Huelga en el aeropuerto de Palma: los trabajadores de asistencia a personas con movilidad reducida denuncian «coacciones» para frenar los paros
La plantilla de los servicios de PMR acusa a la dirección de vetar el 100% de los cambios de turno para sabotear la movilización del 25 de mayo, mientras critica un escenario de «precariedad crónica» y colapso que afecta directamente a los pasajeros

Un trabajador del servicio PMR traslada a un pasajero, este martes en el aeropuerto de Palma. / DM
Redacción
El aeropuerto de Palma empezará la temporada con un clima laboral tenso. Los trabajadores del servicio de asistencia a Personas con Movilidad Reducida (PMR), un pilar fundamental para garantizar la accesibilidad en el transporte aéreo, han convocado una jornada de huelga para el próximo lunes 25 de mayo. La movilización es el resultado de meses de un conflicto latente provocado por lo que la plantilla califica como "una degradación insostenible" de sus condiciones laborales.
A las reivindicaciones históricas por la estabilidad se ha sumado ahora una grave acusación: coacciones y vulneración directa del derecho constitucional a la huelga. Según denuncian los afectados, la dirección de la empresa, Adelte, ha emitido una circular restrictiva -a la que ha tenido acceso este diario- con el objetivo de desactivar el impacto de la convocatoria y disuadir a la plantilla de secundar los paros.
Bloqueo de cambios de turno
El detonante de la indignación ha sido un escrito interno en el que se prohíbe cualquier modificación en los horarios. Los sindicatos recuerdan que la legislación permite la denegación parcial y justificada de las permutas una vez asignados los servicios mínimos por la autoridad competente. Sin embargo, en este caso, la compañía ha decidido vetar el 100% de los cambios antes incluso de que empiece la huelga.
"Se les informa que, debido a la convocatoria de huelga prevista para el próximo 25 de mayo de 2026, a partir de este momento no se podrán autorizar cambios de turno que afecten a la fecha del 25 de mayo en adelante", reza la circular de la compañía.
«La empresa mandó este escrito para coaccionar a los trabajadores y que no hagamos el paro. Vulnera directamente el derecho a huelga», afirman fuentes del colectivo laboral. «Ellos directamente están denegando el 100% de los cambios y antes de que empiece la huelga», lamentan, señalando que la decisión busca diluir los efectos de las protestas en una fecha clave para el tráfico de Son Sant Joan.
Se les informa que, debido a la convocatoria de huelga prevista para el próximo 25 de mayo de 2026, a partir de este momento no se podrán autorizar cambios de turno que afecten a la fecha del 25 de mayo en adelante
Temporalidad
Los trabajadores insisten en que este escenario de confrontación no surge por un capricho. La realidad diaria del servicio en el aeropuerto viene marcada -denuncian- por un desgaste físico y mental acumulado que está afectando gravemente a la salud de los operarios. «Los trabajadores estamos cansados de sostener la operativa a costa de nuestra salud, nuestro descanso y nuestra estabilidad laboral», explican.
El principal problema reside en el uso desmedido de los contratos a tiempo parcial combinado con las ampliaciones de jornada temporales. De acuerdo con la plantilla, se ha generalizado la "contratación con jornadas mínimas" que, en la práctica, se convierten en "muchísimas más horas semanales", detallan. Esta flexibilidad forzada genera una precariedad permanente, ya que "dependen por completo de estos aumentos provisionales para poder llegar a fin de mes".
Para demostrar que se trata de una carencia estructural de mano de obra y no de una necesidad puntual, los trabajadores aportan cifras contundentes. Solo el año pasado, la empresa realizó más de 8.000 aumentos de jornada, "comunicados en su mayoría de un día para otro" -afean los afectados- impidiendo la conciliación familiar.
Lejos de corregirse, la situación empeora. En lo que va de abril de 2026 ya se han contabilizado alrededor de 1.800 aumentos de jornada. «Para nosotros eso demuestra claramente que no es una necesidad puntual, sino una falta de personal crónica que la empresa prefiere cubrir presionando constantemente a la plantilla existente», critican. Los empleados aseguran que estas cifras constatan la existencia de puestos estables que deberían traducirse en contratos fijos a jornada completa.
Presiones
La denuncia también pone el foco sobre la desprotección que sufren las nuevas incorporaciones al servicio. Los operarios alertan de la fuerte presión psicológica para aceptar horas extras y cambios de cuadrante bajo el miedo a sufrir represalias. «Los trabajadores nuevos muchas veces se sienten obligados a aceptar horas o determinadas condiciones porque temen no superar el periodo de prueba o quedarse marcados», relatan.
Asimismo, se acusa a la dirección de quebrantar los acuerdos reguladores del personal Fijo Discontinuo (FD), saltándose los escalafones estipulados por ley y antigüedad. Se están dando situaciones en las que se hace terminar la actividad de empleados experimentados en el mes de octubre mientras personal de reciente incorporación continúa en activo durante la temporada de invierno, rompiendo los criterios que deberían respetarse.
Consecuencias sobre los pasajeros
El descontento laboral ya impacta de manera directa en la experiencia de los miles de usuarios que transitan diariamente por Son Sant Joan. Las memorias de los propios trabajadores describen escenas de caos logístico por la falta de contratación estable, lo que se traduce en esperas insostenibles para los pasajeros más vulnerables en las terminales.
«Estamos viendo continuamente llegadas donde pasajeros permanecen abandonados durante horas esperando asistencia o atención porque simplemente no hay suficiente personal contratado de forma digna y estable para cubrir la operativa correctamente», lamentan. Este colapso no solo deteriora el bienestar de personas mayores o con discapacidades, sino que termina repercutiendo en la calidad del servicio y en la imagen del propio aeropuerto, alegan.
Otro de los factores que agrava la inestabilidad de la plantilla consideran que es el modelo de gestión aeroportuaria basado en contratas periódicas. Según relatan, cada dos o cuatro años entra una empresa nueva con normativas diferentes y procedimientos cambiantes. Para el trabajador fijo, "esto supone vivir en una adaptación continua, bajo presión permanente y con un nivel de estrés enorme que nadie reconoce ni compensa", lamentan.
Ante esta situación, el colectivo señala directamente a Aeropuertos Españoles y Navegación Aérea (AENA) como responsable indirecto de la precariedad. Consideran que este sistema de licitaciones constantes acaba repercutiendo sobre los empleados que permanecen en el aeropuerto mientras las contratas se suceden. «El personal fijo acaba pagando las consecuencias de cada cambio de adjudicación sin ningún tipo de estabilidad real ni reconocimiento económico por toda esa carga adicional», recuerdan.
Hacia un conflicto indefinido
La huelga del 25 de mayo se presenta como un aviso ante la cerrazón de la compañía, que según los representantes sindicales apenas realiza dos o tres reuniones en meses e interrumpe los encuentros de forma unilateral. La plantilla recuerda que la dirección ha incumplido gran parte de lo pactado en la desconvocatoria de huelga del año pasado, incluyendo unos estudios sobre cargas de trabajo que nunca llegan.
«Nadie quiere llegar a una huelga indefinida, pero la plantilla está cada vez más cansada y siente que la empresa solo reacciona cuando hay presión colectiva», concluyen los portavoces del movimiento. Los trabajadores exigen un marco laboral justo: contratos acordes a las horas reales, descansos respetados, estabilidad y u"na negociación real" que devuelva la dignidad tanto a quienes prestan el servicio como a los usuarios que dependen de él para poder viajar.
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