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Salud

Baleares sigue a la cola de España en Alergología con solo tres especialistas

El déficit de profesionales, la falta de un servicio consolidado o la ausencia de formación específica en la Facultad de Medicina han centrado parte del debate este fin de semana en el congreso Alergomenorca

Una de las alergólogas públicas de Balears pasando consulta. |

Una de las alergólogas públicas de Balears pasando consulta. | / DM

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Irene R. Aguado

Irene R. Aguado

Balears continúa siendo la comunidad autónoma con menos recursos públicos destinados a la alergología en toda España, con solo tres especialistas para todo el archipiélago. Así lo denuncia el presidente de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC), Ignacio Dávila, que alerta de una «desigualdad clara» respecto al resto del país y reclama al IB-Salut un «plan a largo plazo» para consolidar de una vez el servicio público de alergología en las islas.

«Balears es la comunidad que menos alergólogos tiene y menos recursos dedica», resume Dávila. Ahora mismo, el sistema público balear cuenta con tres alergólogos y una cuarta plaza recién convocada, todavía sin cubrir. La quinta, comprometida en el denominado Pacto de Hamilton firmado en 2023, sigue pendiente.

Según recuerdan desde la SEAIC, la Organización Mundial de la Salud (OMS) aconseja contar con un alergólogo por cada 50.000 habitantes. Con una población cercana a los 1,2 millones de personas, Balears debería disponer de unos 24 especialistas. «Ahora mismo, hay tres», insiste Dávila. Canarias, que tiene el mismo problema de la insularidad, tiene 32 alergólogos públicos.

Esta comunidad ha estado años sin contar con un servicio específico de alergología. El servicio se creó en Son Espases a finales de 2024 y, hasta entonces, «los pacientes eran derivados a Valencia o Barcelona, o se pagaban una consulta privada», explica Dávila. Esta situación ha empezado a cambiar «después de años de presión» y de los debates impulsados en el marco de Alergomenorca, el foro que este fin de semana celebró su décima edición y reunió a expertos y responsables políticos. De aquellas reuniones surgió el Pacto de Hamilton, firmado por los partidos políticos antes de las elecciones autonómicas de 2023, con el compromiso de crear un servicio público de alergología en las islas.

Desde entonces, se han creado plazas específicas, se ha nombrado jefa de servicio a la alergóloga que ya trabajaba en Son Espases, Sendy Chugo, y el Govern ha inaugurado formalmente el nuevo servicio, por lo que el presidente de la SEAIC reconoce el trabajo hecho en esta legislatura: «Han avanzado, pero no pueden dormirse en los laureles», añade.

Porque, pese a la mejoría, la atención sigue siendo insuficiente para una patología cada vez más frecuente. Las enfermedades alérgicas afectan ya a alrededor del 30% de la población y las previsiones apuntan a que podrían alcanzar al 50% en las próximas décadas. En el caso de las alergias alimentarias infantiles, el incremento ha sido especialmente acusado: «Se han duplicado en los últimos 25 años», advierte.

La falta de especialistas tiene consecuencias directas para los pacientes, como listas de espera más largas y más dificultades para acceder a un diagnóstico preciso, explica el presidente de la SEAIC. Esto afecta especialmente a alergias complejas, como las alimentarias, a medicamentos o al veneno de himenópteros, que pueden desencadenar anafilaxias, la reacción alérgica más grave y potencialmente mortal. Además, el retraso en el diagnóstico y el tratamiento precoz puede empeorar la evolución de la enfermedad. «En muchos casos, si haces un diagnóstico correcto y aplicas inmunoterapia a tiempo, puedes mejorar mucho la situación del paciente», señala.

La insularidad agrava todavía más el problema. Por el momento, una de las alergólogas del sistema público se desplaza periódicamente entre Mallorca, Menorca e Ibiza para pasar consulta. «Hay una inequidad evidente respecto al resto de España», sostiene Dávila. La SEAIC considera que Balears debería contar, como mínimo, con una estructura estable en cada isla.

A todo esto se le suma otro suma otro déficit: la formación universitaria. La alergología no existe como asignatura específica en la Facultad de Medicina de Balears, una situación que también se ha abordado esta semana en Alergomenorca. «Si un médico no ha estudiado alergología, es difícil que luego reconozca bien estas enfermedades», advierte el especialista. Pese a las críticas, Dávila se ha reunido con el IB-Salut y asegura haber encontrado predisposición: «Nos han transmitido que quieren seguir creciendo», explica. Sin embargo, insiste en que hace falta una hoja de ruta concreta: «No basta con ir sacando plazas poco a poco. Hace falta un plan claro para implantar la alergología en Balears».

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