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La economía circular, escudo ante la escasez de materias primas

Balears afronta el reto de recuperar recursos propios para reducir su vulnerabilidad como territorio insular

Leticia Pou, Mariano Mtnez., Alejandro Dorado, Alejandro Sáenz, María Vera, Antonio Alonso, Rafael Ramis. Manuel Guerrero, Luis Moreno, Ángel Fdez., Marisa Goñi, Aina Canaleta, Neus Andreu, Celia Fdez., Josep Cifre.

Leticia Pou, Mariano Mtnez., Alejandro Dorado, Alejandro Sáenz, María Vera, Antonio Alonso, Rafael Ramis. Manuel Guerrero, Luis Moreno, Ángel Fdez., Marisa Goñi, Aina Canaleta, Neus Andreu, Celia Fdez., Josep Cifre.

Palma

La conversación sobre la economía circular tiene cada vez menos tintes de eslogan. Incluso ha traspasado el terreno de lo puramente medioambiental para afrontar que debe dar respuesta a situaciones como la excesiva dependencia de la importación de recursos materiales. El pasado lunes, el II Foro Economía Circular, organizado por Diario de Mallorca y la Fundación para la Economía Circular, reunió en el Club Diario de Mallorca a expertos, administraciones y empresas para abordar esta problemática y los retos de la transición energética, digital e industrial en el mundo, en Europa, en España y en Balears. El foro contó con el patrocinio de Hormort, Adalmo y la Conselleria de Empresa, Autónomos y Energía; y con la colaboración de Ecolec y Tirme.

La directora de Diario de Mallorca, Marisa Goñi, abrió la jornada y recordó que las materias primas críticas han entrado en el debate público por su dimensión política y geoestratégica.

Continuando la apertura del acto, Mariano Martínez, presidente de la Fundación para la Economía Circular, apreció que el encuentro se celebraba en un «momento especialmente oportuno e importante», aludiendo a la crisis energética tras los conflictos en Oriente Próximo. Defendió que pasar de los combustibles fósiles a energías limpias requiere litio para baterías, cobalto para vehículos eléctricos, o tierras raras para aerogeneradores. Sin esos materiales, advirtió, la transición ecológica, energética y tecnológica «no va a ser posible o va a estar muy comprometida», y añadió que la respuesta pasa por cerrar ciclos, reciclar mejor y diseñar productos reparables, recuperables y duraderos.

En la primera mesa, los conferenciantes trataron la problemática y la estrategia de las administraciones.

En la primera mesa, los conferenciantes trataron la problemática y la estrategia de las administraciones. / B. Ramon

Diego Viu, director general de Economía Circular, Transición Energética y Cambio Climático del Govern, apuntó que, más que un «momento bisagra», como algunos dicen, estamos en una «encrucijada histórica». Recordó que la condición insular hace que nuestra comunidad sufra de forma reforzada cualquier dependencia exterior. «Todo lo que no se transforme, recupere o gestione en las islas incorpora más costes y más vulnerabilidad». Y sentenció que «estamos en una economía que cada año necesita un crecimiento infinito y tenemos recursos finitos».

Completó la inauguración Alejandro Dorado, comisionado para la Economía Circular del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, recordando que la economía circular no puede reducirse al reciclaje, pues «tiene una dimensión de competitividad, empleo, seguridad económica y autonomía». También señaló que debemos desacoplar el crecimiento económico del consumo infinito de materiales, mediante la descarbonización y la circularidad.

Marisa Goñi, directora del Diario de Mallorca, abrió la jornada.

Marisa Goñi, directora del Diario de Mallorca, abrió la jornada. / B. Ramon

Europa dejó de producir

El bloque técnico lo abrió Antonio Alonso, doctor ingeniero de minas del IGME-CSIC, con una visión global de los recursos minerales. Distinguió entre minerales críticos, tierras raras y minerales esenciales. Los críticos, precisó, lo son para una economía determinada y pueden variar según la lista europea, estadounidense o china. Las tierras raras son de difícil localización y procesamiento. Los esenciales, como las calizas para fabricar cemento, sostienen actividades básicas aunque no siempre aparezcan en las listas estratégicas.

Mariano Martínez preside la Fundación para la Economía Circular.

