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Jaume Fornés: “El instalador no es solo parte del modelo, es el verdadero motor que lo hace posible”

El presidente de Feníe Enegía defiende un modelo energético basado en la cercanía, el autoconsumo y la participación activa del consumidor en la transición energética

Jaume Fornés, presidente de Feníe Energía.

Jaume Fornés, presidente de Feníe Energía. / B.RAMON

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-¿Qué visión tiene Jaume Fornés de Feníe Energía? ¿Cuál es la principal fortaleza de Feníe Energía según su opinión?

-Feníe Energía nace y crece con una vocación muy clara: ser una comercializadora cercana, transparente y ligada al instalador, que es quien realmente conoce al cliente y sus necesidades energéticas. Mi visión es consolidar ese modelo, reforzarlo y adaptarlo a un contexto energético en plena transformación, donde el cliente ya no solo consume, sino que también produce y gestiona su propia energía. Nuestra principal fortaleza es precisamente esa red de profesionales: más de 3.000 instaladores que están en contacto directo con el cliente final. Esa capilaridad, ese conocimiento técnico y esa confianza construida durante años es algo diferencial que no se puede replicar fácilmente en el mercado. Es nuestro hecho diferencial.

-En un mercado cada vez más competitivo, ¿qué está haciendo Feníe Energía de forma diferente —más allá del discurso— que realmente impacte en el cliente?

-Más allá del discurso, en Feníe Energía estamos llevando a la práctica un modelo en el que el cliente tiene un acompañamiento real en su transición energética. No hablamos solo de vender energía, sino de ofrecer soluciones completas: autoconsumo, eficiencia energética, movilidad eléctrica o gestión inteligente del consumo. Lo diferencial es que lo hacemos desde la cercanía del instalador, que asesora, ejecuta y mantiene las instalaciones. Esto se traduce en confianza, en soluciones adaptadas y en una experiencia mucho más personalizada. Además, estamos apostando por herramientas digitales que permiten al cliente entender mejor su consumo y tomar decisiones informadas. Se trata de un modelo único, basado en la proximidad y la integración del servicio, que resulta difícil de replicar en su totalidad por su propia naturaleza.

-¿Qué cambios regulatorios introduciría si tuviera carta blanca?

-Hay varios aspectos que podrían mejorar significativamente el funcionamiento del sistema y acelerar la transición energética. Por un lado, sería clave revisar determinados costes regulados, como los asociados a los ajustes del sistema, que actualmente generan una gran incertidumbre y tienen un impacto muy relevante en el negocio de las comercializadoras. Pero, más allá de lo técnico, creo que hay medidas más visibles para el ciudadano que serían muy positivas. Por ejemplo, facilitar el compartir excedentes de autoconsumo entre usuarios —algo que fomentaría comunidades energéticas reales— y mejorar su tratamiento fiscal, de forma que sea más sencillo y atractivo para el consumidor. Si queremos que el ciudadano participe activamente en la transición energética, tenemos que ponérselo fácil, tanto desde el punto de vista operativo como fiscal.

Mesa de debate en el II Foro Transición Energética, celebrado en el Club Diario de Mallorca.

Mesa de debate en el II Foro Transición Energética, celebrado en el Club Diario de Mallorca. / B.RAMON

-¿En qué está acertando Europa en la transición energética y en qué cree que debería corregir el rumbo?

-Europa está acertando en la dirección: la apuesta por la descarbonización, las energías renovables y la electrificación es incuestionable y necesaria. Además, está liderando un cambio global que no solo es medioambiental, sino también económico y social. Dicho esto, creo que en ocasiones falta acompasar mejor la ambición con la realidad del mercado y de los consumidores. Es fundamental que la regulación sea más ágil, más coordinada entre países y que tenga en cuenta el impacto en la competitividad y en el coste para el ciudadano. La transición debe ser sostenible, pero también justa y viable. Estamos convencidos de que este es el camino a seguir.

-¿Qué actores del sector identifica usted como más influyentes a la hora de impulsar la transición energética?

-La transición energética es un esfuerzo colectivo. Evidentemente, las administraciones públicas tienen un papel clave marcando el marco regulatorio. Las empresas energéticas también somos actores relevantes, impulsando soluciones y modelos de negocio innovadores. Si hay que destacar a dos actores clave en la transición energética, el foco debe situarse en el instalador y en el consumidor. El instalador actúa como agente de implementación sobre el terreno: no solo ejecuta las instalaciones, sino que adapta las soluciones a las condiciones específicas de cada proyecto y desempeña un papel esencial en el asesoramiento técnico al cliente. Por su parte, el consumidor ha evolucionado hacia un perfil activo dentro del sistema energético. Gracias a tecnologías como el autoconsumo, el almacenamiento y la digitalización, puede generar, gestionar y optimizar su propia energía, contribuyendo además a la flexibilidad y eficiencia del conjunto del sistema.

II Foro Transición Energética en el Club Diario de Mallorca.

II Foro Transición Energética en el Club Diario de Mallorca. / B.RAMON

-Desde Feníe Energía subrayan siempre la necesidad de que la población pueda ser cada vez más soberana en la generación de su propia energía. ¿Qué significa esto y qué implicaciones tiene en el mercado?

-Hablar de soberanía energética a nivel ciudadano significa que las personas puedan generar, consumir y gestionar su propia energía, reduciendo su dependencia de terceros y teniendo mayor control sobre su factura. Esto tiene implicaciones muy profundas en el mercado. Cambia el rol del cliente, que pasa de ser un consumidor pasivo a un actor más. Obliga a las empresas a adaptarse, a ofrecer servicios de valor añadido y a acompañar al cliente en ese proceso. Y, además, contribuye a un sistema más eficiente, más distribuido y más resiliente.

-¿Está suficientemente valorado el papel del instalador en la transición energética o sigue siendo el gran olvidado?

-Durante mucho tiempo, la figura del instalador no ha recibido el reconocimiento que merece. Ha sido, en muchos casos, el gran olvidado del sector energético, a pesar de ser quien hace posible que todo funcione. Hoy, en plena transición energética, su papel se revela como absolutamente determinante. El instalador no es solo quien ejecuta: es quien convierte la estrategia en realidad, quien integra tecnologías como el autoconsumo, el almacenamiento o la electrificación de la demanda, y quien garantiza que cada solución funcione de forma eficiente, segura y adaptada a cada caso. Sin su intervención, la transición energética no sería posible. Además, su cercanía al consumidor lo sitúa en una posición única para impulsar el cambio, generar confianza y acelerar la adopción de nuevas soluciones energéticas. Aun así, queda camino por recorrer. Es imprescindible seguir dignificando la profesión, apostar por la formación continua y reconocer su papel como eje central del sistema energético. En Feníe Energía lo tenemos claro: el instalador no es solo parte del modelo, es el verdadero motor que lo hace posible.

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