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Hablar de sexo en casa sigue siendo tarea de las madres, según un estudio de la UIB

Los jóvenes universitarios prefieren hablar sobre su sexualidad con sus madres, cuestión que mejora la confianza pero revela una desigualdad en los cuidados educativos

Rosario Pozo, Victòria Quesada y Maria Antònia Gomila, autoras del estudio de la UIB

Rosario Pozo, Victòria Quesada y Maria Antònia Gomila, autoras del estudio de la UIB / UIB

Comenzar las charlas sobre sexo con los jóvenes sigue siendo tarea de la madre. Así lo revela un estudio de la Universidad de las Illes Balears que cuenta con la participación de 457 jóvenes universitarios y concluye que la figura de la madre se asocia con mayor autoeficacia sexual, es decir, más confianza para gestionar situaciones sexuales.

Este patrón demuestra que los jóvenes tienen más confianza para hablar de temas sexuales con sus madres, pero también revela cierta desigualdad en los cuidados educativos.

El estudio también señala que tanto las chicas como los chicos prefieren hablar de su sexualidad con sus madres que con sus padres. Sin embargo, las chicas lo hacen más, cuestión que refleja que la responsabilidad de acompañar, escuchar y explicar en temas de sexualidad, continúa feminizada.

Aunque ambos géneros se benefician de hablar de estos temas con sus madres, en el caso de ellas se observa con mayor claridad la cadena: hablar > sentirse más seguras > creencias más saludables > menos mitos sexuales. En ellos esta ruta también aparece, pero más débil.

Otras tendencias

El artículo también destaca que quienes hablan más y de forma más abierta con sus madres sobre sexualidad, tienden a sentirse más capaces de poner límites, tomar decisiones, expresar deseos o desenvolverse con seguridad en sus relaciones.

Esa confianza ayuda a desmontar mitos sobre el sexo y presenta menos ideas erróneas en temas como la anticoncepción, infecciones de transmisión sexual, masturbación o roles de género.

Asimismo, la investigación insiste en que no basta con hablar del tema, importa de qué forma se hace. La comunicación abierta, afectiva, crítica y respetuosa favorece una sexualidad más informada y autónoma.

Por el contrario, la comunicación con el padre no aparece asociada de forma significativa ni con la autoeficacia sexual, ni con las creencias saludables, ni con la reducción de mitos.

La sobrecarga mental de las madres

Estos resultados aunque demuestran la confianza de los jóvenes en la figura materna, también son una señal de alarma sobre la sobrecarga mental y afectiva que asumen muchas mujeres dentro de la familia. No solo se espera de ellas que cuiden, organicen y sostengan el bienestar cotidiano, sino también que abran conversaciones difíciles, gestionen dudas, prevengan riesgos y acompañen emocionalmente a hijos e hijas en un terreno complejo.

Asimismo, esta tarea exige tiempo, información, disponibilidad emocional y trabajo reflexivo. Por ello, el estudio muestra tanto que la comunicación materna es valiosa, como que continuamos depositando sobre las madres estas funciones educativas, que pocas veces se reparten de manera justa.

Por ello, el reto, además de mejorar la comunicación familiar, es avanzar hacia una corresponsabilidad en la educación afectivo-sexual.

El artículoTalking sex at home: Family communication, sexual self-efficacy, beliefs, behaviors, and gender differences ha sido elaborado por Victoria Quesada, Maria Antònia Gomila, Rosario Pozo Gordaliza y Lídia Sánchez Prieto.

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