Mariano Martínez preside la Fundación para la Economía Circular. / B. Ramon

No se anduvo con rodeos al apuntar que Europa no carece necesariamente de minerales, pero ha dejado de explotarlos y se ha convertido sobre todo en una economía transformadora. «Eso la hace depender del extractor o del procesador». Alonso insistió en que no basta con querer producir en Europa. «Hace falta exploración, permisos, inversión, conocimiento geológico y aceptación social». Señaló también que la minería actual ya no responde a la imagen clásica del minero de carbón, sino que se parece más a un centro tecnológico con sistemas automatizados y alta presencia de ingeniería.

El experto vinculó los minerales críticos con la energía, la digitalización y la defensa. «La vulnerabilidad no está solo en extraer, sino también en refinar y procesar. De ahí que la cadena completa, desde el yacimiento hasta el producto final, se haya convertido en una cuestión estratégica». Alonso quiso recalcar, a modo de advertencia, que no todo se resuelve reciclando. «La durabilidad y la reparación son tan importantes como la recuperación de materiales».

Diego Viu, director general Economía Circular y Transición Energética.

Diego Viu, director general Economía Circular y Transición Energética. / B. Ramon

La UE busca actuar como bloque

Paz Velasco, jefa de unidad de la Dirección General de Asociaciones Internacionales de la Comisión Europea, intervino por videoconferencia para explicar las medidas internas y externas de la Unión. Las materias primas críticas, expuso, son necesarias para la transición verde, la digital, la defensa y el espacio. Sin embargo, la UE depende de países terceros en buena parte de la cadena.

El Reglamento europeo de Materias Primas Fundamentales fija objetivos para 2030. Al menos el 10% del consumo anual de materias primas estratégicas deberá proceder de extracción en la UE, el 40% del procesamiento deberá realizarse dentro de la Unión y el 25% deberá venir del reciclaje interno. Además, ningún tercer país debería concentrar más del 65% del suministro europeo de una materia prima estratégica.

Velasco defendió que la clave está en actuar «como 27». La UE tiene peso económico, pero pierde fuerza cuando cada Estado negocia solo. Por eso, Bruselas impulsa proyectos estratégicos, compras conjuntas y asociaciones con terceros países mediante la estrategia Global Gateway. En el debate posterior, admitió que la dependencia de China responde a un fallo de cálculo y de análisis geopolítico, aunque subrayó que la Unión ya trabaja para diversificar proveedores y reforzar cadenas de valor.

Mesa de perspectivas de los patrocinadores. Josep Cifre (Adalmo), Neus Andreu, Aina Canaleta (Tirme), Luis Moreno (Ecolec) y Manuel Guerrero (moderador).

Mesa de perspectivas de los patrocinadores. Josep Cifre (Adalmo), Neus Andreu, Aina Canaleta (Tirme), Luis Moreno (Ecolec) y Manuel Guerrero (moderador). / B. Ramon

Circularidad más allá del contenedor

Dorado, centrándose en España, recordó que la economía circular «no es solo gestión de residuos ni se limita al reciclaje». El modelo de producir, consumir y tirar, afirmó, es irracional en un planeta finito. «La prevención, la reparación, la reutilización, el ecodiseño y la moderación de la demanda deben ganar peso». Y ejemplificó: «No hace falta cambiar de móvil cada año si los productos pueden recibir actualizaciones y alargar su vida útil».

El comisionado explicó que España debe combinar reciclaje, recuperación de pasivos mineros, conocimiento de recursos propios y despliegue industrial. El PERTE de Economía Circular y las ayudas a bienes de equipo de energías renovables buscan impulsar proyectos de reciclaje, segunda vida, ecodiseño y digitalización. Sostuvo que además de buscar proveedores fuera, cabe mirar también hacia la propia provisión.

Ángel Fernández, presidente de honor de la Fundación para la Economía Circular.

Ángel Fernández, presidente de honor de la Fundación para la Economía Circular. / B. Ramon

María Vera, directora de políticas de Recycling Europe, expuso que las materias primas fundamentales son claves para la descarbonización y la competitividad europea, pero el reciclaje necesita condiciones de mercado. Citó el caso de los residuos eléctricos y electrónicos, uno de los flujos de mayor crecimiento en la UE, y recordó que se recicla menos del 40%. También señaló que una tonelada de móviles desechados contiene más oro que una tonelada de mineral de oro, mientras millones de teléfonos siguen guardados en hogares europeos.

Vera defendió cuatro prioridades. Mejorar el diseño para el reciclaje, aumentar la recogida de residuos, impulsar la demanda de materiales reciclados y eliminar barreras al mercado único. Avisó de que «sin demanda, no habrá reciclaje suficiente», y alertó: «La futura Ley europea de Economía Circular debería armonizar criterios, aclarar cuándo un residuo deja de serlo y crear un mercado único de materiales reciclados».

