidente del Colegio de Médicos de Baleares (COMIB) tras cuatro años al frente de la institución

Compagina la presidencia de la institución con su trabajo como psiquiatra en el Hospital Comarcal de Inca y sus consultas privadas tanto en Palma como en la capital del Raiguer

En esta entrevista analiza la saturación del sistema sanitario, el debate sobre el liderazgo enfermero y los retos que afronta la profesión en Baleares, y advierte del "agotamiento" que arrastra el colectivo médico

El presidente del Colegio de Médicos de Baleares (COMIB), Carles Recasens, durante esta entrevista en su despacho.

El presidente del Colegio de Médicos de Baleares (COMIB), Carles Recasens, durante esta entrevista en su despacho. / Guillem Bosch

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Irene R. Aguado

Irene R. Aguado

Palma

¿Qué mejoras plantea para estos próximos cuatro años al frente del Colegio de Médicos de Baleares?

Nosotros enfocamos esta nueva etapa en dos grandes bloques. Uno es todo lo relacionado con el médico y el otro, el sistema sanitario. Queremos acompañar al médico en todos los sentidos: en momentos de reconocimiento, pero también de sufrimiento, desgaste o agresiones. Queremos que el colegio esté presente en todo lo que rodea la vida profesional y personal del médico.

¿Cómo se traduce ese apoyo en el día a día?

Por ejemplo, reforzando iniciativas como el Programa de Atención Integral al Médico Enfermo, que ofrece atención en salud mental a médicos que atraviesan problemas psicológicos, adicciones o situaciones de ‘burnout’. También con talleres de autocuidado o con proyectos que ayuden al médico que llega a Balears a aterrizar aquí, como vivienda, adaptación cultural o cuestiones lingüísticas.

El doctor Carles Recasens, psiquiatra en el Hospital Comarcal de Inca, ha revalidado su presidencia en el COMIB.

El doctor Carles Recasens, psiquiatra en el Hospital Comarcal de Inca, ha revalidado su presidencia en el COMIB. / Guillem Bosch

¿La vivienda se ha convertido en un problema también para captar médicos?

Es un problema para todo el mundo, pero sí, afecta muchísimo también a los médicos. Queremos desarrollar un proyecto para facilitar vivienda a médicos. Desde una bolsa de pisos hasta incluso edificios residenciales específicos para ellos. La idea es que el colegio actúe como mediador. Por un lado, el propietario tendría la tranquilidad de saber que el inquilino es un profesional médico, algo que estadísticamente da muchísima seguridad porque los niveles de morosidad son prácticamente inexistentes. Y por otro, el médico tendría acceso a viviendas sin precios absolutamente desorbitados.

¿Qué balance hace de sus primeros cuatro años al frente del COMIB?

No me gusta caer en la autocomplacencia, pero la sensación que tenemos es que hemos cumplido lo que nos habíamos marcado. Queríamos ser útiles para los médicos, para la sociedad y para el sistema sanitario. Y creo que el ‘feedback’ que hemos recibido es ese, que el colegio ahora se percibe como una institución más abierta, más cercana y más moderna. Hemos establecido relaciones con colegios profesionales, universidades, instituciones sanitarias, administraciones y medios de comunicación. Y también nos hemos lanzado al mundo digital.

¿Le preocupa el intrusismo, especialmente en el mundo de las redes sociales?

Claro. En el mundo real nadie duda de que el médico lidera un proceso clínico o que es el referente sanitario. Pero en el mundo digital, si no ocupamos ese espacio, aparecerán personas con intereses o conocimientos dudosos que acabarán teniendo una influencia enorme, es muy peligroso. Es uno de los grandes problemas ahora mismo, y no solo el intrusismo de personas ajenas a las profesiones sanitarias, sino también el intrusismo interprofesional. Nosotros creemos firmemente en el trabajo multidisciplinar. Yo no concibo mi trabajo sin enfermería, psicología, trabajadores sociales o terapeutas ocupacionales. Pero una cosa es colaborar y otra asumir competencias que no te corresponden.

¿Qué relación tiene el colegio con el Govern?

Muy buena, fluida y muy directa. Nosotros siempre hemos encontrado una puerta abierta, especialmente en la conselleria de Salud. Nunca hemos tenido la sensación de que nos escucharan por compromiso, nos hemos sentido escuchados de verdad. La consellera tiene mi número personal y yo tengo el suyo. También el del director general y otros responsables, eso facilita mucho las cosas. Los médicos también tienen nuestros teléfonos personales, queremos ser una institución cercana y accesible.

¿Por qué las agresiones a médicos y sanitarios siguen aumentando?

Porque vivimos en una sociedad cada vez más crispada. El insulto, la descalificación o la confrontación se han normalizado. Además, la sociedad se ha acostumbrado a la inmediatez, todo está diseñado para consumirlo al momento, pero la sanidad no funciona así, no siempre puedes tener un diagnóstico o una solución inmediata. Y cuando esa expectativa no se cumple, muchas veces quien paga los platos rotos es el profesional que está delante.

¿Por qué los colapsos en urgencias son cada vez más frecuentes?

Urgencias y atención primaria son los grandes puntos de presión, todo lo que el sistema no puede absorber acaba ahí. Y Balears ha cambiado muchísimo en los últimos años, tiene más población, más envejecimiento y más complejidad asistencial. Eso tensiona inevitablemente el sistema.

