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El Teléfono de la Esperanza triplica la demanda tras la pandemia: registran 5.000 peticiones en tan solo un año

El análisis de las cuatro décadas del Teléfono de la Esperanza revela una evolución en las problemáticas, donde la depresión y la soledad han perdido peso frente a preocupaciones como el estrés y las autolesiones.

40 años del Teléfono de la Esperanza

40 años del Teléfono de la Esperanza / Enrique Casanova

Palma

El Teléfono de la Esperanza en Palma ha atendido un total de 98.540 peticiones de ayuda desde su implantación en 1986. Según explicó Lino Salas, portavoz de la entidad, el Teléfono ha atravesado “tres etapas clave que muestran cómo ha cambiado tanto el perfil de las personas usuarias como los motivos de consulta”.

La primera etapa, entre 1986 y 1996, estuvo marcada por la consolidación del equipo y del servicio de escucha activa a través del teléfono. Durante esos años, se registraba una media de 3.000 peticiones anuales. En ese periodo, predominaban las llamadas relacionadas con problemas psicológicos o psiquiátricos (44%), entre los que destacan de la depresión (24,61%) y la soledad (18%). También aparecían cuestiones como las adicciones o el suicidio, aunque menos frecuentes.

En cuanto al perfil, la mayoría de personas que solicitaban ayuda eran mujeres (dos por cada hombre) y cerca del 70% tenía entre 35 y 60 años. Además, era frecuente que se tratara de mujeres casadas (27%), separadas (20%) o divorciadas (6%).

La segunda etapa, que abarca desde el año 2000 hasta 2019, estuvo caracterizada por un descenso en el número de usuarios, llegando a registrarse unas 1.150 personas atendidas anualmente en los años previos a la pandemia. En este periodo, surgieron nuevas problemáticas sociales como la ludopatía, la inmigración o la violencia de género.

Del teléfono al chat

El gran cambio llegó con la tercera etapa, entre 2020 y 2025, coincidiendo con la pandemia. Según Salas, este periodo “rompió el tabú del silencio y provocó un aumento significativo de la demanda", pues las peticiones se triplicaron y alcanzaron las 5.000 en 2022. De hecho, en está última etapa, se concentra una cuarta parte del total de solicitudes de ayuda de estos 40 años.

La pandemia también ha impulsado la adaptación del servicio con la creación del Chat de la Esperanza, que ha permitido llegar a nuevos perfiles, especialmente jóvenes. Actualmente, la entidad atiende desde menores de 12 años hasta personas mayores de 80, ampliando notablemente su alcance respecto a las primeras décadas. Este cambio también se refleja en los datos demográficos, pues en los últimos años, las mujeres representan el 58% de las personas atendidas, frente al 42% de hombres. En el chat, destaca especialmente el perfil de chica joven (52%) o mujer soltera (60%).

En cuanto a los motivos de consulta, aunque los problemas psicológicos siguen siendo los más frecuentes (38%), han perdido peso frente a nuevas preocupaciones. El estrés (9,45%) y la temática suicida (4,2%) han aumentado, mientras que la depresión ha descendido hasta el 7,3% y la soledad al 10%.

Sin embargo, es en el chat donde se detectan los casos más sensibles. Por ejemplo, un 20% de las consultas están relacionadas con temática suicida, seguidas de conflictos familiares (18%), depresión (10%), ansiedad (9%), soledad (6%) y autolesiones no suicidas (5%).

Estos datos demuestran que, a lo largo de estas cuatro décadas, el Teléfono de la Esperanza ha pasado de atender principalmente problemas ligados a las drogas, el paro o el alcohol, a enfrentarse a una demanda más vinculada a la salud mental y emocional.

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