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Entrevista

Guillem Ginard, conseller insular de Turismo: "El turismo no puede ser el problema, es la solución"

"No podemos demonizar el turismo, es la columna vertebral de nuestra economía"

"El problema de Marcial fue más de forma que de fondo"

Guillem Ginard, conseller insular de Turismo: "El balance después de cuatro meses en el cargo es muy positivo"

Guillem Bosch

Jordi Sánchez

Jordi Sánchez

Palma

Guillem Ginard (Campos, 1974) aterrizó en los despachos de La Misericórdia hace cuatro meses y medio, tras la defenestración de su polémico antecesor en el cargo, José Marcial Rodríguez. El recién estrenado conseller insular reconoce haberse sentido «muy acogido» por las patronales del sector, defiende la desestacionalización del turismo y apuesta por ofrecer al visitante «lo que Mallorca es de verdad». Se siente alineado con Marga Prohens al hablar de contención y confiesa que fue Llorenç Galmés quien le ofreció el salto de Cultura a Turismo.

Pregunta: ¿Cuál fue la herencia de su antecesor, Marcial Rodríguez? ¿Cómo se encontró el departamento tras una etapa más que convulsa?

Respuesta: Creo que, más que criticar la herencia de Marcial, hay que reconocer que durante estos años se ha hecho mucho trabajo de reestructuración del departamento, de dotación de personal y de equilibrar servicios para que, por ejemplo, el circuito de inspección y sanción sea realmente funcional y los expedientes no queden sobre una mesa sin gestionar. Se ha hecho mucho trabajo. Otra cuestión distinta es la relación personal que pudiera haber existido en determinados momentos, pero eso yo no lo viví en primera persona y no puedo hablar de ello. El problema que tuvo Marcial fue más de forma que de fondo.

P: Con la salida de Marcial se especulaba con una posible retirada también de Clara del Moral. ¿La convenció para quedarse o decidió no abandonar el barco por decisión propia?

R: Yo no entré aquí con ninguna idea preconcebida y, sobre todo, no entré con ninguna idea de sustituir a nadie. Para mí, Clara es una persona muy válida. Yo no vine con la intención de hacer ningún cambio y, de momento, seguimos trabajando juntos.

P: Dijo que apostaría por el binomio cultura-turismo, un concepto que sorprendió y no acabó de entenderse. ¿Podría profundizar un poco más en esa idea?

R: Sí. Es una cuestión que me gusta especialmente. Yo también vengo del ámbito de la cultura y, cuando hablo de cultura y turismo, no me refiero solo a hacer cultura desde turismo o a promocionar la cultura, sino a algo mucho más profundo. Poner en valor la cultura es también poner en valor el producto turístico, porque el turismo es muy transversal. Ya no estamos en el debate de aumentar la cantidad de turistas; ese debate, para mí, está superado. Ahora hablamos de qué turista viene, cuándo viene, qué busca y qué aporta. El turismo tiene que proteger lo que somos y dar oportunidades a quienes vivimos y trabajamos en esta isla. La clave está en transmitir lo que realmente somos. Eso implica no crear decorados artificiales ni parques temáticos, sino explicar lo que Mallorca es de verdad. Así, el visitante encuentra una experiencia auténtica y no una trampa.

P: Antes de ir a Berlín insistió en la necesidad de desestacionalizar el mercado turístico, pero ¿es eso lo que realmente necesita la isla?

R: Yo creo que sí. Además, afortunadamente la temporada turística no depende del conseller insular de turno. En temporada baja, en otoño, invierno y primavera, Mallorca tiene otros colores y otras experiencias. Son momentos en los que el visitante, si tiene cierta sensibilidad, no viene solo a estar en un hotel, bajar a la playa y volver a cenar, sino que busca algo más: entrar en un taller artesano, ver cómo trabaja un artesano, visitar una bodega, hacer una degustación, entender un proceso de producción y llevarse una experiencia vital, no solo un souvenir físico. Ese recuerdo es el que invita a volver, si la experiencia ha sido auténtica y satisfactoria.

P: ¿Qué sensaciones le han transmitido las patronales del sector después de su llegada?

R: Sinceramente, me he llevado una sorpresa muy positiva en la relación que hemos empezado a tener en estos pocos meses. Es gente muy proactiva. Seguramente hay objetivos compartidos entre la patronal del alquiler turístico y la Federación Hotelera, y vale mucho la pena escuchar sus discursos sin prejuicios, porque desde fuera a veces nos pensamos que pretenden cosas que realmente no pretenden. Estoy muy agradecido por esa acogida.

