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Omar Lamin, diputado socialista del Parlament, tras la visita a Tindouf: "En el Sáhara no se vive, se sobrevive"

El diputado alerta del empeoramiento de las condiciones en los campamentos tras su viaje en el 50 aniversario de la República Árabe Saharaui Democrática

Reclama más implicación de España y que "no se deje de hablar" del conflicto

Cincuenta años después de la proclamación de la República Árabe Saharaui Democrática, el pueblo saharaui sigue viviendo en el exilio, atrapado en un conflicto que lejos de resolverse, muestra signos de agravamiento.

"En el Sáhara no se vive, se sobrevive", resume el diputado socialista del Parlament de les Illes Balears, Omar Lamin, tras su reciente viaje a los campamentos de refugiados de Tindouf. Esta visita se enmarca en el aniversario y ha sido organizada por el Intergrupo parlamentario "Pau i Llibertat per al Sàhara", formado por Omar Lamin, Àlex Pitaluga y Jose Maria Garcia. En ella han podido constatar la "fragilidad del momento" y el deterioro de las condiciones de vida.

Así, Lamin describe un escenario más crítico en los campamentos: "Cada vez hay más gente que lo está pasando peor, cada vez hay más desnutrición infantil y las mujeres están sufriendo especialmente las consecuencias". En este sentido, advierte de que los recortes en cooperación internacional están teniendo efectos directos. "Antes había previsión para dos o tres meses, ahora no llega ni a uno", explica en referencia a recursos básicos como alimentos o suministros esenciales.

Este empeoramiento tiene consecuencias especialmente graves en los colectivos más vulnerables. Según relata, muchas mujeres embarazadas no pueden acceder a una alimentación mínima que garantice su salud ni la de sus hijos, lo que pone en riesgo tanto los embarazos como la supervivencia de los recién nacidos. "Ya no pueden ni siquiera garantizar una alimentación equilibrada", lamenta.

Además, la situación sanitaria también se ve drásticamente afectada. "Prácticamente no hay médicos fuera del hospital general, que se reserva para casos extremos", explica. En los centros regionales, la atención recae casi exclusivamente en enfermeros, auxiliares o voluntarios llegados de misiones internacionales.

A pesar de todo, Lamin incide en la resistencia del pueblo saharaui. "Somos una sociedad muy pacífica, hospitalaria. Donde comen dos, comen diez", mantiene y subraya que esta organización y apoyo mutuo son las claves de la supervivencia. Sin embargo, y pese a "la paciencia del pueblo saharaui", señala que es "muy frustrante ver que lo único que avanza es el tiempo".

La política de España y Baleares

Ante este escenario, Lamin insiste en que el conflicto no puede resolverse solo con la ayuda humanitaria: "Es un conflicto político que solo puede resolverse con una solución política". Por ello, defiende el papel del derecho internacional y el respeto a la autodeterminación. "La única salida posible es que el pueblo saharaui decida su propio futuro", insiste.

Sobre España, el diputado reconoce una responsabilidad histórica y un papel relevante, pero no solo depende de ella. "España sigue siendo importante, pero las decisiones se mueven en otros niveles", señala apelando al papel de organismos internacional como Naciones Unidas.

Mientras tanto, desde Baleares el Intergrupo parlamentario mantiene su compromiso con la causa saharaui a través de la acción institucional y la incidencia política. "Nuestro papel es seguir dando voz, sensibilizando y trabajando con el movimiento solidario", explica y recuerda la participación en foros internacionales, así como la presentación de iniciativas parlamentarias como herramientas de presión.

Durante la visita, el grupo mantuvo diversas reuniones con responsables institucionales saharauis, como el presidente del Parlamento, visitaron la wilaya de Smara para conocer las necesidades de la población, recorrieron centros educativos y espacios de atención a personas con discapacidad, así como diversos hospitales y dispensarios. Todo ello con el objetivo de "tener ese contacto político directo" y reforzar la cooperación.

"Las causas de las que se deja de hablar mueren"

Más allá de la acción institucional, pone el foco en la importancia de la ciudadanía y de mantener viva la atención mediática sobre el conflicto. Asimismo, advierte del riesgo de invisibilización: "Las causas de las que se deja de hablar mueren por sí solas".

Por este motivo, insiste en la necesidad de seguir informando, colaborando y apoyando iniciativas solidarias vinculadas al pueblo saharaui y hace un llamamiento tanto a la sociedad como a medios de comunicación: "Tenemos que seguir hablando, seguir contando lo que pasa, porque si no, desaparece".

"Todos podemos hacer algo, en la medida de nuestras posibilidades", concluye.

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