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Catalina Amer, presidenta de la asociación Lectura Fàcil de les Illes Balears: "Pedimos que se adapten más libros en las islas"

La asociación Lectura Fàcil de les Illes Balears organiza clubes de lectura fácil en bibliotecas públicas de Mallorca, dirigidos a diversos colectivos, desde personas con discapacidad intelectual hasta grupos de mujeres con escasa vida social

Amer insiste que "aún falta mucho trabajo por hacer para fomentar la lectura a la población en general"

Catalina Amer, presidenta de la asociación Lectura Fàcil de les Illes Balears

Catalina Amer, presidenta de la asociación Lectura Fàcil de les Illes Balears / MANU MIELNIEZUK

Palma

“La lectura sigue siendo una asignatura pendiente para una parte de la población”. Así lo defiende Catalina Amer, presidenta de la asociación Lectura Fàcil de les Illes Balears, quien reclama más implicación institucional y editorial para ampliar la oferta de libros adaptados en el archipiélago. “En Baleares solo tenemos dos libros editados en lectura fácil, por lo que nos gustaría que el Govern y el Consell de Mallorca dieran ayudas a las editoriales para realizar adaptaciones”, afirma.

La lectura fácil es una norma internacional que busca adaptar textos para facilitar su comprensión a personas con dificultades lectoras. Amer opina que es necesario garantizar el acceso a la información y a la cultura. “Estamos rodeados de información escrita, pero, si no la entendemos, no podemos ejercer nuestros derechos”, señala la presidenta.

Actualmente, las personas con discapacidad intelectual, así como personas mayores, gente con bajo nivel educativo o personas recién llegadas que están aprendiendo catalán o castellano son “algunos de los principales beneficiarios de este tipo de lectura”. Sin embargo, la falta de materiales disponibles sigue siendo “una barrera importante”.

Un derecho que aún no llega a todos

La asociación nació en 2015 impulsada por un grupo de docentes, entre ellos la filóloga catalana Pia Verger. En sus inicios, el objetivo principal era “acercar la lectura a personas mayores, especialmente aquellas que nunca habían leído en catalán”. Con el tiempo, el proyecto ha evolucionado hacia un enfoque más amplio e inclusivo.

La lectura es aprendizaje, conocimiento y también ocio; pero, sobre todo, es un derecho”, insiste Amer. Aun así, denuncia que la lectura fácil sigue siendo poco conocida fuera del ámbito de las entidades sociales. “Hay profesores de secundaria que no la conocen, y en muchas librerías no hay libros disponibles”, añade. Además, la presidenta destaca que “países como Suecia y España lideran la edición de libros en lectura fácil”, aunque este impulso no se refleja de igual manera en todas las comunidades autónomas.

Proyectos de la asociación

Uno de los pilares de la asociación son los clubes de lectura fácil, que se desarrollan principalmente en bibliotecas públicas de Mallorca. En estos eventos, los participantes leen en voz alta, sin obligación, acompañados por un dinamizador que guía la sesión. “No solo es leer, es compartir; porque también hay una parte social muy importante: hacer comunidad”, explica Amer.

Actualmente, existen clubes dirigidos a distintos colectivos, como personas con discapacidad intelectual, enfermos de Parkinson y sus familiares, o grupos de mujeres con escasa vida social. También se están impulsando nuevas iniciativas “en barrios y municipios como Son Gotleu, Portocolom, Sineu o Alcúdia”. Asimismo, la asociación trabaja en la difusión de la lectura fácil a través de redes sociales y participa en eventos “como la semana del libro a mediados de junio u otras jornadas específicas organizadas en Palma”.

Claves de la lectura fácil y plan de futuro

La adaptación de libros a lectura fácil sigue unas pautas concretas. Según la presidenta, “estos textos no deben tener más de 160 páginas y destacan por el uso de frases simples, una estructura clara por capítulos y párrafos, la letra grande y la eliminación de saltos temporales”. El objetivo es “facilitar la comprensión sin perder el sentido original de la obra”.

Por otra parte, Amer considera que la inteligencia artificial puede ser “una herramienta útil, pero la revisión humana sigue siendo imprescindible”. Asimismo, a pesar de los avances, Amer reconoce que todavía queda mucho camino por recorrer. “Se editan muchos libros, pero falta fomentar la lectura en general”, concluye Amer, con cierto pesimismo.

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