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Palma simuló el rescate de un barco con infectados como el que se realizará en el crucero con hantavirus de Canarias

En el puerto se organizó el pasado mes un simulacro para atender a los tripulantes de un barco extranjero que enfermaron en la travesía hacia Baleares

En el simulacro se recogió el cadáver de un fallecido a bordo.

En el simulacro se recogió el cadáver de un fallecido a bordo. / GUILLEM BOSCH

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Hace apenas tres semanas el puerto de Palma se convirtió en el laboratorio de pruebas del rescate de un barco que llevaba a bordo tripulantes enfermos. Es casi un escenario idéntico al plan de evacuación que el próximo domingo tendrá que llevarse a cabo para atender a los pasajeros del crucero, con personas infectadas con el hantavirus, que fondeará á frente a las costas de Tenerife, tras una navegación de tres días desde Cabo Verde.

Para llevar a cabo este complejo operativo de atención médica la improvisación no existe. El personal que actúa sigue un protocolo previamente establecido, ya que son muchas las personas que se precisan para llevar a cabo esta atención médica tan arriesgada. En el simulacro organizado en el muelle de Palma quedó reflejado la dificultad que supone coordinar a tantas personas y lo necesario que es que cada persona tenga muy claro lo que tiene que hacer, porque de ello puede depender la vida de algún enfermo.

Fue el pasado día 17 de abril cuando más de 150 personas desplegaron un espectacular operativo de atención médica en el puerto de Palma. El día anterior el capitán de un barco extranjero avisó que a bordo se había detectado la presencia de fiebre hemorrágica, que es una enfermedad muy contagiosa. Un tripulante ya había muerto y dos de sus compañeros se encontraban en estado grave.

Al tratarse de un barco con bandera extranjera, como es el caso del crucero Hondius, todo la coordinación del rescate depende de Sanidad Exterior. Es un organismo público que forma parte del Ministerio de Sanidad, pero que necesita la colaboración de otros medios sanitarios y de emergencias de la comunidad donde se produce este escenario de posible contagio de una enfermedad grave.

Según explicaron los coordinadores del operativo, el objetivo de este simulacro era, precisamente, ir reuniendo experiencia y aplicarla después en un escenario real, como va a ser el recibimiento del crucero de lujo. Se hace un análisis completo de la coordinación de todos los operativos que intervienen, se detectan fallos y se buscan soluciones.

En estos casos la prioridad es que el virus que está a bordo del barco no se extienda al exterior, ya que si no se actúa de una manera coordinada siempre existe el peligro de que llegue a la población. Por ello hay que acotar el espacio donde actúa la enfermedad.

La protección de los sanitarios que tendrán que entrar en el crucero es muy importante. El personal ha de recibir una formación específica para saber de qué manera se tiene que colocar dicho traje, ya que de ello depende que no se produzca ningún contacto físico entre el sanitario y la persona enferma.

Para hacerse una idea aproximada de la dificultad de coordinación a la que se enfrentarán los responsables del rescate de Tenerife, teniendo en cuenta el simulacro que se realizó en Palma, en este operatiivo hay que movilizar a técnicos de emergencia, el Ejército, la Policía, Guardia Civil, los servicios sanitarios, el médico forense e incluso el juez, entre otros muchos. Además, el domingo habrá que movilizar a los medios aéreos, ya que los pasajeros del crucero serán trasladados en avión a sus respectivos países de origen. En el caso de los pasajeros españoles serán trasladados en avión a Madrid, para ingresar en un hospital, donde se mantendrán en cuarentena para comprobar si se han visto afectados, o no, con el virus.

Otra de las polémicas que ha suscitado el rescate de Canarias es sobre si se puede, o no, obligar a mantener cuarentena a los clientes del crucero que no muestran ningún síntoma de la enfermedad del hantavirus. Aunque desde el Ministerio de Sanidad se ha asegurado que existen leyes para obligar a superar dicha cuarentena, en realidad el tema no está tan claro, según aseguran algunos expertos. Recuerdan que, precisamente, en Mallorca también se produjo un caso que podría asimilarse al escenario que protagonizan los viajeros del crucero infectado. En Mallorca, en plena pandemia, el Govern obligó a un numeroso grupo de estudiantes, que habían viajado a la isla al terminar el curso, a que permanecieran aislados en un hotel de Palma al detectarse numerosos casos de contagio de coronavirus. La orden se aplicó, tanto a los infectados, como a los amigos que habían tenido contacto con ellos. La mayoría de chicos que estaban sanos denunciaron que se les estaba reteniendo en contra de su voluntad y de hecho un juzgado de Palma les dio la razón. La jueza ordenó al Govern que dejara salir de manera inmediata del hotel a todos estos estudiantes que no se habían contagiado. Solo se quedaron los que estaban contagiados. Las familias llegaron incluso a denunciar a la directora de salud pública de un delito de detención ilegal y un juzgado de Palma llegó incluso a abrir diligencias. Sin embargo, después se aplicó el sentido común y la denuncia quedó archivada. Este episodio lo que demostró es el vacío legal que existía ante estas situaciones, donde se supone que la prioridad es defender la salud pública para evitar que un virus se propague y enferme a la población.

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