Alejandro Sáenz de San Pedro, conseller de Empresa, Autónomos y Energía.

Alejandro Sáenz de San Pedro, conseller de Empresa, Autónomos y Energía. / B. Ramon

Minería, reciclaje y precio

La primera mesa redonda, moderada por Leticia Pou, reunió a Alonso, Velasco, Dorado y Vera en torno a la problemática y la estrategia de las administraciones. Alonso defendió la necesidad de minería y exploración. Vera subrayó el papel del reciclaje y la innovación tecnológica. Dorado insistió en prevención, reparación y moderación del consumo. Velasco puso el acento en la acción conjunta europea y las alianzas internacionales.

Los cuatro coincidieron en que los objetivos europeos no se alcanzarán solo con declaraciones. Hacen falta permisos más claros, financiación, proyectos viables y demanda para los materiales secundarios. El precio fue uno de los puntos centrales. Los materiales vírgenes suelen ser más baratos que los reciclados, aunque no incorporen todos sus costes ambientales o estratégicos. De ahí las referencias a fiscalidad, compra pública verde, incentivos, contenido reciclado y vigilancia de mercado.

Balears como laboratorio vulnerable del consumo. Velasco puso el acento en la acción conjunta europea y las alianzas internacionales.

Los cuatro coincidieron en que los objetivos europeos no se alcanzarán solo con declaraciones. Hacen falta permisos más claros, financiación, proyectos viables y demanda para los materiales secundarios. El precio fue uno de los puntos centrales. Los materiales vírgenes suelen ser más baratos que los reciclados, aunque no incorporen todos sus costes ambientales o estratégicos. De ahí las referencias a fiscalidad, compra pública verde, incentivos, contenido reciclado y vigilancia de mercado.

Parte del público asistente al foro.

Parte del público asistente al foro. / B. Ramon

Balears como laboratorio vulnerable

La segunda mesa reunió a los patrocinadores del Foro. Josep Cifre, director de Desarrollo de Adalmo, recordó que la empresa lleva más de medio siglo trabajando en recuperación de residuos. Reivindicó el papel de los gestores como nuevos mineros y defendió que cada kilo que no se recupera por falta de autorización o de agilidad administrativa es un recurso que se pierde. «Hacen falta instalaciones, separación por flujos y mercado para los materiales».

Neus Andreu, responsable del departamento de Residuos y Economía Circular del Govern, recalcó el papel de la administración en autorización, inspección, planificación y trazabilidad. «Balears debe mejorar la recogida separada y avanzar hacia objetivos más exigentes de reciclaje y reutilización». Reclamó una hoja de ruta propia, adaptada a la realidad insular, y un marco regulador que armonice criterios sobre la condición de residuo.

Aina Canaleta, de Tirme, defendió que Mallorca dispone de un sistema capaz de combinar valorización material y energética para gestionar residuos en un territorio aislado. La insularidad obliga a hacerlo bien, dijo, porque importar siempre genera vulnerabilidad. Destacó que la valorización energética no impide recuperar metales de las escorias y que la escasez debe empujar a innovar, implantar nuevas tecnologías y asumir riesgos.

Luis Moreno, director general de la Fundación Ecolec, señaló que Balears está por encima de los objetivos europeos de recogida, pero el reto sigue siendo llegar al ciudadano. La ciudadanía sabe dónde están los contenedores de pilas, pero no siempre qué hacer con un móvil, una plancha o una batidora. Hay que ponerlo fácil, insistió, para que esos aparatos vuelvan al circuito aunque no se compre uno nuevo.

La jornada dejó un espació para el café y el networking.

La jornada dejó un espació para el café y el networking. / B. Ramon

Hacer fácil el mensaje

En la clausura, Ángel Fernández, presidente de honor de la Fundación para la Economía Circular, vinculó la escasez de materias primas con la descarbonización, la seguridad y el bienestar de las próximas generaciones. «No se puede comer dinero», resumió para advertir de que la economía necesita recursos reales y cadenas de suministro seguras.

El conseller de Empresa, Autónomos y Energía, Alejandro Sáenz de San Pedro, cerró el foro. «La economía circular afecta a la autonomía de territorios como Balears». Afirmó que el Govern avanza con transparencia, seguridad, rigor normativo y colaboración entre sector público y privado. La circularidad es el camino, concluyó, pero su éxito dependerá también de hacer el mensaje comprensible y los procedimientos más fáciles.

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