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Una víctima de malos tratos se retracta en el juicio en la Audiencia de Palma: “Él me pegó una paliza, pero no hubo agresión sexual; quiero tener la conciencia tranquila”

El acusado reconoce que insultaba, controlaba y golpeaba a su expareja, si bien niega ante el tribunal haberla forzado en el verano de 2024

La fiscal ha solicitado para el sospechoso, que está preso, una condena de 19 años de cárcel por un rosario de delitos de violencia de género

El hombre acusado, durante el juicio celebrado esta mañana en la Audiencia de Palma.

El hombre acusado, durante el juicio celebrado esta mañana en la Audiencia de Palma. / B.P.

B. Palau

B. Palau

Palma

Una víctima de malos tratos se ha retractado esta mañana en el juicio contra su expareja celebrado en la Audiencia de Palma. “Él me pegó una paliza, pero no hubo agresión sexual; quiero tener la conciencia tranquila; no lo hago por él, lo hago por mí”, ha señalado la mujer ante el tribunal de la Sección Segunda. “No he sido influida por nadie, lo único que quiero es estar tranquila. No reclamo por las lesiones que él me causó”, ha insistido ante la Sala.

El acusado, que cuenta con condenas anteriores por delitos relacionados con la violencia machista respecto a otra perjudicada, ha reconocido que humillaba con insultos a su excompañera sentimental, así como que la controlaba revisando su teléfono móvil, discutía con ella y le propinaba bofetones, si bien ha negado en rotundo haberla forzado en el verano de 2024, cuando ambos ya no estaban juntos.

La fiscal ha solicitado para el procesado, que está preso, una condena de 19 años de cárcel por un rosario de delitos de violencia de género: maltrato habitual, lesiones, coacciones, amenazas y vejaciones injustas, con la circunstancia agravante de reincidencia, además de agresión sexual. El ministerio público sostiene que no hubo consentimiento libre por parte de la mujer, ya que estaba sometida y controlada. Sin embargo, en el caso de que la Sala considere que ella ha mentido, pide que se la investigue por falso testimonio.

La acusación particular ha modificado sus conclusiones y ha reclamado cinco años de prisión para el encausado al retirar el delito de agresión sexual contra él. Por su parte, la defensa ha interesado que se le imponga la pena mínima por lesiones, con la atenuante de confesión. El caso ha quedado visto para sentencia este mediodía, después de que el sospechoso haya añadido en el turno de la última palabra: “Estoy muy arrepentido de lo sucedido”.

La perjudicada ha confirmado que ella le ha enviado una carta a la prisión. Según su versión, fueron pareja durante casi un año, desde el verano de 2023 hasta verano de 2024. “Antes de junio de 2024 las discusiones iban a más, nos faltábamos el respeto. A veces él me llamaba guarra, puta, hija de puta, gorda, que era una mierda de persona, me decía que yo iba con más hombres; él es una persona muy celosa, intentaba controlarme con el móvil, no me dejaba salir. No me agredía. Me pegó tortazos dos veces. Me agarró del cuello solo cuando me dio la paliza”, ha precisado.

Una vez ella finalizó la relación sentimental, “él me llamaba, insistía en vernos, él vivía al lado de mi casa, pasaba por delante, me escribía; a veces pasaba por delante de mi trabajo, no me decía nada. Al final, le bloqueé el teléfono, necesitaba librarme de él”, ha asegurado la víctima.

Una paliza en casa

No tenía miedo de él hasta el 17 de agosto de 2024, cuando me pegó una paliza en casa. Ese día me dijo que si no era para él no era para nadie. Eran las doce de la noche, yo estaba durmiendo. Llamó a la puerta y yo le abrí. Se pensaba que yo estaba con otro hombre. Discutimos. Estampó el móvil contra el suelo. Empezó a pegarme, me tiró al suelo y me pegó dos tortazos más cuando yo le cogí de los huevos. Luego, fuimos al salón para fumar un porro y que él se tranquilizara. Yo le dejé que me tocara”, ha manifestado la mujer.

“Volvimos a discutir y me siguió pegando. Cogió un cuchillo de la mesa y rasgó el sofá. Me cortó un mechón de pelo con el cuchillo. Yo me asusté. Me pegó un rodillazo y también me cogió del cuello. Lo único que quería era salir de casa. Al final, fuimos a casa de su madre, yo no podía parar de llorar”, ha admitido ante el tribunal, sin poder contener las lágrimas.

La progenitora del joven poco después ha indicado en la vista oral que ella no lloraba. “La vi normal. Incluso, se miró en el espejo. Ella era muy posesiva con él. Ambos habían discutido por celos”, ha recordado.

El acusado ha admitido en la Audiencia Provincial haberla abofeteado, descalificarla y revisarle su teléfono. “Las discusiones eran habituales. Ella también revisaba mi teléfono. Nunca le he dicho que la iba a matar”, ha señalado. “El 17 de agosto fui a su casa. Le pedí que me dejara mirar el móvil, lo pisoteé, la agredí. Le pegué porque no me dejaba el móvil. Me dijo de ir al salón a fumar un porro. Luego, pegué cuchilladas al sofá, no le quería hacer ningún daño a ella, le corté mechones de pelo, no la golpeé contra la pared. Ella me permitió tocarla. Al final, bajamos juntos a la calle y fuimos a casa de mi madre”, ha precisado el supuesto maltratador.

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