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Opinión

Magyar está contra los inmigrantes

BUDAPEST (Hungary), 13/12/2025.- Chairman of the Hungarian opposition Tisza Party Peter Magyar applauds during the Tisza Party demonstration in support of abused children in front of the presidential Alexander Palace in Budapest, Hungary, 13 December 2025. (Protestas, Hungría) EFE/EPA/ROBERT HEGEDUS HUNGARY OUT. HUNGARY OUT

BUDAPEST (Hungary), 13/12/2025.- Chairman of the Hungarian opposition Tisza Party Peter Magyar applauds during the Tisza Party demonstration in support of abused children in front of the presidential Alexander Palace in Budapest, Hungary, 13 December 2025. (Protestas, Hungría) EFE/EPA/ROBERT HEGEDUS HUNGARY OUT. HUNGARY OUT / ROBERT HEGEDUS / EFE

Matías Vallés

Matías Vallés

La regularización masiva de inmigrantes es la medida más radical adoptada por un Gobierno español en años, y se produce con el presidente del Ejecutivo paseando por Pequín al grito de «solo China puede resolver la situación», cualquier situación. Pedro Sánchez asume que la geopolítica bombardeada en Irán obliga a buscar liderazgos insólitos. En este apartado, Trump ha tenido que borrar su identificación como Jesucristo pero Peter Magyar se ha convertido en el nuevo Bautista, que unge a los líderes planetarios. Hungría tiene diez millones de habitantes.

Con Magyar convertido en el nuevo guía del mundo libre, conviene aclarar que está radicalmente en contra de la regularización de Sánchez o de cualquier otra. Incluso ha exigido en campaña restricciones superiores a las implantadas por Orbán. El nuevo gobernante de Budapest mantendrás las vallas antiinmigrantes en la frontera y rechazará a los trabajadores extracomunitarios con la firmeza de Prohens. El partido Tisza, ganador en Hungría, considera en su programa que «los trabajadores migrantes bajan los salarios, inflan los precios de la vivienda y causan problemas sociales». Así ha arrasado en las urnas.

Magyar contraviene a los progresistas mallorquines que lo han adoptado, y que son favorables a las puertas abiertas pese a que mantienen su casa o casas cerradas con llave. Plantear siquiera que Balears necesita un habitante más empeora la absurda situación actual. Y dado que Mallorca pertenece al selecto club de geografías codiciadas por la inmigración de lujo, debería empezar por imponer restricciones a los extranjeros ricos que compran viviendas en la isla. Prohens llamó ayer «comunismo» a esta limitación, pero nadie acusaría de comunista a Magyar.

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