P: Sin embargo, parece que a los hoteleros no les importaría que se redujesen plazas del alquiler vacacional...

R: Nosotros como institución no podemos entrar en una batalla entre dos patronales, no seria positivo para nadie. Pero si que es verdad que, más que de reducción, se habla de lucha contra la oferta ilegal. En eso sí que ponemos mucho énfasis porque hasta ahora no se había hecho.

P: EasyJet explicaba que el 70 % de sus clientes en Mallorca acaban eligiendo hoteles de cuatro estrellas en adelante. ¿Está cambiando el paradigma del turismo en la isla? ¿Nos alejamos del low cost?

R: Sí, e influye mucho un hecho que creo que es indiscutible y es que hoy en día las cosas cuestan más. Cuando mejora la calidad de vida de los residentes y mejoran también las contrataciones, todo eso influye en el precio final que paga el turista. Cuando alguien elige Mallorca y paga una cantidad importante para venir aquí en lugar de ir a Turquía, Egipto o Marruecos, es porque busca una experiencia más excelente y unos servicios de mayor calidad. Creo que eso está cambiando.

P: Marga Prohens se mantiene firme en la contención y evita hablar de decrecimiento turístico. ¿Comparte esa postura?

R: Sí. Creo que es un hecho que Mallorca está pasando de la cantidad a la calidad, y en eso coincidimos plenamente con el Govern, con los consells insulares y con muchos municipios turísticos de la isla. Estamos en un momento en el que vale la pena hacer un alto, ver qué tenemos y gestionar el éxito de una destinación turística internacionalmente famosa como Mallorca, para poder transformar y reequilibrar el modelo y hacer que el residente se sienta parte de este motor económico.

P: Aprovechando la mención, ¿fue realmente Prohens o Galmés quien decidió que usted sería el nuevo conseller insular de Turismo?

R: A mí quien me llamó fue Galmés. Me dijo que quería que nos viésemos en La Misericórdia. De hecho, al principio pensé que me estaba llamando para decirme que dejaba Cultura. Pero no, justo quería lo contrario: que fuera a Turismo.

P: ¿Le preocupa el impacto de la guerra con Irán? Aerolíneas y actores del sector se muestran tensos ante la llegada del verano. El efecto económico podría frenar la llegada de turistas o impulsar la isla como destino refugio.

R: Mallorca es indudablemente un destino seguro, eso no lo pone nadie en duda y así se expresó también en la ITB de Berlín, cuando hacía muy poco que había empezado el conflicto. Pero hay que ser prudentes. Yo soy de los que piensan que los conflictos de estas características no benefician a nadie. La inestabilidad no favorece el espíritu de irse de vacaciones. Cuando hay paz, estabilidad y buenas relaciones, todo fluye mejor. El turismo, para mí, está relacionado con disfrutar, pasarlo bien y tener una buena experiencia, no con estar preocupado por lo que ocurre en otro lugar o por cómo te afecta.

P: La convocatoria de la bolsa de plazas fue muy polémica y volvió a desatar la ira del alquiler vacacional. Se abrió con usted, con 1.069 plazas, el doble de lo que se preveía. ¿Qué pasó realmente con la bolsa? ¿Fue un tema técnico, político o de falta de voluntad?

R: No creo que hubiera falta de voluntad. Lo que ocurría es que había posturas en aquel momento más cerradas de lo que están ahora. No porque yo sea peor o mejor, sino porque el tiempo hace ver las cosas de otra manera. Hasta el sector ha ido evolucionando en este aspecto. Lo que no se podía hacer era mantener esa bolsa de plazas parada e inmovilizada. La bolsa se nutre de las bajas, de la rotación, y cuando se quedó detenida la convocatoria, al volver a ponerse en marcha había aumentado el número de plazas disponibles. Pero no se ha creado ninguna plaza nueva.

P: ¿Qué le dice el que hubiera una avalancha de solicitudes para conseguir plazas de la bolsa?

R: Por un lado demuestra que hay un interés muy importante en hacer alquiler turístico, esta clarísimo. Por otro lado, me da cierta tranquilidad en el sentido de que todas aquellas personas quisieron conseguir las plazas de forma legal, con todas las garantías.

P: Defienden que no se crece en número de plazas, pero la realidad es que algunas que hasta ahora podían estar inactivas volverán a estar operativas este verano.