¿Se ha normalizado la saturación en la sanidad?

La saturación obliga al sistema a reinventarse constantemente. El sistema sanitario es un organismo vivo. No funciona igual un lunes que un domingo, ni en agosto que en enero. Además, siempre habrá tensión porque la demanda de salud es infinita. La gente quiere vivir más y mejor, y la medicina ofrece cada vez más posibilidades.

¿La Atención Primaria está desbordada?

La Atención Primaria es probablemente el principal reto que tenemos delante. Todo el mundo dice que es el eje del sistema, pero sigue siendo el ámbito más necesitado de recursos, reconocimiento y apoyo. Los médicos de familia sostienen muchísimo más de lo que deberían. El otro día una médica me explicó que había visto 59 pacientes en un día. Es muchísimo. Muchas veces los médicos llegan a ese punto porque sienten que no pueden dejar a nadie sin atender, ese es el nivel de compromiso.

¿La falta de médicos ya está afectando a la calidad asistencial?

Rotundamente sí. Y además está provocando algo que a nosotros nos preocupa muchísimo, que el sistema se sienta tentado de sustituir al médico por figuras que no tienen ni la capacitación ni las competencias exclusivas del médico.

¿Lo dice por el debate sobre las enfermeras y la dirección de centros de salud?

Me refiero en general a cualquier sustitución de competencias médicas. Y quiero dejar claro que el problema no está en la relación entre médicos y enfermeras. La realidad de la consulta y de los hospitales es que trabajan codo con codo perfectamente, no tienen ningún problema. El conflicto está en las esferas institucionales y políticas, ahí es donde se ha generado este debate. Y creo que es peligroso bajar ese conflicto a la trinchera porque quien acabaría perjudicado sería el paciente.

¿Usted cree que las enfermeras pueden dirigir centros de salud?

En ese tema me remito a la ley. No se trata de lo que uno crea que puede hacer. Yo puedo creer que soy capaz de dirigir Son Espases o pilotar un avión, pero alguien tendrá que determinar si tengo las competencias y requisitos necesarios. La ley dice que esa competencia es de los médicos.

Las enfermeras argumentan que esa ley está desfasada.

La Constitución también tiene décadas y sigue vigente. Que algo sea antiguo no significa automáticamente que uno pueda saltárselo. Si una norma debe modificarse, existen mecanismos legales para hacerlo. Pero mientras tanto hay que respetarla.

¿Hay malestar en el colectivo médico con este tema?

Lo que siente el médico muchas veces es que el sistema le sigue apretando cada vez más. El Estatuto Marco, por ejemplo, se percibe como otra vuelta de tuerca más. Y luego está la responsabilidad final. Porque al final quien lidera clínicamente el proceso asistencial y quien responde legalmente es el médico.

¿La capacidad de liderazgo tiene que ver con la formación?

La capacidad de liderazgo no es exclusiva del médico, pero el médico convive con ella desde el primer día de formación. Son profesionales con más de diez años de preparación, acostumbrados a tomar decisiones constantemente y a asumir responsabilidades enormes. El paciente deposita en el médico la expectativa del alivio, de la solución y de la cura.

¿Le sorprendió que el Ib-Salut se posicionara tan claramente en este debate?

Me sorprendió más la intensidad del debate que el posicionamiento en sí. Entiendo que las administraciones puedan querer avanzar hacia determinados modelos organizativos, pero creo que debe hacerse con seguridad jurídica y respetando las competencias de cada profesión. Lo que no puede ocurrir es que se genere una sensación de enfrentamiento entre médicos y enfermeras, porque en la realidad asistencial no existe esa confrontación.

¿Cómo valora el aterrizaje de las facultades privadas de Medicina?

Cualquier estructura universitaria que ayude a atraer y retener talento médico puede ser positiva, siempre que se garantice la excelencia formativa. La demanda para estudiar Medicina es enorme y Balears tiene capacidad hospitalaria y asistencial para asumir más docencia.

¿La huelga médica era inevitable?

Cuando un conflicto llega a este punto es porque durante mucho tiempo se han ido acumulando problemas sin resolverse. Hay un agotamiento evidente en el colectivo médico y una sensación bastante generalizada de falta de reconocimiento. Y no hablo solo de salario, sino también de autonomía profesional, condiciones laborales o capacidad de decisión. El médico siente muchas veces que el sistema le exige cada vez más mientras pierde margen para ejercer la medicina como cree que debe ejercerla.

¿Por qué cuesta tanto retener talento médico?

Porque el médico quiere libertad y sentirse cuidado. La sanidad pública tiene una gran ventaja: la vocación de servicio público. La inmensa mayoría de médicos estudian Medicina porque quieren ayudar desde lo público. Pero si maltratas continuamente al profesional, acaba perdiendo ese enamoramiento.

¿Hay médicos quemados que abandonan la sanidad pública?

Muchísimos. Y otros muchos siguen resistiendo únicamente por vocación, porque el compromiso del médico con el paciente sigue siendo enorme. Pero eso tiene un límite.

Suscríbete para seguir leyendo

TEMAS

  • médicos
  • Competencias
  • Enfermeras
  • Balears
  • Colegio de Médicos
  • Sanidad
  • Salud
Tracking Pixel Contents