Así será el nuevo Hospital de Son Dureta: Las obras ya alcanzan el 65% de desarrollo, con el centro de salud como la parte más avanzada
El complejo sociosanitario, de 240 plazas de hospitalización, entra en la fase de instalaciones, con la previsión de completar el proyecto en la primera mitad de 2027, tras una inversión de 89 millones de euros

Bernardo Arzayus

Las obras del nuevo Hospital de Son Dureta empezaron en marzo de 2023 y terminarán, según las previsiones actuales, en la primera mitad de 2027, tras una inversión de 89 millones de euros que está levantando un complejo sociosanitario de 240 plazas de hospitalización en habitaciones dobles, pero de uso individual, un hospital de día rehabilitador, un centro de salud para 20.000 tarjetas sanitarias y un servicio de urgencias de Atención Primaria.
Estos servicios, según detallan Toni Fuster y Xisco Bosch, coordinador del proyecto de la Oficina Técnica de la Cronicidad y subdirector de Infraestructuras del Servei de Salut, se distribuyen en tres edificios interconectados de planta baja, tres pisos y un aparcamiento subterráneo. Estos tres bloques se encuentran "actualmente desarrollados al 65%, con la obra civil ya muy avanzada y en fase de acabados e instalaciones, con una inversión realizada hasta la fecha de 56 millones de euros", concretan.
Explican también que en estos momentos trabajan en los 35.000 metros cuadrados de superficie del Hospital de Son Dureta un total de 160 trabajadores de 48 subcontratas distintas, lo que habla de la complejidad de desarrollar un proyecto de esta envergadura, que mantiene actividades de forma simultánea en prácticamente todos los rincones de los tres inmuebles interconectados.
Al mismo tiempo, Fuster y Bosch destacan de la infraestructura "la integración de todos los servicios, la construcción modular que facilita la renovación futura de sus distintos equipamientos y la integración de cada zona hospitalaria con el entorno al aire libre, como si fuera una extensión de las mismas". También destacan la voluntad de construir un centro amplio y cómodo que sirva fundamentalmente al objetivo principal: que el paciente se pueda recuperar y retomar su vida de la mejor manera y en el menor tiempo posible, gracias a la ayuda de médicos, geriatras, personal de enfermería especializado, fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales, farmacéuticos y también trabajadores sociales, todos enfocados en la curación de los pacientes y su vuelta a la vida diaria.
Por este motivo, se trata de tres edificios amplios y luminosos, detallan. Las 240 habitaciones son individuales y exteriores; los edificios ordenan en su distribución oficinas y espacios administrativos en la fachada de Andrea Doria y zonas para la recuperación del paciente en la fachada posterior, con vistas al bosque de Bellver y al castillo, como gimnasios, zonas de reuniones con familiares y distintas dependencias para los diferentes tratamientos especializados.
"En Son Dureta se ha dado prioridad a construir un centro de espacios abiertos, donde la luz natural predomine en todo el edificio", manifiesta Xisco Bosch. "Un equipamiento que utiliza materiales muy cálidos que contribuyen a otorgar la tranquilidad y paz que necesitan los pacientes, usuarios con estancias un poco más largas de lo habitual. Por eso también es importante la visión exterior que los edificios proporcionan a los usuarios, pues esa luz natural contribuye a que no se desorienten", señala.
"No será un centro sanitario con una tecnología puntera", avanza Toni Fuster. "Aunque habrá un servicio de radiología, de farmacia y también de análisis, la especialidad será el tratamiento de unos pacientes que llegarán al centro ya diagnosticados".

Los nuevos edificios priman los eapacios amplios y luminosos, con vistas al bosque de Bellver / Bernardo Arzayus
Un centro de cuidados donde la tecnología más importante son las personas
"Son Dureta será básicamente un hospital de cuidados", subraya. "Un centro en el que la tecnología más importante son las personas que prestan el servicio".
El futuro centro de salud atenderá a una población de 20.000 tarjetas sanitarias, mil más que el centro de salud de Santa Catalina, lo que permitirá descongestionar otros centros cercanos. Tendrá servicio de pediatría y un servicio de urgencias de Atención Primaria. El usuario descubrirá el número y la ubicación de su consulta con solo introducir su tarjeta en un escáner de la recepción, en unas dependencias muy amplias para las consultas, interconectadas por el espacio interior para facilitar el trabajo de la enfermería.
El edificio conectará con el Hospital de Día Rehabilitador, donde asistirán pacientes ingresados y también aquellos que ya se encuentren en sus casas, pero acudan periódicamente a rehabilitación. Además de un gran gimnasio de recuperación con vistas al bosque de Bellver y de salas específicas de tratamientos, contará con una sala insonorizada para logopedia y dos dependencias para entrenar las dificultades de la vuelta a casa, con un baño con bañera y una cocina completa.
Lo que no cambiará con los nuevos edificios será el nombre del complejo, que se seguirá llamando Hospital de Son Dureta.
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