R: Sí, pero si son plazas legales, son plazas legales. Estamos hablando de 1.069 plazas que solo vuelven a entrar en juego. Además, en el alquiler vacacional no todo es tan matemático como en un hotel. Puede haber propietarios que quieran disfrutar de la vivienda ellos mismos, que la usen familiares o que existan circunstancias personales o de salud que hagan que durante una temporada no la comercialicen. Por tanto, que una plaza exista legalmente no significa que esté siempre activa en el mercado.

P: Usted dijo que descartaba una «reducción urgente» de plazas. Cuando ya no sea urgente, ¿la efectuará?

R: No se descarta reducir, y de hecho nos gustaría hacerlo durante esta legislatura, pero tiene que hacerse bien, no de cualquier manera, porque estamos hablando del motor económico de Mallorca, del que viven miles de familias. Lo que queremos es contar con datos correctos y, en ese sentido, creo que ya estamos en condiciones de poner en marcha el estudio de capacidad de carga. La voluntad es aprobarlo dentro de esta legislatura. Será ese estudio, y la posible modificación del PIAT, lo que determine la cifra definitiva. Ahora bien, que el techo teórico que marca el PIAT pueda bajar de unas 430.000 plazas a 415.000 o 412.000 no modifica por sí solo la realidad inmediata. La realidad es que el Decreto 4/2025 impide crecer en absoluto. Estamos en crecimiento cero y no se ha incrementado ni una sola plaza. Frente a las 90.000 plazas nuevas creadas entre 2015 y 2023, desde 2023 hasta hoy el crecimiento ha sido cero.

P: ¿Cuál es la situación actual del servicio de inspección? ¿Llegarán a los 30 que prometieron al inicio de la legislatura?

R: La voluntad es llegar a las 30 personas prometidas al inicio de la legislatura, y es un compromiso del presidente que se intenta cumplir. Se han hecho modificaciones en la relación de puestos de trabajo porque, de hecho, si no se hubieran producido esos cambios ya se habría llegado a las 30.

P: ¿Cuántos anuncios se han retirado de Airbnb? La izquierda reduce la cifra hasta la mitad.

R: La información que maneja el departamento es que, desde agosto de 2024 hasta enero de 2026, se han retirado más de 8.000 anuncios. Eso equivaldría a unas 40.000 plazas retiradas del mercado. Nosotros nos tenemos que fiar de las cifras de nuestros servicios técnicos y de la empresa de webscrapping que tenemos contratada. Además, la imagen que se vende es que si se retira el anuncio de Villa Margarita el día siguiente aparece como Villa Marta, y no es así. No solo se mira el nombre, se mira la referencia catastral, la dirección, etc.

P: ¿No se plantea endurecer el tono con Airbnb por el poco control que tiene la plataforma sobre este tipo de oferta?

R: No. Hay sanciones previstas, pero creemos más en el acuerdo y en tener una buena colaboración público-privada que en nuestro caso nos ha reportado toda esta retirada de anuncios. Cuando pedimos que retiren un anuncio que no tenemos en el registro lo quitan automáticamente, en menos de 24 horas. Otras plataformas, de las cuales todavía no hemos dado datos pero que algún día estaremos en condiciones de darlos, también está colaborando más o menos del mismo modo.

P: ¿A Vox le interesa tanto su departamento como otros en el Consell?

R: En ningún momento, aunque estas cosas se gestionen más a nivel del pacto de gobierno o con Presidencia, me han dicho nada. No me han exigido nada ni me han hecho tocar esto o lo otro. Nadie me ha dicho: «Vox no quiere que hagas estos, cuidado por aquí».

P: Últimamente se han registrado varias pintadas turismofóbicas en algunos puntos de la isla. ¿Le preocupa que, sumado a las manifestaciones antisaturación que se producirán en verano, cale el sentimiento antiturismo entre la sociedad isleña?

R: Respeto todas las opiniones y todas las formas de manifestarse, pero cuando se hace daño, se cometen actos vandálicos o se falta al respeto a la gente, ya no estamos hablando de defender ideas, sino de entrar en conductas delictivas. Más allá de eso, lo que no se puede hacer es demonizar la columna vertebral de nuestra economía. No tenemos otra. Hay muchos sectores productivos, pero el principal motor económico es el turismo. Por tanto, el debate no puede ser turismo sí o turismo no. El rechazo al turismo no es una solución realista. El problema no puede ser el turismo; el turismo es la solución.

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