Saturación turística
La presión turística invade los últimos rincones vírgenes de Mallorca: grupos guiados recorren el litoral hasta la playa de es Carbó
“No puc fer més via, agafarem s’altre grup”, advirtió el segundo guía por walkie-talkie, presionado por la coordinación de las rutas

Grupo de turistas escuchando las explicaciones del guía, entre la playa de es Dolç y la playa de es Carbó / Amanda Rotger
Cada vez quedan menos espacios que puedan considerarse verdaderamente 'vírgenes' en la isla. La presión turística se extiende ya a prácticamente todos los rincones de Mallorca, incluso fuera de la temporada alta. Con la llegada de la primavera, antes de que el calor y la saturación de las playas alcancen su punto álgido, los primeros contingentes organizados de visitantes comienzan a recorrer el litoral.
Desde sa Colònia de Sant Jordi hasta la playa de es Carbó, grupos de unas 25 personas —en su mayoría turistas de la tercera edad— avanzaban la mañana de este sábado en fila, dirigidos por un guía local. Equipados con sombreros y bastones de trekking, bordearon la costa entre rocas y arenales, en un paisaje que resiste, cada vez con más dificultad, la huella humana.

El grupo organizado de unos 25 turistas, andando por la playa / Amanda Rotger
El guía, vestido con uniforme azul marino y chapurreando inglés, detenía la marcha de forma intermitente para ofrecer explicaciones sobre Cabrera, los islotes visibles desde la orilla y el mar en general. “Yes, there are also many plastics”, comentó a un pequeño grupo que reparó en los fragmentos de colores que salpican la arena: microplásticos acumulados en un tramo entre las dos playas principales. Apenas cinco minutos después, otro grupo de similares dimensiones atravesó el mismo punto. “No puc fer més via, agafarem s’altre grup”, advirtió el segundo guía por walkie-talkie, presionado por la coordinación de las rutas mientras los turistas sacaban las últimas fotografías al paisaje.
Una vez en sa Colònia de Sant Jordi, los visitantes fueron conducidos directamente hasta el restaurante Can Gori, donde largas mesas ya estaban preparadas para ellos. El turismo se adelanta cada año, más organizado y constante. Los negocios de las localidades costeras, conscientes de esta tendencia, no dudan en coordinarse para aprovechar el flujo de visitantes y explotar los recursos naturales antes del inicio oficial de la temporada.

Los guías turísticos dirigen a los visitantes a restaurantes que ya los esperan para ofrecerles comidas. / Amanda Rotger
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