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Mallorca reivindica valor y marca ante un mundo más inestable

El Foro Tendencias 2026 reunió a representantes del sector turístico mallorquín, que analizaron el impacto de la geopolítica y reclamaron promoción, anticipación, talento, movilidad y menos burocracia

Fernando Arancón, Irene R. Aguado, Alberto Llorente, Marisa Goñi, Guillem Ginard, Estreya Gosálbez, María José Aguiló, Alejandro Bautista y Toni Mir.

Fernando Arancón, Irene R. Aguado, Alberto Llorente, Marisa Goñi, Guillem Ginard, Estreya Gosálbez, María José Aguiló, Alejandro Bautista y Toni Mir. / GUILLEM BOSCH

Palma

La geopolítica no es un asunto menor para el turismo. Esta fue la idea central del Foro Tendencias 2026, organizado este miércoles por Diario de Mallorca con la colaboración de Hogrup, Denominació d’Origen Pla i Llevant y CAEB. El encuentro reunió en el Club Diario de Mallorca a Fernando Arancón, director del medio de análisis internacional El Orden Mundial, y a cuatro representantes del sector del turismo en Mallorca para medir hasta qué punto los conflictos o la percepción internacional condicionan la actividad turística de la isla.

Marisa Goñi, directora de Diario de Mallorca, abrió la jornada y el debate sobre si Mallorca está actuando como «destino refugio» en un momento marcado por la guerra en Oriente Medio y la tensión en Ormuz.

La geopolítica entra en el turismo

La ponencia de Arancón partió de la tesis de que el turismo es un sector especialmente sensible a los vaivenes internacionales y, en territorios como Balears, la exposición es aún mayor. Resumió el escenario en tres grandes factores. Las sociedades y economías abiertas, la seguridad y la capacidad de competir por valor o por precio.

Defendió que los países más atractivos para viajar suelen ser democracias consolidadas, con economías dinámicas, servicios de calidad y marcos institucionales fiables. En esa lógica, señaló que España parte con una buena posición por infraestructuras, conectividad, apertura y marca país. Y recordó además que el pasaporte español es uno de los más fuertes del mundo por cantidad de destinos.

Sobre la seguridad, Arancón insistió en que no se mide solo con estadísticas, sino también con percepción. Un país seguro para las mujeres, subrayó, tiene una ventaja comparativa enorme. También apuntó que el turista simplifica y asocia regiones enteras con zonas inseguras, aunque los problemas estén lejos del destino concreto. Por eso, añadió, lo que ocurre en una parte del Mediterráneo puede mover flujos hacia otras zonas, «como ya pasó tras las revueltas árabes de 2011». Incluyó el Golfo Pérsico, que durante años se consolidó como gran plataforma aérea entre Europa y Asia y que hoy pierde peso por la inseguridad y por la percepción de riesgo. Recordó también que cualquier crisis energética acaba repercutiendo en el precio final del viaje.

En la última parte de su conferencia, Arancón defendió que España tiene argumentos de sobra para competir por valor y no solo por precio. Y advirtió que la obsesión por los 100 millones de turistas puede ser perjudicial si desplaza el debate sobre el gasto, el valor añadido y la saturación.

Mallorca reivindica su valor propio

La mesa redonda, moderada por la periodista Irene R. Aguado, centró el análisis al caso de Mallorca. La primera discrepancia surgió en torno al concepto de «destino refugio». Toni Mir, CEO de Cap Vermell Group, sostuvo que históricamente ha sido así y defendió que la isla puede capitalizar su condición de alternativa segura.

María José Aguiló, vicepresidenta ejecutiva de la Federación Empresarial Hotelera de Mallorca (Fehm), rechazó en cambio esa etiqueta como definición actual. A su juicio, Mallorca ya no debe presentarse como destino refugio, sino como un destino con valor en sí mismo, apoyado en producto, calidad y servicio. Recordó que la Fehm agrupa 203.000 plazas, de las que el 73 por ciento se sitúan en hoteles de cuatro a cinco estrellas. Ese reposicionamiento, dijo, es la mejor prueba del salto cualitativo del destino. Añadió además que, por ahora, el efecto del conflicto es neutro en reservas.

Alejandro Bautista, General Manager de HG Hotels & Resorts, introdujo un matiz. Defendió que una cosa es la estrategia de marca y otra que el contexto permita capitalizar que Mallorca sea una alternativa segura. Estreya Gosálbez, General Manager de Four Seasons Resort Mallorca, también marcó distancias con la palabra refugio. Dijo que le suena a huida y que, en realidad, Mallorca está entre los mejores destinos y es elegida por ello.

Ante la cuestión de qué preocupa más al sector, Bautista habló del suministro energético, del precio del combustible y del efecto de la inestabilidad sobre la inversión. Gosálbez puso el foco en la percepción del viajero, especialmente en el mercado estadounidense. Mir advirtió sobre un problema del que, a su juicio, se habla poco, el de los fertilizantes y el previsible encarecimiento de la cesta de la compra. Aguiló situó la clave en la duración del conflicto, en el impacto del combustible sobre los precios y en el riesgo de que se resienta la democratización del turismo.

La dependencia de mercados como Alemania y Reino Unido también ocupó parte del debate. Mir admitió que cualquier caída importante afectaría. Gosálbez explicó que en su caso el mercado estadounidense es el primero, el inglés el segundo y el español el tercero, lo que obliga a reaccionar rápido y a buscar demanda alternativa. Aguiló defendió que, en tiempos estables, esa distribución de pesos puede ser una fortaleza, «por la fidelidad», pero en escenarios volátiles se convierte en riesgo. De ahí que reclamara más diversificación y una promoción «quirúrgica». Citó la oportunidad del mercado canadiense por su nueva conectividad y potencial para ayudar a desestacionalizar.

A la pregunta de si Mallorca está mostrando más resiliencia o más vulnerabilidad, Aguiló respondió que ambas: «El sector ha mejorado su capacidad de reacción y está acostumbrado a gestionar riesgos, pero sigue dependiendo de lo que ocurra en la economía y en el contexto internacional».

La parte final de la mesa, la gestión cotidiana y las demandas a la Administración. Gosálbez explicó que la llegada de nuevas marcas ayuda a elevar la calidad. Mir defendió que Mallorca puede actuar como gran plataforma de conocimiento turístico. Aguiló añadió que el turismo debe entenderse como palanca para otros sectores, especialmente el tecnológico.

Para concluir, preguntas directas. Bautista, sobre el principal cuello de botella: «Son las personas». «En un destino estacional, el mayor desafío es encontrar talento y retenerlo». En cuanto a las peticiones a la Administración, reclamó reforzar la marca Mallorca y mejorar la movilidad. Gosálbez pidió más acompañamiento institucional en la promoción y más pedagogía con el residente. Aguiló sostuvo que «Illes Balears» funciona como referencia administrativa, pero no como una marca turística tan reconocible como cada isla por separado, y reclamó «luces largas» para afrontar vivienda, movilidad, gestión de flujos y tecnología. Mir cerró con una demanda: «Simplificación y velocidad administrativa».

Promoción, talento y simplificación

El cierre institucional corrió a cargo del conseller insular de Turismo, Guillem Ginard, que recogió las reclamaciones escuchadas y habló de promoción, marca, simplificación y necesidad de decidir con anticipación, con visión estratégica y datos.

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