Este es el salto tecnológico que el nuevo centro de control de vuelos supondrá para el aeropuerto de Palma
Permitirá, según Enaire, abandonar las radioayudas terrestres a la navegacion aérea y pasar a una tecnología satelital, reducirá la contaminación y el impacto acústico sobre los núcleos de población de Palma y Calvià, gestionará con más seguridad las jornadas de saturación al tráfico aéreo, permitirá recuperar en menos tiempo el tráfico aéreo en jornadas con retrasos por el mal tiempo o por algún incidente

Recreación de los cuatro edificios que tendrá el futuro Centro de Control de Vuelos de Palma, que pasa del aeropuerto de Palma a Son Bonet / Enaire

El nuevo centro de control del tránsito aéreo de Baleares, que abandona el aeropuerto de Palma y se levantará en el aeródromo de Son Bonet, supondrá una inversión de 81,4 millones de euros, estará formado por cuatro edificios y su construcción se terminará en tres años. Pero su verdadera aportación, el motivo de la mudanza y ampliación de sus dependencias, es el gran cambio tecnológico en la gestión de vuelos en el archipiélago que supondrá, además de permitir gestionar con más seguridad y precisión las jornada de saturación de operaciones en el aeropuerto de Palma y también en el futuro en los aeropuerto de Ibiza y Menorca.
El corazón del nuevo centro de control será el núcleo del denominado Proyecto Brut de Enaire, la entidad pública que gestiona la navegación y el tráfico aéreo en España. Y esta nueva tecnología que incorporará permitirá pasar de una navegación aérea que depende de las radioayudas terrestres, el sistema actual, a una tecnología completamente satelital, denominada PNB en sus siglas en inglés o Navegación por Prestaciones, que permite que los aviones sigan rutas más precisas y eficientes reduciendo ruido y emisiones al poder mejorar los diseños de los procedimientos de vuelo con mayor versatilidad.
Pero el nuevo sistema, que solo se ha instalado en una fase muy inicial en el aeropuerto de Palma no solo busca modernizar la tecnología, sino que posee también un impacto directo en la operativa y el entorno del aeropuerto, siguiendo los estándares europeos, ya que se reduce el impacto acústico en los núcleos de población más afectados hasta ahora por la proximidad de los aviones en sus maniobras aterrizaje y despegue.
Precisamente, el rediseño del espacio aéreo busca aliviar la contaminación acústica en los barrios de Palma y otros municipios que históricamente han estado bajo la "huella de ruido" de el aeropuerto de Son Sant Joan. Por ejemplo, Sant Jordi y Son Ferriol, las zonas más críticas por su proximidad a las cabeceras de las pistas, donde por ejemplo el proyecto busca que los aviones mantengan una mayor altitud durante más tiempo y utilicen el denominado descenso continuo, lo que evita los ruidos bruscos de aceleración y frenado de los motores a baja cota. O Son Gual, también en Palma, y Algaida, donde se intentará ajustar las maniobras de salida para que los giros iniciales tras el despegue se alejen más rápido de estos núcleos, aprovechando la mayor precisión de los satélites para limitar el ruido en zonas más estrechos y menos pobladas. O también en Calvià, en la zona de Bendinat/Portals, donde con el sistema antiguo los aviones a veces acortaban el camino en aproximaciones visuales o vectores de radar. Y el nuevo sistema, en cambio, permitirá reconducir el tráfico aéreo por rutas fijas más alejadas de la costa y a altitudes que minimicen el impacto en zonas turísticas y residenciales. Según el operador de navegación aérea, al permitir rutas más directas y perfiles de descenso continuo, se reduce el consumo de combustible y, por tanto, también las emisiones de CO2.

Un avion, en plena maniobra de aproximacion al aeropuerto de Palma, pasa por encima de es Carnatge / Miguel Vicens
Otra de las novedades de la nueva navegación satelital para evitar la contaminación acústica sobre núcleos de población cercanos al aeropuerto de Palma es que permite realizar aproximaciones curvas a las pistas, rodeando un núcleo urbano, cuando antes los aviones necesitaban tramos rectos largos para alinearse con la pista.
Según Enaire, el proyecto Brut incluye otros beneficios operativos en el aeropuerto de Palma cuando esté completamente implantado con el nuevo centro de control. Entre ellos cita una mejora en la calidad del servicio de navegación aérea al disminuir los retrasos, al disponer de un espacio aéreo más eficiente en términos de diseño.
También cita las mejoras en la recuperación de las operaciones después de fenómenos meteorológios adversos o incidencias aeoportuarias. Afirma el operador aéreo, además, que con el nuevo sistema satelital los procedimientos resultan más predecibles para pilotos y controladores aéreos, lo que redundará en una mejor gestión del tráfico aéreo.

Recreación del nuevo centro de control de vuelos de Baleares que se levantará en el aeropuerto de Son Bonet y costará 81 millones de euros / Enaire
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