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Análisis

Las enfermeras sí pueden dirigir centros de salud

La autora defiende que profesionalizar la gestión sanitaria exige superar prejuicios históricos y corporativismos estériles

Sede del IB-Salut en la calle Reina Esclaramunda de Palma.

Sede del IB-Salut en la calle Reina Esclaramunda de Palma. / DM

Angélica Miguélez Chamorro

El cine y la literatura nos enseñan que hay relatos que nunca nos cansamos de oír. Historias de lucha y de libertad llenan nuestros ratos libres y nos congratulamos todos cuando por encima de todo prevalece la justicia a normas injustas y anticuadas, que imponen unas pocas personas con mucho poder sobre los demás. La historia de Neus Salas y del Equipo de Atención Primaria de Manacor es uno de esos relatos, menos ostentoso y más del día a día, pero de la misma forma, reflejo de una injusticia que lleva siglos repitiéndose: el abuso de poder, real y fáctico, de unos pocos que quieren mantener su estatus por encima de todo.

Desde el 2019 Neus lidera el Equipo de profesionales del Centro de Salud de Manacor con el apoyo y reconocimiento de todo su equipo y de la organización. Ahora, un sindicato médico y una justicia que, como la Bella Durmiente, parece que se acaben de despertar de un sueño de 100 años, pretenden tirar por tierra una gestión impecable, y la posibilidad de que otras personas bien formadas y con competencias en gestión y liderazgo puedan desempeñar su trabajo para hacer excelente nuestro sistema sanitario.

Gestión sanitaria: ¿Título nobiliario o competencia profesional?

Durante décadas, la gestión de centros sanitarios en nuestro país se ha entendido más como una extensión del poder estamental que como una disciplina profesional técnica. Sin embargo, la realidad asistencial del siglo XXI nos dicta una verdad incómoda para algunos: la gestión no se hereda por el hecho de ser médico; se adquiere, se estudia y se demuestra.

En otras comunidades autónomas, este mismo contencioso lo ha perdido el sindicato médico, y hay enfermeras y médicos dirigiendo Centros de Salud sin ningún problema para nadie. Es algo normal que lidere y dirija el que mejor sabe hacerlo. Médicos y enfermeras tenemos competencias compartidas que se desarrollan según quien tiene más formación y experiencia en esa área, y se llevan a cabo cada día con absoluta normalidad.

La gestión sanitaria no es una «asignatura» de la carrera de medicina.

Existe una creencia errónea que vincula la capacidad de dirigir con la cualificación clínica diagnóstica. Se puede ser un maravilloso médico o enfermera, y un mal gestor, porque son competencias muy distintas. No todos los profesionales tienen los mismos talentos.

La gestión sanitaria no es una asignatura troncal del grado de Medicina. De hecho, si analizamos los planes de estudio actuales en España, la enfermería tiene una carga lectiva en gestión, legislación y administración sanitaria significativamente superior a la de medicina. Mientras que en los planes de medicina la gestión sanitaria es anecdótica, en el grado de Enfermería es una competencia troncal y transversal, diseñada para entender el sistema no solo como un lugar donde tratar pacientes, sino como una organización compleja que debe ser gestionada con eficiencia. La competencia de gestión sanitaria se adquiere en estudios postgrado y másteres universitarios al que acceden todas las profesiones sanitarias con titulación universitaria.

Liderazgo transformacional vs. Clasismo administrativo.

La gestión sanitaria especializada requiere hoy un liderazgo transformacional, para lo que necesitamos profesionales expertos en gestión con capacidad de inspirar, innovar, motivar y de generar una transformación positiva en el equipo. Cuando una persona gestiona desde la competencia y no desde el estatus, el impacto es inmediato en su equipo, porque genera un clima de confianza y reconocimiento, porque sabe ver el talento de cada uno de los integrantes del equipo y eso convierte al equipo en invencible y capaz de todo lo que su líder visione e inspire. Este impacto positivo se extiende a todas las áreas y procesos que gestiona, logrando una mayor calidad asistencial y consiguiendo una gestión competente que se traduce en mejores resultados de salud en la población, y en un sistema sanitario más humano y sostenible. Este liderazgo ha sido llevado a cabo por Neus Salas, junto con su equipo directivo en el Centro, y es valorado y reconocido por todos los profesionales. Pero esto no cuenta, no importa. ¡Hay que cesarla porque no es médico!

Desde mi experiencia.

Yo soy enfermera y me he dedicado a la gestión sanitaria 20 años. En el último puesto de gestión que estuve escribí, planifiqué e implementé, junto con un equipo excelente de profesionales el plan de Atención a las personas con enfermedades crónicas en nuestra comunidad autónoma. También lideré la gestión de la pandemia de la covid- 19 en las residencias de mayores, por supuesto con un gran equipo a mi lado, el líder solo no hace nada. Dentro de la crueldad del virus con las personas más frágiles y de lo duro de la situación, fue gratificante comprobar cómo todos los profesionales de diferentes ámbitos e instituciones trabajamos al unísono sin descanso por un solo objetivo: vencer al virus y evitar que las personas sufrieran. Fuimos la comunidad autónoma con menos exceso de mortalidad de 2020 de toda España, gracias al equipo que se constituyó entre todos y al trabajo conjunto de muchos profesionales. Y sí, lo lideró una enfermera con el soporte de un equipazo formado por médicos, enfermeras, trabajadores sociales de Atención Primaria, IB-Salut, Hospitales de agudos y de Atención Intermedia, 061, San Joan de Deu, Cruz Roja, IMAS, etc.

Un sindicato no puede decidir que el sistema sanitario no puede contar con el profesional más preparado para liderar.

Señores de SIMEBAL, su mensaje es claro: quieren un médico contra viento y marea sin importar su capacitación, competencia y liderazgo, aunque los médicos estén de acuerdo en que el director del Centro de Salud sea una enfermera contando con la figura de un coordinador médico. Ustedes no velan por la calidad de la atención ni por la excelencia en la gestión, si no por mantener un estatus mal entendido.

Le toca al Ib-salut poner un recurso si quiere contar con los mejores.

La gestión sanitaria debe ser reconocida como una competencia transversal, y debe estar profesionalizada para conseguir los mejores resultados para nuestros ciudadanos. El liderazgo no entiende de estatus, sino de competencia, de visión estratégica y de resultados. Si queremos una sanidad de futuro, debemos permitir que lideren los mejores, sin techos de cristal ni normativas obsoletas de hace 40 años. Este poderoso objetivo para alcanzar la mejor salud de la población está ahora en manos del Servicio de Salud. Si el IB-Salut no recurre nos deja claro al lado de quien se posiciona y a quien se somete, porque no es obligatorio que sea una enfermera la directora, pero es ético y deseable poner una enfermera si es el profesional con más competencia y con mayor reconocimiento de su equipo. Otra cosa sería un fraude.

Les debemos a los ciudadanos que las personas formadas, capaces y con talento estén donde las necesitamos, y a Neus Salas la necesita su equipo y los ciudadanos de Manacor en el puesto de directora.

Ernest Lluch fue el ministro que visionó el mejor sistema sanitario del mundo. Era economista, y hoy le debemos todo.

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