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Un alto cargo del Govern Armengol se desmarcó de las mascarillas corruptas

Un alto cargo del Govern Armengol se desmarcó de las mascarillas corruptas

Un alto cargo del Govern Armengol se desmarcó de las mascarillas corruptas / DM

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Matías Vallés

Matías Vallés

Francina Armengol obligó a su Govern a arrodillarse en pleno ante la presunta organización criminal de Koldo García y Víctor de Aldama. Como premio, será señalada en la sentencia del Supremo. La postración colectiva empieza por la propia presidenta en su cariñosa correspondencia con el jefe de Prostitución del ministerio de Fomento, enlaza con la consellera y todavía hoy diputada Patricia Gómez que interrumpía sus vacaciones de agosto y vaciaba su agenda para recibir a los jerarcas mafiosos, y desemboca en dos aquiescentes directores generales del IB-Salut, llamados Juli Fuster y Manuel Palomino. La contaminación de aquel PSOE se propaga a otros cargos de la conselleria de Sanidad, pero son demasiado insignificantes para ser denunciados en esta sección, tenemos una reputación que defender.

El párrafo anterior está documentado con todo detalle en el informe de la Guardia Civil para la Audiencia Nacional, que habrán degustado ustedes. Sin embargo, en las trescientas páginas también se describe, sin subrayarla, la astucia de un alto cargo del Govern que supo desmarcarse en todo momento de dos operaciones como mínimo fraudulentas. A saber, mascarillas inútiles jamás utilizadas, y tests obligatorios pero inconstitucionales de la covid. La excepción al PSOE balear solícito con Aldama responde por Atanasio ‘Nacho’ García Pineda, a la sazón director general de Asistencia Sanitaria del IB-Salut, nada menos.

Pese a su posición comprometida, y a que las órdenes de Armengol eran obedecer a la presunta organización criminal en todo lo que insinuara, García Pineda supo esquivar la implicación. A la mallorquina, es decir, con la elegancia de no darse por muy aludido. No les aburriremos con un recuento de los intercambios con los corruptos abrazados por el PSOE, nos limitaremos a sonsacar las evasivas del director general frente a las exigencias chulescas de la trama:

«He trasladado tu información al Servicio de Salud», ante la insinuación de que debía ponerse firmes y en primera posición de saludo.

«Trasladé vuestras propuestas al Servicio de Salud, sigo a la espera de que me digan algo», cuando la intimación contiene ya la amenaza latente de que no sabe quién le está hablando.

«Tengo mucho lío», para sacárselos de encima a la tercera que va la vencida.

Sin una salpicadura ni una sola concesión expresa, con el formulismo nada comprometedor de un mero acuse de recibo. Comparen este distanciamiento con la implicación sonrojante de Armengol y sus esclavos. No existe una sola comunicación de García Pineda, y la UCO ha espulgado los wasaps y mails a conciencia, que no pueda defenderse hoy ante el tribunal más exigente. Un socialista optimista, valga la redundancia, utilizará esta excepción como un ejemplo de pureza. Por desgracia, solo confirma que todos los altos funcionarios conocían el juego corrupto de Koldo/Aldama, pero eligieron libremente entregarse a la banda.

García Pineda, a quien no tengo el gusto de conocer, engrosa a la mallorquina el linaje de la alto cargo de la Generalitat valenciana que se negó a pagarlos foros fraudulentos de Iñaki Urdangarin, gracias a lo cual fue destituida por su honradez. Así funciona el partido único PP/PSOE. Y la instrucción de la Audiencia Nacional refuerza la convicción de que el segundo alto cargo más escéptico era el propio Juli Fuster, persuadido de la grosera corrupción de los Aldama pero que no se atrevió a enfrentarse a su esposa consellera y mucho menos a su presidenta. Intentó frenar las PCR, pero compró las mascarillas fraudulentas, con el detalle revelador de que omitió su procedencia. Es la única remesa en que se produjo el olvido, por tanto, deliberado.

El sur de Mallorca ha copado las instituciones a excepción de Jaime Martínez y Antoni Costa, en ambos casos impuestos por Madrid y que jamás ocuparían sus cargos si la decisión dependiera de sus correligionarios meridionales. A alguien puede sorprenderle que la hegemonía del triángulo Campos/Felanitx/Santanyí venga acompañada por la entrega del control de la costa del resto de la isla a empresarios vecinos, o incluso con apellidos compartidos. No hay lugar para el asombro, es el PP de toda la vida, con el dinero a cuestas. Y sin oposición.

En la imagen que hoy nos ilustra, nos sumamos a la campaña para podar o talar la vegetación que impide la visión en condiciones de los monumentos emblemáticos. Según se observa en la parte inferior de la foto, captada el reciente 25 de abril, las hojas contaminantes bloquean la admiración boquiabierta que exige la Lonja. Esas plantas son un atentado contra el patrimonio de dimensiones ‘inabastables’, y requieren un exterminio inmediato. De postre, dejaremos un asunto capital a debate. Acabo de concluir que Mallorca es uno de los peores países del mundo para comer si pagas, y de los mejores si estás invitado a una casa.

Reflexión dominical conveniente: «Un mallorquín siempre preferirá la convención a la convicción».

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