Juicio a un metre por acoso sexual a una trabajadora en un hotel en Playas de Muro
La fiscalía solicita un año y medio de prisión para uno de los responsables del restaurante del establecimiento por hostigar a su subordinada con comentarios y propuestas sexuales
El ministerio público también reclama que el acusado sea inhabilitado para ejercer su profesión durante casi dos años

Víctima y acusado trabajaban en un hotel en Playas de Muro en el verano de 2023. / NELE BENDGENS

Un juzgado de Palma enjuiciará próximamente a un metre por acoso sexual en el trabajo a una empleada durante la temporada turística de 2023 en un hotel de Playas de Muro. La fiscalía solicita para el encausado, de 41 años de edad, una condena de un año y medio de cárcel.
El hombre, que era uno de los responsables de dirigir el servicio de comedor en el restaurante del establecimiento, presuntamente hostigó a su subordinada con comentarios inapropiados y propuestas sexuales, pese a la negativa de esta.
El ministerio público le considera autor responsable de un delito de acoso sexual en el ámbito laboral. Además de reclamar un año y medio de prisión, también pide que sea inhabilitado para el ejercicio de su profesión durante 21 meses.
La acusación pública interesa que se le prohíba aproximarse a menos de 300 metros a la trabajadora perjudicada durante un periodo de dos años, así como comunicarse con ella por el mismo plazo. Y también solicita una medida de dos años de libertad vigilada, que se cumpliría con posterioridad a la pena de prisión.
En concepto de responsabilidad civil, el fiscal reclama que el acusado indemnice a la víctima con 2.000 euros por el daño moral ocasionado.
El hombre fue citado hace varios días para comparecer en la sede judicial de Vía Alemania, en Palma, para la celebración de una vista previa, si bien no se alcanzó ningún tipo de acuerdo entre las partes y el juicio se pospuso para el próximo mes de mayo.
Según la versión del ministerio público, los hechos se remontan al verano de 2023. Entre los meses de julio y octubre de ese año, el acusado era el jefe directo de la perjudicada. Ambos trabajaban en un hotel de las Playas de Muro.
El sospechoso, que carece de antecedentes penales, animado por el propósito de satisfacer sus deseos sexuales y aprovechando su posición de superioridad laboral, cuando ambos se hallaban prestando servicios en su puesto de trabajo realizó comentarios y propuestas inapropiadas como por ejemplo “hacemos un trío” o “qué guapa eres”, según la fiscalía.
Además, incluso llegó a pedir a la empleada que entraran en un almacén pequeño ellos dos solos durante las horas de trabajo para posteriormente solicitarle que le enviara imágenes de ella y cogerla de la mano, a lo que ella se opuso frontalmente y salió corriendo, según el relato de hechos del ministerio público.
Como consecuencia de lo ocurrido, la perjudicada sufrió las lógicas consecuencias de incomodidad, desagrado y malestar.
Acusación particular
Por su parte, la acusación particular, en representación de la víctima, reclama para el encausado dos años de cárcel y su inhabilitación para desempeñar su profesión también durante dos años por un delito de acoso sexual. En concepto de responsabilidad civil, interesa una indemnización de 10.000 euros por los daños y perjuicios sufridos.
Según la tesis de la acusación, el acoso se inició entre los meses de julio y octubre de 2023, cuando la mujer empezó a recibir de su superior directo, que era el segundo metre del establecimiento, comentarios sobre su aspecto físico y propuestas inadecuadas de contenido sexual. Estos hechos sucedieron en el centro de trabajo, en un hotel en las Playas de Muro.
En concreto, la acusación señala que la trabajadora perjudicada se sentía muy incómoda e invadida, observada y valorada laboralmente de forma sexualizada por el acusado.
En septiembre, dentro de una habitación de aires acondicionados, el sospechoso presuntamente le pidió unas fotografías de contenido sexual de su teléfono móvil, le tocó la mano y la invitó a acudir a su domicilio al salir del trabajo. La mujer se negó y logró salir de la habitación.
Otro día, estando en el office, le pidieron al acusado si podía, junto con otra compañera, bajar unas cajas, momento en el que él les comentó si querían hacer un trío. Desde ese momento, ella se mantuvo más alerta, cohibida y con miedo. Se puso en contacto con el responsable sindical y con el jefe metre para explicarles la situación. Este último le indicó que hablaría con el hombre para que no continuara con ese comportamiento.
En otra ocasión, cuando la empleada se dirigía a cambiarse al vestuario, el sospechoso le pidió si podía acompañarla, a lo que esta se negó.
Finalmente, la mujer se vio desbordada emocionalmente y solicitó la baja laboral. El 31 de octubre de 2023 se liquidó su contrato laboral al haber finalizado. En marzo de 2024, se contactó con ella para iniciar la nueva temporada en el mismo puesto y con las mismas funciones. La víctima rechazó reincorporarse por la situación de acoso que padeció. Según la acusación, este comportamiento del hombre se habría repetido con otras empleadas.
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