Miquel Gili, el comerciante de Pere Garau que sufrió una agresión homófoba en Mallorca: “¡Ya basta!”
“Después de lo ocurrido, mi cabeza hizo un clack y fue como si volviera a ser aquel adolescente del que la gente se burlaba por ser como era”, ha asegurado el vendedor durante el pregón que ha leído en Lloret con motivo del Día Internacional contra la LGTBIfobia
Más de 150 personas han arropado al joven a las puertas de la iglesia en la lectura de un emotivo manifiesto

Miquel Gili Ferrer, el comerciante de Pere Garau que sufrió una agresión homófoba, ayer en Lloret durante la lectura del manifiesto. / D.M.
Redacción
“¡Ya basta, basta de homofobia!”. Miquel Gili Ferrer, el comerciante del mercado de Pere Garau que el pasado abril sufrió una agresión homófoba, fue claro y contundente. Ayer al mediodía leyó el pregón en su pueblo natal, Lloret, ante más de 150 personas con motivo del Día Internacional contra la LGTBIfobia.
“Días como hoy sirven para ver que la sociedad va evolucionando y cambiando y que entiende y acepta que la gente es libre de vivir y amar a quién quiera y cómo quiera”, indicó desde un atril con la bandera arcoíris, a las puertas de la iglesia del municipio.
“Días como hoy aún son necesarios para hacer ver a esta pequeña parte de la sociedad que todavía no nos acepta. ¡Por eso estamos aquí, para hacerles saber que no tenemos miedo, que aquí estamos y estaremos siempre!”, añadió.
“Quiero acabar este pregón con una frase que es muy importante para mí y que es la misma que dije a mis agresores en el momento del suceso. La diré bien fuerte y bien claro: ¡Soy homosexual y estoy muy orgulloso de serlo!”, concluyó Gili, ante los asistentes emocionados, algunos luciendo camisetas con un corazón arcoíris, que rompieron en aplausos.
El manifiesto del Día contra la LGTBIfobia empezó con el contexto social actual. “Parece mentira que en el año 2026 y en pleno siglo XXI las personas LGTBI aún tengamos que alzar la voz para reclamar nuestro lugar dentro de la sociedad, simplemente por amar a una persona de nuestro mismo sexo. Sé que cuesta un poco creer que se continúen sufriendo agresiones homófobas viviendo en un país donde los homosexuales tenemos todos los derechos reconocidos, pero es así y lo que no podemos hacer es quedarnos callados ante estas situaciones. Hoy día, en más de 60 países del mundo, sobre todo en África y Oriente Medio, sigue siendo delito el simple hecho de ser homosexual. En estos países se castiga con penas de prisión, castigos físicos y hasta con la pena de muerte”, denunció el vendedor de Pere Garau.

Miquel Gili Ferrer, durante el acto celebrado ayer frente a la iglesia de Lloret. / D.M.
“Por desgracia, como muchos ya sabéis, yo mismo hace poco tiempo fui víctima de una agresión homófoba. No os podéis ni imaginar cómo te puede llegar a afectar una situación así”, reconoció el comerciante.
“Primero de todo está la parte física, tuve que llevar el brazo escayolado, tenía golpes por todo el cuerpo y una herida en la oreja. Por fortuna, en mi caso no tuvo consecuencias más graves a nivel físico gracias a mis compañeros de trabajo que me ayudaron altruistamente y consiguieron parar la agresión, pero sobre todo de lo que me sentí más afectado fue a nivel psicológico; una persona adulta como yo de casi 40 años y con una relación estable de larga duración piensas que ya tienes la vida resuelta, que ya no te tienes que justificar por ser quien eres, pero de repente, después de sufrir la agresión, tengo que reconocer que mi cabeza hizo un clack y fue como si volviera a ser aquel adolescente del que la gente se burlaba por ser como era y al que juzgaban muchas veces sin conocerlo en persona”, aseguró.
La adolescencia, una etapa dura
“Recuerdo muy bien y con mucha tristeza aquella época en la que no quería ni salir de casa, recuerdo como si fuera ahora cuando me hacían bulling por la calle y, sobre todo, en el instituto; era el juguete de todos y lo más triste es que los profesores y gente de mi alrededor lo sabían, pero era más fácil para ellos hacer como si no pasara nada. Era tan grande la frustración y la impotencia que sentía que era capaz de dar un rodeo al pueblo por las afueras con mi scooter para no toparme con nadie que me hiciera sentir mal”, detalló Gili.
El llorità agradeció a sus dos grandes pilares de su adolescencia, sus amigas Petra y Victòria, que siempre le apoyaron. También tuvo palabras de cariño para su pareja, “la persona que más me ha enseñado a valorarme a mí mismo, a tener autoestima, a no tener que pedir perdón ni disculpas por ser como soy, a que es normal y natural que dos hombres se quieran y que no es ninguna vergüenza demostrarlo cuando haga falta”. El comerciante prosiguió: “Él y mi familia directa son quienes me han apoyado después de la agresión”.
Gili dio las gracias a todos sus amigos, conocidos y clientes, que se solidarizaron con él tras sufrir el ataque homófobo. “Fue increíble cuando días después de lo ocurrido se congregaron cerca de mi parada de Pere Garau más de 150 personas como muestra de apoyo. Me hicisteis sentir aquel día la persona más querida del mundo”, destacó el joven. Ayer Lloret, el pueblo que le vio nacer, le arropó en su emotivo pregón.
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