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Germán Rocha Bentancur, promotor exvicepresidente de APROVIBA: "En 2028 viviremos un éxodo de población balear si no hay un cambio integral en la vivienda"

Nacido en Montevideo en 1992, es experto en derecho urbanístico, defensor de la Vivienda de Precio Limitado y de un control férreo contra el fraude, ha decidido abandonar la patronal al no compartir «criterios que no protegen al residente local»

Germán Rocha, promotor al frente de Grup Amb Tu, posa para esta entrevista en su hogar de residencia.

Germán Rocha, promotor al frente de Grup Amb Tu, posa para esta entrevista en su hogar de residencia. / G. A. T.

Nair Cuéllar

Nair Cuéllar

Palma

-Su carta de renuncia a la vicepresidencia de APROVIBA menciona que «determinados criterios no sitúan en el centro la protección del residente». ¿A qué prácticas o visiones dentro de la asociación se refiere que han hecho que su permanencia sea, como dice, «no negociable»?

-No es solo en APROVIBA; en general, se están haciendo prácticas que no priorizan al residente ni le dan seguridad en este momento tan delicado. Los contratos de reserva y compraventa deben garantizar seguridad jurídica, avales bancarios y actas notariales para los pagos; eso tiene que funcionar correctamente. Las reservas deben contar ya con licencia, precios fijos, plazos y memorias de calidades claras. Informar bien es fundamental, porque la desinformación hace que no se priorice al residente. Sin transparencia, siempre sufre el eslabón más débil, que es quien busca un hogar. Para mí, ese principio es innegociable.

-Afirma que no se trata de conflictos personales, sino de dinámicas que erosionan la confianza ciudadana. ¿Siente que la patronal se ha convertido en un obstáculo para el desarrollo de la vivienda asequible en lugar de ser un motor de cambio?

-Los promotores están acostumbrados a modelos de vivienda que durante muchísimos años les ha venido bien, les ha servido, han ganado mucho dinero, los han hecho bien. Pero claro, los tiempos van cambiando y hay que adaptarse. Ahora es un momento donde tenemos que ser innovadores, tenemos que tener ideas pioneras, dejar los modelos obsoletos de promotor típico y entrar en modelos que son más pensados hacia el residente, con beneficios ajustados. No es que no hagamos vivienda de precio limitado porque no dan los números. ¿de quién no dan los números? no dan los números de los ingresos que ellos quieren tener, porque rentables, son rentables. Nosotros, Grup Amb Tu, somos un claro ejemplo de que hacer vivienda de precio limitado es rentable. Se gana dinero de una forma normal, ética, con trabajo, razonable, no de una forma especulativa. El promotor es el motor del cambio, pero si el motor solo gira para el lujo o segundas residencias, Balears se agota. Ya es hora de que miremos a la demanda de los residentes, que es altísima.

Dimití de APROVIBA porque no comparto criterios que no protegen al residente

-En su nota de prensa es contundente: «No todo vale en vivienda». ¿ha sentido presión por parte del sector para abandonar su modelo de rentabilidad ética en favor de márgenes de beneficio más agresivos?

-No presión, sino una especie de soledad. Somos pocos los que estamos haciendo esto. Cuando no apoyas determinados criterios te sientes con falta de compañía. Ahora mismo hay tres o cuatro haciendo vivienda de precio limitado y un montón de gente que se está metiendo que no son promotores, que son oportunistas del problema. Ya se sacó mucho dinero vendiendo lujo a extranjeros y ahora intentan llegar a maximizar totalmente las rentas con las nuevas medidas, y no es así. No todo vale. Hay personas, hay residentes, no es simplemente un producto cualquiera. La vivienda es de primera necesidad. Si no tenemos dónde vivir o formar familia, no tenemos vida. Los menores de 35 estamos siendo castigados y lo digo claro, somos la generación más estafada de la historia y la más formada. No puede ser que no podamos emanciparnos. Está bajando la natalidad porque no tenemos dónde vivir; si no puedo comprarme una vivienda, no tengo un hijo, tengo un perro.

-El próximo 29 de abril se reunirá con el conseller José Luis Mateo para analizar la posible incorporación de sus medidas a las políticas públicas. ¿Cuál es la línea roja de su Plan Integral de Vivienda que no está dispuesto a sacrificar?

-Mi línea roja es seguir favoreciendo al modelo que ha generado los problemas de vivienda. La idea es cambiar, modificar y reforzar las medidas tomadas. La VPL me parece que nos representa a los jóvenes, pero mi línea roja es cuando no se protege al residente. Ahí no negocio. Yo primero los de aquí, los que trabajamos y hacemos que se mueva Balears. Si no actuamos, en dos o tres años viviremos el éxodo de la juventud porque la gente no puede echar raíces aquí. No se puede negociar con el futuro de una generación que ya no tiene margen. Si la política no entiende que el residente es el centro, cualquier medida será un brindis al sol.

-Propone que sea la Conselleria, y no los ayuntamientos, quien otorgue las licencias para VPO y VPL. ¿No teme que esta centralización genere un conflicto de competencias que retrase aún más los proyectos?

