Las urgencias en Baleares se disparan: 118.000 pacientes más al año que antes de la pandemia
Los centros de salud y hospitales de Baleares han absorbido un fuerte aumento de la demanda mientras crecen también los pacientes mayores, crónicos y complejos, lo que contribuye a los picos asistenciales que sufre el archipiélago

Imagen de archivo de la puerta de las urgencias de Son Espases. / Irene R. Aguado

Los servicios de urgencias de Balears soportan hoy mucha más presión que hace solo unos años. Los datos del Ib-Salut muestran que los centros de salud y los hospitales atienden decenas de miles de pacientes más que antes de la pandemia, un crecimiento que ayuda a entender por qué los colapsos se repiten cada vez con más frecuencia, especialmente en la sanidad pública.

Gráfica del incremento de urgencias atendidas en los centros de salud de Baleares desde el año 2019 hasta 2025. / Fuente: Ib-Salut | Elaboración propia/R. Sanz
En Atención Primaria, las urgencias han pasado de 1.014.305 asistencias en 2019 a 1.072.397 en 2025. Son 58.092 pacientes más, lo que supone un aumento del 5,72%. El dato tiene además un matiz importante: después del desplome de 2020, cuando la actividad cayó por el impacto de la pandemia, la demanda volvió a subir y ya está por encima de la registrada antes de la covid.
El incremento ha sido todavía mayor en los hospitales. Si se compara 2018 con 2025, las urgencias hospitalarias han pasado de 496.927 a 557.461, es decir, 60.534 pacientes más, un 12,1% de aumento. En total, contando el incremento en hospitales y centros de salud, los servicios de urgencias de Balears atienden a más de 118.000 pacientes más al año que antes de la pandemia.

Gráfica del incremento de urgencias atendidas en los hospitales de Baleares desde el año 2018 hasta 2025. / Fuente: Ib-Salut | Elaboración propia/R. Sanz
Y si a esa cifra se le suman las urgencias derivadas a clínicas privadas al amparo del decreto aprobado en 2024 para atender a ciudadanos europeos, el total de urgencias hospitalarias gestionadas en 2025 asciende a 579.066. En 2024 fueron 575.195, de las que 19.463 se derivaron a centros privados; en 2025 esa derivación a las privadas subió a 21.605 asistencias.
Más población y más envejecimiento
Detrás de este crecimiento hay varios factores. La subdirectora de Atención Hospitalaria del Ib-Salut, Rocío Amézaga, lo resume en dos grandes claves: más población y más envejecimiento. Según explica, cada vez hay más personas mayores, con más patologías a la vez y con cuadros de salud más complejos. Eso no solo hace que más gente llegue a urgencias, sino que también complica la salida posterior del hospital. «Hay un desajuste entre las entradas y las salidas», señala, porque muchos pacientes necesitan ingresar y permanecer más tiempo hospitalizados o pasar después a dispositivos intermedios de recuperación o convalecencia.

La subdirectora de Atención Hospitalaria del Ib-Salut, Rocío Amézaga. / Ib-Salut
Ahí está, según defiende, uno de los nudos del problema. No basta con mirar solo la puerta de entrada de urgencias, sino también la de salida. Si un paciente ya no necesita cuidados agudos pero no puede volver todavía a casa, sigue ocupando una cama hospitalaria. Y si las camas están llenas, los pacientes que esperan en urgencias no pueden subir a planta. Por eso Amézaga insiste en que el reto no está solo en urgencias, sino en todo el sistema sanitario, y lo vincula a la necesidad de reforzar dispositivos como el Hospital General, Joan March, Verge de la Salut o la hospitalización a domicilio, además de construir otros nuevos como Son Dureta.
A este escenario se suma la población flotante, un elemento clave en Baleares. El Ib-Salut recuerda que el decreto ley aprobado en marzo de 2024 permite derivar a ciudadanos europeos con atención urgente a centros privados en función de la gravedad, la distancia y la disponibilidad de recursos para aliviar la presión de la red pública en momentos de especial carga asistencial. Así se explica que en dos años se hayan derivado ya más de 41.000 urgencias a clínicas privadas.
Hay otro dato que ayuda a explicar el atasco. Según Amézaga, solo alrededor del 11% de los pacientes que llegan a urgencias hospitalarias van derivados desde Atención Primaria. Es decir, casi el 90% acude directamente por su cuenta. Ahí entra un debate de fondo que también es clave: el uso adecuado del recurso. La responsable sostiene que entre un 40% y un 50% de los pacientes en urgencias hospitalarias podrían ser atendidos en otros dispositivos, sobre todo en centros de salud.
Que la situación sea «grave» no siempre significa que sea «urgente», insiste Amézaga. Un paciente puede tener un problema serio que necesite estudio y seguimiento, pero no requerir ingreso inmediato ni atención hospitalaria urgente. En esos casos, sostiene, el recurso adecuado no siempre es el hospital. Y cuando muchas personas acuden a urgencias para cuadros leves o procesos que podrían resolverse en otro nivel asistencial, los tiempos de espera aumentan para quienes sí necesitan una atención inmediata.
Con todo, el aumento de población, el envejecimiento y una mayor cronicidad son factores que han aumentado la presión sobre los servicios de urgencias, una realidad que ya se refleja en los datos y que ayuda a entender por qué los picos asistenciales han dejado de ser una situación excepcional.
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