Baleares reivindica la ecotasa 25 años después: de medida "revolucionaria" a herramienta clave para redefinir el turismo
Expertos y responsables políticos coinciden en que el impuesto turístico no ha frenado la demanda, pero sí ha abierto el debate sobre el modelo económico y social de las islas

PALMA, ACTO EN MOTIVO DE LOS 25 AÑOS DE LA APROBACIÓN DE LA PRIMERA ECOTASA / B.RAMON / DMA

Veinticinco años después de su aprobación, la ecotasa balear sigue generando debate, pero ya no desde la confrontación que marcó su nacimiento, sino como una herramienta consolidada para redefinir el modelo turístico del archipiélago. Así ha quedado patente en el acto conmemorativo celebrado esta mañana en el Club Diario de Mallorca, donde académicos, exresponsables políticos y representantes institucionales han coincidido en reivindicar su vigencia y su potencial transformador. El encuentro fue organizado por el Club Siglo XXI, contó con la colaboración de la Acadèmia del Clima y la Secretaría de Estado de Turismo, y fue moderado por la directora del Diario de Mallorca, Marisa Goñi.
La jornada ha arrancado con una mirada histórica a cargo de Jaume Garau, presidente de Palma XXI, quien sitúa el origen del impuesto en la transformación acelerada del turismo en Baleares. "Hemos pasado de un turismo inexistente a recibir cerca de 20 millones de visitantes, en un modelo que invade la vida comunitaria de los residentes", señala. En ese contexto, defiende que la ecotasa fue "una de las pocas herramientas" disponibles desde el ámbito autonómico para intentar regular aquella inercia expansiva.
Oposición del sector hotelero
Garau recuerda la fuerte oposición inicial del sector hotelero, que llegó a calificar el impuesto de "desastre económico", así como el recurso presentado por el Gobierno central de José María Aznar ante el Tribunal Constitucional. Pese a ello, la ecotasa entró en vigor en mayo de 2001 tras meses de tensiones y negociaciones fallidas. "El tiempo ha demostrado que el articulado era sólido y que los primeros proyectos, como la recuperación de la finca de Son Real, marcaron el camino", expresa.

El evento ha arrancado con un análisis histórico de la ecotasa por parte de Jaume Garau, presidente de Palma XXI / B.RAMON / DMA
Tras su derogación en 2003 y un largo periodo de inactividad, el impuesto resurgió en 2016 bajo una nueva filosofía: no solo compensar impactos, sino mejorar la calidad del sistema turístico. Hoy, con el debate sobre una posible subida nuevamente sobre la mesa, Garau ha abogado por "duplicar la recaudación" para impulsar la transición hacia otro modelo económico con mayor implicación de la sociedad civil.
Esa idea de evolución ha sido compartida por Isabel Oliver, exsecretaria de Estado de Turismo y actual asesora de la Organización Mundial del Turismo, quien reivindica el carácter "exitoso" de la ecotasa. "Nunca se pensó para limitar los flujos turísticos, y los estudios han demostrado que no afecta a la demanda", afirma. A su juicio, el objetivo ha sido siempre dotar de recursos para preservar el territorio y mejorar la calidad de vida de los residentes. "El debate no debería centrarse tanto en el precio, sino en qué hacemos con el dinero y qué modelo queremos construir", añade.
Baleares como "laboratorio"
Desde el ámbito académico, el catedrático de Geografía Macià Blázquez subraya el papel pionero de Baleares como "laboratorio" de políticas turísticas. Sin embargo, advierte de que parte de los fondos recaudados se han destinado históricamente a infraestructuras vinculadas al propio sector, más que a mejorar las condiciones de vida de la población local. "La prioridad debería ser la comunidad anfitriona, no el visitante", defiende, apostando por orientar el impuesto hacia criterios de justicia social y ambiental.
Por su parte, Tolo Deyà, economista y decano de la Facultad de Turismo de la UIB, incide en la necesidad de clarificar la filosofía del tributo. "¿Queremos una tasa para financiar proyectos o para regular los flujos turísticos?", plantea. Según explica Deyà, la evidencia empírica demuestra que la ecotasa no ha reducido la llegada de turistas, mientras que el verdadero factor de contención está siendo el encarecimiento general del destino.
Ejecución de los fondos
Durante el debate también se ha abordado qué hacer en el caso de aquellas administraciones que no ejecuten los fondos procedentes de la ecotasa. En este punto, varios coinciden en que, más que plantear mecanismos de penalización, sería preferible apostar por incentivos y por encontrar fórmulas que faciliten la ejecución efectiva de las iniciativas, reforzando así el impacto real de los fondos recaudados.
Asimismo, los expertos coinciden en la importancia de avanzar hacia un modelo de gobernanza más participativo en la toma de decisiones sobre el destino de los fondos de la ecotasa. Consideran clave abrir estos procesos a la implicación de la sociedad civil, no solo para mejorar la transparencia, sino también para facilitar una mayor comprensión sobre en qué se invierte el impuesto turístico.
Rosario Sánchez cierra el acto
El cierre del acto lo ha llevado a cabo la secretaria de Estado de Turismo, Rosario Sánchez, quien define la ecotasa como una política "revolucionaria" en su origen y aún necesaria en el presente. "Es el 'santo grial': en cuanto se toca, todo el sistema reacciona". Sánchez ha puesto en valor el nivel de debate existente en Baleares, que considera único entre los destinos turísticos, y defiende que el impuesto debe evolucionar para afrontar retos actuales como el acceso a la vivienda o la diversificación económica.

La secretaria de Estado de Turismo, Rosario Sánchez, ha sido la encargada de cerrar el acto / B.RAMON / DMA
Según argumenta la secretaria de Estado de Turismo, la cuestión no es si la ecotasa debe existir, sino cómo adaptarla a un contexto turístico radicalmente distinto al de 2001. "El cuánto importa, pero sobre todo importa el qué", resume Sánchez. Un consenso amplio en el diagnóstico, aunque no necesariamente en las soluciones, que confirma que la ecotasa sigue siendo, un cuarto de siglo después, un elemento importante del debate turístico en Baleares.
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