-Los ayuntamientos están colapsados por criterios técnicos a libre interpretación. Tenemos una crisis habitacional y el IBAVI puede dotarse de garantías para darnos licencias express en 45 días. Construir rápido y bien, aprovechando lo urbano y el decreto de 2024. El problema no se arregla con medidas que luego quedan al libre albedrío de los ayuntamientos o promotores. No es quitar competencias al ayuntamiento, es quitarle cargas. Que el ayuntamiento informe y supervise el final de obra, pero que la licencia vuele. Es sentido común aplicado a la emergencia.

Promotores dicen que los números no dan para hacer vivienda asequible, pero ¿los números de quién?

-Una de sus medidas más llamativas es la creación de un cuerpo de inspectores con incentivos, al estilo de Hacienda, para detectar alquileres fraudulentos. ¿Cree que la falta de control es hoy más dañina para el mercado que la falta de oferta?

-Totalmente. Si hubiese reglas claras habría menos problemas. No hablo de intervenir o topar precios, sino de supervisar. Un contrato único registrado que garantice seguridad al propietario ante impagos y al inquilino ante abusos. El propietario se queja de inseguridad, pues aquí la tienes. Pero si alquilas fuera de las reglas, el cuerpo de inspectores te va a encontrar y te va a multar. Te van a quitar las ganas de no hacer las cosas bien. Hay pilas de desahucios y contratos con cláusulas abusivas porque nadie actúa de oficio y la gente no denuncia por miedo a quedarse en la calle. Un inspector de vivienda debería actuar con la misma eficiencia que uno de Hacienda. Eso garantiza que la casa sea digna y no una infravivienda. No cualquier espacio es vivienda, no cualquier lugar es un hogar.

-Vaticinó un colapso por la caducidad de 30.000 contratos de alquiler. ¿Cómo ve la respuesta del Govern?

-Las medidas fiscales están bien para incentivar a los propietarios, pero no pueden ir sueltas. Tienen que estar dentro de un plan integral. El beneficio fiscal debe estar atado a que el contrato sea legal, registrado en el IBAVI y que la vivienda sea digna. La clave no es solo lanzar decretos, sino que se articulen entre sí. Ahora el desafío es unificar todo eso en un plan contundente que estandarice y supervise el mercado. La libertad de pacto no puede ser la ley de la selva; debe haber un marco donde el que cumple tiene premio y el que no, sanción. Si no cerramos el círculo, el mercado seguirá descontrolado.

-Su promotora mantiene precios entre 119.000y 245.000 euros incluso con la inflación actual. Si usted puede hacerlo, ¿por qué el resto del sector insiste en que esos precios son inviables?

-No lo sé, habría que preguntarles a ellos. Nosotros trabajamos con autónomos, empleados propios y, sobre todo, planificación. Me aseguré de cerrar el precio de los materiales para las próximas 700 viviendas. Si dependo de que el mercado me marque los precios hoy, me alejo del residente. El salario de la gente no va a subir 500 euros de la nada, así que yo no puedo subir mis viviendas así por así. Falta planificación en el sector. Si cualquier inconveniente te hace subir 5.000 euros el precio, repercutes tu falta de previsión en el joven. Es una cuestión de ética empresarial, prefiero ganar un poco menos pero dormir tranquilo entregando casas a precios que un trabajador puede pagar.

La vivienda no es un producto cualquiera. Si no tenemos dónde vivir o formar familia, no tenemos vida

-Dice que su renuncia no es una retirada, sino un paso para impulsar soluciones «dentro o fuera de cualquier estructura». ¿Se plantea dar el salto a la política si sus propuestas no son adoptadas por el actual ejecutivo?

-[Ríe] Yo soy especialista en vivienda. No tengo partido ni ideología centrada; mi única ideología son los residentes y el bienestar de Balears. Yo vivo de mi trabajo, no quiero un puesto ni dinero público. Me emociono con esto porque esta es mi tierra, donde me he criado y donde quiero morir. Pero quiero morir en un lugar donde los jóvenes podamos crear familia y quedarnos al lado de nuestros abuelos. Mi renuncia es para ganar libertad de decir las verdades sin romper la unidad de un colectivo. Prefiero estar solo pero ser útil que ser cómplice de un modelo que no funciona. Si ayudar se confunde con política, que así sea, pero mi sitio está en la gestión real.

-Para terminar, ha dicho que «Balears necesita hacer las cosas bien» para que la gente no tenga que abandonar las islas. Si el modelo actual no evoluciona, ¿cuántos años le quedan a la clase media mallorquina antes de desaparecer del mercado inmobiliario?

-Dos. A finales de 2028, si no hay un cambio, habrá un gran éxodo de población balear. Cuando no llegas a fin de mes, no puedes alquilar ni tener pareja, te vas. Y eso es porque el sistema falla. Mi plan es para estabilizar el alquiler entre 1.000 y 1.200 euros. Si no se hace algo integral este año, el precio medio en 2029 estará en los 2.000 euros. Tenemos dos años, máximo tres, para evitar que Balears sea un lugar hermoso pero vacío de mallorquines. Hay que adaptarse a que estamos en un problema brutal y actuar ya. El cronómetro llega a cero en 2028.

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