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Boulevard

El Govern se desmarca ‘in extremis’ de un viaje de Cooperación con el Fons Mallorquí de Solidaritat

Manuel Pavón, director general de Inmigración, renuncia a una expedición a Senegal en el último minuto, al tiempo que Calvià se retiraba de la asociación

Mallorca no tiene la exclusiva ni de los desastres. En Lanzarote también lanzan mensajes de socorro ante el robo de la isla por extranjeros pudientes. El teléfono es la línea principal del cabildo lanzaroteño, equivalente al Consell.

Mallorca no tiene la exclusiva ni de los desastres. En Lanzarote también lanzan mensajes de socorro ante el robo de la isla por extranjeros pudientes. El teléfono es la línea principal del cabildo lanzaroteño, equivalente al Consell. / DM

Matías Vallés

Matías Vallés

Es difícil imaginar que solo ha habido una caja de bombones repleta de billetes en la Mallorca de las latas de ColaCao, lo cual obliga a preguntar dónde están las otras, más que nada para reciclar los envases. Por suerte, contamos con un Govern de Luz, que ilumina algunos casos de corrupción antes de que ocurran, y que sirve de consuelo a los afligidos. Siempre que no se encuentren demasiado lejos, porque vamos a contarles otro capítulo de la «prioridad nacional».

Siempre es noticia que un miembro de este Govern trotamundos suprima un viaje, por lo que se deberá atender escrupulosamente a los motivos. El pasado martes partió hacia Senegal, un país en el circuito actual de León XIV, una expedición del Fons Mallorquí de Solidaritat i Cooperació. Esta asociación fue creada en tiempos del comunista Gabriel Cañellas en 1993, y es una de las escasas iniciativas multipartidistas de la isla. La expedición iba encabezada por el policía Manuel Pavón, en su calidad de director general de Emigración y Cooperación.

Sin embargo, Pavón se descolgaba in extremis del viaje, el mismo lunes y a través de un mensaje de WhatsApp, otro imitador de Trump. Así habló el responsable de Cooperación:

«Debido a la entrada en vigor la semana pasada de la regulación extraordinaria y a la incertidumbre que está generando entre las personas migrantes, el tercer sector y la administración, se ha considerado oportuno -por responsabilidad y para poder atender las demandas actuales en la Dirección General- que no realice el viaje a Senegal».

Pueden imaginar la consternación en Senegal ante la ausencia de Pavón, a quien se aguardaba como si fuera el Papa Leo Messi. Por si no ha quedado claro, el Fons está presidido por Marian Serralta, alcaldesa de Bunyola, además de vicepresidido por Toni Fuster, vicepresidente del Consell, y Antònia Estarellas, la consellera del Govern que no sabe leer un periódico. Es innecesario precisar que todos ellos militan en el PP, aunque no en Vox, y aquí puede radicar el problema.

Pavón enriquecía su súbito desistimiento, en un WhatsApp de dimensión histórica:

«Por este motivo, no podré acompañaros en esta ocasión. Espero poder unirme a la próxima, si la agenda lo permite. Aunque todo estaba ya organizado, han surgido circunstancias sobrevenidas que aconsejan que permanezca en Mallorca».

Pueden imaginar el suspiro colectivo de alivio en Mallorca, que se hubiera sentido desprotegida y a merced de las hordas salvajes sin la presencia protectora de Pavón. En fin, y para que no se nos acuse de sacar de contexto, ahí va el último párrafo del desertor:

«Solo me queda desearos que tengáis un excelente viaje y que los proyectos que visitéis cumplan con los objetivos que todos esperamos. Ya me contaréis a vuestra vuelta».

Aquí acabaría la historia, pero Mallorca siempre ofrece un giro en la narración. Transcurrido apaciblemente el lunes, la expedición capitaneada por el PP zarpó el martes hacia Senegal, se desperezaron miércoles y jueves, y el mismísimo viernes nos topábamos con un titular de Iñaki Moure en este diario:

«PP y Vox retiran a Calvià del Fons Mallorquí de Solidaritat i Cooperació».

Perdonen por precisarles a continuación lo que todo ustedes habían adivinado. Los partidos de Calvià enarbolaban la «prioridad nacional» para pregonar un «cambio de foco» y de unos diez mil euros hacia las necesidades de los calvianers. Vox se apropió de la iniciativa, resaltando que el PP «no puso pegas». Coincidirán conmigo en que esta tajante decisión ilumina bajo un prisma diferente la espantá de Pavón. Quienes insistan en que la regularización es argumento suficiente para inhibirse, pueden recordar que la guerra de Irán no interrumpió un mes de asueto en el extranjero de Marga Prohens, lo raro es que la presidenta de Asuntos Exteriores no aprovechara el billete senegalés de su director general.

Y esta historia se negaba a concluir. Nada más publicada la salida brusca del Fons, el alcalde Juan Antonio Amengual se veía obligado a dar marcha atrás en la cesión de Calvià a Vox. Rectificaba, y mantenía a su municipio en la asociación. Por tanto, y en el balance de desafecciones, Pavón es el cargo del PP que mejor ha sabido interpretar la opinión de la ultraderecha sobre la entidad insular solidaria. Un hombre con visión de futuro.

A propósito, el Govern mantiene abierto el portal de Memoria Democrática, pero solo por si ha de volver a engañar a la izquierda sumisa. En la imagen que hoy nos ilustra, se demuestra que Mallorca no tiene la exclusiva ni de los desastres. El cartel de «Lanzarote For Sale» amplía el ámbito de los mensajes de socorro, ante el robo de las islas por extranjeros pudientes. Ya que no lo preguntan, el teléfono 928 810 100 es la línea principal del cabildo lanzaroteño, equivalente al Consell mallorquín.

Reflexión dominical transformista: «Mallorca, donde la riqueza se transforma en ‘riqueja’».

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