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BOULEVARD

La Reina Sofía no pudo fotografiarse junto a sus hijas en la Catedral

Se impidió que las Infantas Elena y Cristina se incorporaran a la imagen oficial tras el ‘Réquiem’ de Mozart

Las Infantas Elena y Cristina no consiguieron incorporarse a la foto oficial por decisión de la superioridad, en la cuenta de Instagram de ‘casareal.es’ se adjuntan siete imágenes del acto y ninguna con las hijas o nietas de Sofía de Grecia.

Las Infantas Elena y Cristina no consiguieron incorporarse a la foto oficial por decisión de la superioridad, en la cuenta de Instagram de ‘casareal.es’ se adjuntan siete imágenes del acto y ninguna con las hijas o nietas de Sofía de Grecia.

Matías Vallés

Matías Vallés

Sofía de Grecia acudió el lunes 30 de marzo al Concert de Setmana Santa a beneficio del Projecte Home en la Catedral, por decimoséptimo año consecutivo y en esta ocasión con un ‘Réquiem’ de Verdi en memoria de su hermana, Irene de Grecia. En cambio, debutaban en el acto las dos hijas de la esposa de Juan Carlos I, las Infantas Elena y Cristina de Borbón. Acudieron acompañadas además de las dos únicas nietas de la Reina, tanto Victoria Federica como Irene Urdangarin. Sin embargo, esta ampliación del elenco regio iba a desembocar en una curiosa crisis.

La ‘Messa da Requiem’ verdiana fue interpretada por la Orquestra Simfònica de les Illes Balears y la Coral de la Universitat de les Illes Balears. Se avisó a músicos y cantantes de que permanecieran en sus puestos una vez finalizada su intervención, para captar la foto oficial del acto en un ritual que se repite a cada edición. El conjunto y el entorno son impresionantes. Preside la Reina Sofía, flanqueada por una Francina Armengol que había consultado repetidas veces el móvil durante el concierto, y por Tomeu Catalá. A continuación, el elenco habitual de Prohens, Galmés, Jaime Martínez, Le Senne o Taltavull. Esperen, ¿y las Infantas?

Mientras se formaba el abigarrado grupo, tanto Elena como Cristina se aproximaron a las autoridades con la noble intención de acompañar a su madre y reina. Sin embargo, la autoridad competente les comunicó que no tenían hueco en la imagen. No lo encajaron demasiado bien, pero órdenes son órdenes y regresaron a su anonimato. Para confirmar la rigidez protocolaria, la cuenta de Instagram de ‘casareal.es’ publica hasta siete fotos del acto en la Catedral, todas ellas centradas en la figura de Sofía de Grecia. En ninguna de las imágenes seleccionadas figuran sus hijas o nietas.

Si quieres conservar el trono, has de ser inmisericorde en la delimitación de las personas de su entorno, Doña Sofía es la única ampliación autorizada en la versión ahora comprimida de la Familia Real. A propósito, uno de los comentarios instagramables es problemático: «La Reina, la única, Doña Sofía». La exclusión de las Infantas desató comentarios contrapuestos en la Catedral, entre partidarios y enemigos de su asimilación. No se puede estar a la vez con Juan Carlos I y con Felipe VI.

Nos gustaría seguir hablando de Prohens, que siempre da mucho juego, pero no anda por aquí. Después de las vacaciones oficiales en el Caribe para estudiar el folklore típico de la tierra, la presidenta de ‘Bailears’ se ha tomado unas vacaciones privadas con destino desconocido, en la tradición impuesta precisamente por la actual Familia Real. Cuesta encontrar a una persona a quien le guste menos su trabajo, no pierde oportunidad de ausentarse. Si no hubiéramos asistido y algo más a su coronación como la Díaz Ayuso mallorquina, diríamos que fue obligada a instalarse en el Consolat. Salvo que su pasión por ausentarse de su territorio y de sus funciones se deba a que está adiestrando a Gabriel Le Senne, para sustituirla definitivamente el año próximo.

Los mallorquines están tan acostumbrados a acoger que presuponen que por fuerza serán bien acogidos. Pues no, hay pueblos celosos de su integridad étnica o económica, que no celebran precisamente que les roben sus casas sobrevaloradas como ocurre en Mallorca. En geografías menos mercantilizadas, la turismofobia se transforma en mallorcafobia, el odio a quienes no se quieren a sí mismos. Pudo comprobarlo un altísimo cargo del Govern de Prohens con un conocimiento exhaustivo de la realidad turística, lo cual reduce la nómina de sospechosos a una sola persona. En una visita oficial a Cantabria, recibió el mazazo de un consejero del gobierno regional, con un definitivo «empezamos a estar hartos de los mallorquines que se instalan aquí».

Porque no es lo mismo colonizar que ser colonizado. La animadversión que está germinando en el norte de España contra los refugiados habitacionales mallorquines no es personal, solo son negocios. Las autoridades cántabras tranquilizaron al enviado del Govern señalando que no había odio personal, sino que «los mallorquines están acostumbrados a los precios absurdos de su isla, y disparan los aquí vigentes». Les sonará, la antítesis de la bienvenida entusiasta a los suecoalemanes en una isla del Mediterráneo.

Ya está bien de provincianos mallorquines y murcianos con raqueta, el gran Madrid encumbra atropellado al Rafa Jódar de Leganés, porque solo la capital sirve de abono de campeones. En cuanto Fernando Verdasco se encaramó a las diez primeras posiciones de la ATP, la Villa y Corte ya daba por enterrado a Rafael Nadal ante la aparición de un madrileño auténtico. Son los mismos que preparan ahora el destronamiento de Carlos Alcaraz. Su España se divide en castizos y usurpadores.

Reflexión dominical anónima: «Una de esas personas que no consigue sorprenderte».

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