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Núria Riera reaparece en rueda de prensa pese a su expediente por absentismo laboral: "Está todo correcto"

El informe del Govern deja claro que las ruedas de prensa "no se inscriben dentro del núcleo esencial de la función representativa" y, por tanto, no está justificado un permiso por deber inexcusable de carácter público

La dirigente popular no aclara si cogió el día libre para poder comparecer ante los medios

La portavoz del PP en el Consell, Núria Riera, ayer en rueda de prensa.

La portavoz del PP en el Consell, Núria Riera, ayer en rueda de prensa. / J.S.

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Guillem Porcel

Guillem Porcel

Palma

La portavoz del PP en el Consell de Mallorca, Núria Riera, volvió a situarse este miércoles en el centro de la polémica apenas unas horas después de que el Govern defendiera en el Parlament el archivo de su expediente disciplinario por absentismo laboral. Mientras la consellera de Presidencia, Antònia Maria Estarellas, comparecía en comisión parlamentaria para justificar la actuación de Función Pública, la dirigente popular atendía a los medios de comunicación. Preguntada sobre si había cogido el día libre para poder comparecer, Riera respondió entre risas: "Decidle a la señora Cladera que puede estar tranquila, está todo correcto", en alusión a la portavoz del PSOE en el Consell, Catalina Cladera.

El Govern defiende que varias de las ausencias investigadas sí estaban justificadas administrativamente y que únicamente pudo acreditarse de manera sancionable la tertulia de IB3 Radio del 30 de enero de 2025. Según la resolución disciplinaria, aquella participación radiofónica "no se inscribe dentro del núcleo esencial de la función representativa" y, por tanto, no justificaba un permiso por deber inexcusable de carácter público.

Además, el documento reconoce expresamente que Riera obtuvo autorizaciones para acudir a tertulias bajo la cobertura del permiso por "deber inexcusable", una figura legal pensada únicamente para asistir a plenos, juntas de portavoces u otros actos institucionales. Sin embargo, el instructor aclara que esas autorizaciones no debieron haberse concedido, porque participar en tertulias radiofónicas o televisivas no forma parte de las funciones públicas que justifican un permiso laboral.

El detalle no pasó desapercibido en el Parlament. El portavoz adjunto del PSIB, Marc Pons, sacó el comunicado durante su intervención y lo utilizó como prueba de que, a juicio de la oposición, el comportamiento que originó el expediente disciplinario sigue produciéndose con aparente normalidad. "Son las diez y media de un miércoles cualquiera. La señora Riera debería estar en su puesto de trabajo", ha recordado.

La solicitud de comparecencia de Antònia Maria Estarellas por parte del PSIB se registró en abril de 2025, cuando el caso acababa de estallar públicamente. Sin embargo, Estarellas ha comparecido finalmente trece meses después, con el expediente ya resuelto y con la sanción: una simple amonestación leve por haber abandonado su puesto de trabajo el 30 de enero de 2025 para participar en una tertulia de IB3 Radio sin autorización previa.

El socialista ha construido toda su intervención alrededor de una idea: que el Govern dejó pasar el tiempo deliberadamente para permitir que prescribieran parte de las irregularidades detectadas. El expediente disciplinario reconoce que Función Pública investigó nueve participaciones de Riera en tertulias políticas. Sin embargo, solo una acabó siendo sancionada. Otras dos ausencias detectadas ya habían prescrito al haber transcurrido más de seis meses cuando se formalizó el procedimiento disciplinario.

A partir de ahí, el portavoz socialista ha endurecido todavía más el tono y acusa directamente a Estarellas de haber actuado con pasividad consciente. Según sostiene, si la Conselleria de Presidencia hubiera actuado con diligencia, varias de las ausencias detectadas habrían podido sancionarse. "Si la consellera hubiera sido diligente, esas faltas no habrían prescrito", afirma.

Más allá del expediente

Pero la oposición ha intentado llevar el debate mucho más allá de un simple expediente administrativo. Tanto PSIB como Més han convertido la comparecencia en una discusión sobre privilegios políticos, compatibilidades y utilización de recursos públicos.

Pons ha recordado que Núria Riera mantiene una dedicación del 100% como funcionaria del Govern mientras ejerce simultáneamente como portavoz del PP en el Consell de Mallorca con una dedicación política del 75 %. El socialista insiste además en un elemento especialmente sensible políticamente: Riera no era una funcionaria cualquiera, sino precisamente la jefa del servicio de Gestión del Personal Laboral y Acción Social de Función Pública. Es decir, una de las responsables de velar por el cumplimiento de las normas de control horario y permisos dentro de la Administración autonómica.

Según la oposición, durante meses Riera utilizó horas de trabajo público para desarrollar actividad política. Ruedas de prensa, reuniones de partido y tertulias radiofónicas fueron apareciendo constantemente durante el debate parlamentario La intervención del portavoz de Més per Mallorca, Lluís Apesteguia, ha elevado todavía más el tono político de la sesión.

El dirigente ecosoberanista sostiene que el comportamiento de Riera no ha sido "ejemplarizante ni como política ni como funcionaria" y defiende que el caso demuestra que "el sistema falló". "Nadie cree que la señora Núria Riera haga 14 horas diarias de trabajo cada día", afirma. Més recuerda además que llegó a documentar hasta 25 ausencias de Riera gracias a publicaciones en redes sociales "antes de que las borraran".

Ese asunto del borrado de publicaciones ha acabado atravesando buena parte del debate. La oposición ha sugerido reiteradamente que, tras destaparse el caso, desaparecieron evidencias públicas que mostraban la actividad política de la dirigente popular durante horario laboral. Apesteguia también ha reprochado al Govern haber modificado posteriormente el reglamento de permisos y licencias, insinuando que el Ejecutivo intentó blindarse frente a situaciones similares en el futuro.

Estarellas

Mientras la oposición intentaba construir un relato político sobre privilegios e impunidad, Estarellas ha optado por una estrategia completamente distinta: reducir el debate al terreno técnico y administrativo. La consellera defiende repetidamente que Función Pública actuó conforme establecen los procedimientos y rechazó cualquier acusación de encubrimiento. "Lo peligroso habría sido no actuar", ha afirmado durante su comparecencia.

Estarellas explica que, cuando tuvo conocimiento de posibles irregularidades, ordenó abrir una información reservada para analizar la situación. Posteriormente, se nombró un instructor independiente y se inició el expediente disciplinario. La consellera ha insistido varias veces en que las conclusiones del expediente se basaron exclusivamente en hechos acreditados y no en interpretaciones políticas. "Yo no puedo hacer que me gusten más unas conclusiones que unos hechos probados", ha sostenido.

Mientras Estarellas defendía en el Parlament que el expediente había sido correctamente tramitado y que el caso estaba resuelto, Núria Riera reaparecía públicamente como portavoz del PP en una nueva rueda de prensa. La sensación entre la oposición era que, pese al expediente disciplinario y la polémica, dentro del PP balear se sigue actuando con absoluta normalidad alrededor de una dirigente que ha sido sancionada precisamente por ausentarse de su puesto de trabajo para realizar actividades políticas y mediáticas.

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